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quinta-feira, 6 de janeiro de 2011

E no Paraíso, El Coma Andante cuida de todos...


El milagro de los panes y los peces

Jueves, Enero 6, 2011 | Por Pablo Méndez

LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org) –
Juanita nació en 1912, cuando José Miguel Gómez era Presidente de la República. De la memoria de esta mujer fluyen anécdotas del machadato y recuerdos del desayuno escolar gratuito, de cómo construyeron la Carretera Central, el Capitolio, y del “fotingo” (foot it and go) modelo T.

A finales de los años veinte del pasado siglo, Juanita, nacida en Matanzas, se fue a vivir a La Habana buscando mejores horizontes y ayudar a su la familia. Luego se enamoró, se casó, tuvo tres hijos, fundó un modesto hogar en un apartamento interior de la calle Línea entre 22 y 24, y en la actualidad vive con su hija Rebeca, una meteoróloga ya retirada, quien se ocupa del cuidado de su madre.

Hace un año, Juanita se cayó, se fracturó la cadera, y como padece de osteoporosis, sus familiares solicitaron al médico de la familia que le asignara una dieta de leche en polvo. Sin embargo, el doctor les dijo: “Según las reglas establecidas por el Ministerio de Salud Pública, para recibir esa dieta especial, Juanita debe estar en cama y mostrar escaras en la piel”.

El pasado 23 de noviembre Juanita cumplió 98 años, su hija le compró un cake, le cantaron el Happy Birthday y, sorpresivamente, también recibió un regalo de la oficina municipal del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social: la noticia de la anulación de la pensión de 85 pesos ( 3 dólares y cincuenta centavos) que recibía cada mes.

Rebeca se fue corriendo a la oficina para que le dieran una explicación. En vez, la funcionaria que la atendió le mostró un decreto donde está escrito que un núcleo de dos personas, según un listado oficial de precios, puede comprar con 158 pesos MN (lo que Rebeca recibe como pensión) los víveres de la canasta básica. ¡Y no sólo eso! También, según el decreto, con los 158 pesos mensuales (algo más de seis dólares) alcanza para pagar la electricidad, el gas, el agua, el teléfono, las medicinas, el transporte y el crédito bancario del refrigerador Haier que el gobierno les vendió a plazos a cambio de entregar el viejo refrigerador norteamericano que funcionaba perfectamente.

Además, la funcionaria le explicó que para sazonar las comidas también puede comprar en los agro mercados pimientos y cebollas a 40 y 20 pesos el Kg; dos cabezas de ajo por 5 pesos, un Kg de limón por 20, ají cachucha por 40, y un etcétera interminable de productos del agro.

Rebeca piensa que la fantasía (o la bobería) de los que dirigen la Seguridad Social del municipio Plaza, deja pequeño el milagro de la multiplicación de los panes y los panes.

Ahora Juanita Herrera, testigo incomparable de la vida en nuestra antigua República, piensa que Dios le jugado una mala pasada dándole tan larga vida, sólo para ver cómo un simple litro de leche, alimento que hace más de 50 años le ponía a diario el amable lechero en la puerta de su humilde casa, se ha convertido en un artículo de lujo, casi imposible de comprar. Y sigue sin entender qué sucedió con su pensión.

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