Pesquisar este blog

quinta-feira, 27 de maio de 2010

Capitalismo a distancia


ELMUNDO.ES/AMERICA
Iván García | La Habana | 25/05/2010



Un niño cubano mira un programa de EEUU en su casa.
Gracias a una antena ilegal, la familia Molina observa el mundo capitalista
Ver la tele extranjera les permite conocer un mundo imperfecto, aunque deseado


Todo está ahí. Lo bueno y lo malo. La familia de Oscar Molina, 49 años, se informa de lo que sucede en el mundo gracias a una conexión ilegal de una antena por cable.

Por el canal 3 de su desfasado televisor chino de 21 pulgadas, Molina se da un baño de capitalismo. CNN le dice que Grecia es un volcán en erupción. Y que en España ya hay un 20% de parados.

En los noticieros de Univisión se enteran de la violencia y la corrupción en Estados Unidos y otros países. ESPN trae lo que le gusta a sus hijos. Fútbol de todos los colores. Liga mexicana, italiana, inglesa, alemana y española.

Ven el buen béisbol de las Grandes Ligas. Aplauden los 'jonrones' del cubano Kendry Morales y sufren las derrotas del lanzador Liván Hernández. Siguen a los Lakers de Kobe Bryant y Pau Gasol.

A la familia Molina le disgustan los constantes cortes de programación para colocar anuncios. Le aburren los soporíferos culebrones mexicanos y los enlatados de baja estofa. Tampoco le agradan programas de participación como Sábado Gigante. Prefieren Discovery Channel. Y ríen de lo lindo con el serial humorístico ibérico Aida.

La 'antena' -como le dicen en la isla- le ha puesto los pies en la tierra a muchos en Cuba. La brutal propaganda negativa de los medios oficiales sobre las sociedades capitalistas, llevó a la gente a sacar una conclusión simple: si el gobierno critica otro tipo de vida es porque es superior.

Gústele o no a los hermanos Castro, su credibilidad en una parte apreciable de los cubanos de a pie, está por los suelos. Y la divulgación de los males que aquejan al capitalismo ha sido un boomerang.

España está mal. Estados Unidos es un infierno. Pero hacia esos países quisiera irse algo más del 30% de la población, según cálculos extraoficiales. Las antenas ilegales por cable, tan perseguidas por las autoridades cubanas, no muestran en sus programas a sociedades perfectas.

Y la gente no es boba. Están mirando con sus propios ojos que los noticieros critican abiertamente a su presidente, la violencia descarnada y morbosa, el desempleo, la corrupción en flecha y la dureza policial.

Ven cómo se habla sobre el descontento de los inmigrantes por la nueva ley en el estado de Arizona. Comparan. Y se percatan que su realidad no suele reflejarse en los telediarios estatales. Al menos como ellos quisieran.

En Cuba "todo marcha bien". Y para buscar diversidad de criterios, pagan 10 pesos convertibles al mes (unos 8 dólares). No es poca cosa. Es el equivalente al salario mínimo lo que se desembolsa para descubrir otros escenarios.

Los canales de Miami dan información sobre Cuba que los medios nacionales no brindan, aunque a veces distorsionada. Y en algunas localidades de las provincias occidentales, pueden ver TV Martí, con mala calidad de imagen pero gratis.

Y eso precisamente es lo que no le gusta al régimen. Que los cubanos sepan que existe una disidencia y mujeres que salen a la calle vestidas de blanco para reclamar la libertad de sus esposos e hijos encarcelados. Y que producto de una huelga de hambre, murió un hombre llamado Orlando Zapata.

Personas como la familia Molina se informan de lo que pasa en Cuba y el mundo occidental por los canales foráneos. Saben que la vida y el desarraigo cultural son muy duros cuando uno decide marcharse de su patria.

Pero sienten que ya han tocado fondo. Y desean cambiar de aires. Mientras, siguen observando la vida en el capitalismo con un mando a distancia.

segunda-feira, 24 de maio de 2010

Raúl Castro y el dilema de Gorbachov


BY CARLOS ALBERTO MONTANER
El Nuevo Herald, 24/05/2010]


En la segunda mitad de la década de los ochenta, Raúl Castro ya sabía que el sistema comunista era tremendamente improductivo. La isla, pese al enorme subsidio soviético, se hundía progresivamente en la miseria. Entonces le dio por pensar que la clave del desastre económico cubano se debía a la pobre gerencia de la burocracia gubernamental, se volvió un defensor de la tecnocracia y creyó que arreglaría el sistema comunista con las herramientas del capitalismo. En consecuencia, mandó varias docenas de oficiales del Ejército a formarse en buenas instituciones educativas del mundo capitalista dedicadas a difundir estudios empresariales.

Cuando Gorbachov, por aquellos años, asumió la jefatura del Kremlin, Raúl se enamoró de los cambios iniciados por el soviético y completó su receta: una buena gerencia, unida a una profunda reforma del Estado, con especial énfasis en la descentralización, servirían para salvar el comunismo. Hizo traducir el libro Perestroika y lo repartió entre muchos de sus oficiales. El iba a rescatar el sistema y a resolver un enigma que lo dejaba perplejo: por qué unas sociedades con tanto capital humano --abundaban las personas bien educadas y saludables-- eran tan improductivas.

Raúl Castro, al fin y al cabo, tenía razones para sentirse optimista y confiado: bajo su dirección las Fuerzas Armadas cubanas se habían convertido en el noveno ejército del planeta y habían triunfado en Angola y Etiopía. Desde su perspectiva de ministro de Defensa (entonces ya llevaba un cuarto de siglo en el cargo), de la mano de Moscú aquella pobre islita, que generaba tan poca riqueza, se había transformado en una potencia militar de rango mundial. Quien había llevado a cabo esa proeza muy bien podía realizar la otra: desarrollar a Cuba en el terreno económico. Raúl no entendía que destruir un puente a cañonazos era infinitamente más fácil que construirlo.
Gorbachov padecía el mismo error de Raúl: era un apparatchik inteligente, experto en cuestiones agrícolas, y conocía las deficiencias del Estado comunista. Sabía lo que funcionaba mal y creía que podría corregirlo con una mezcla de reformas y gerencia sofisticada. Le molestaba escuchar que su enorme país, con más del doble del tamaño de Estados Unidos e ingentes riquezas naturales, era despectivamente calificado como ``Bangladesh con cohetes atómicos''.

Poco antes del derribo del Muro de Berlín en 1989 y de la disolución de la URSS en 1991, ya Gorbachov, no sin cierta melancolía, había descubierto su error fundamental: el sistema no era reformable. Sencillamente, el colectivismo estatista, dirigido y planificado por los burócratas del Partido, conducía al empobrecimiento creciente y no lo podían salvar los tecnócratas, aunque estuvieran muy bien intencionados. Si lo que se buscaba era desarrollo, competitividad y prosperidad para las masas, había que olvidar la utopía comunista e imitar a las naciones situadas a la cabeza del planeta.
Raúl Castro está hoy exactamente en el mismo punto en el que se encontraba Gorbachov a fines de los ochenta. La producción de azúcar ha caído a niveles de hace más de cien años y el país, en plena degradación material, ni siquiera puede alimentarse. ¿Por qué? Por seis razones que no puede resolver con el modo comunista de producción:

1. Sin una moneda fuerte que mantenga su valor y poder adquisitivo las transacciones económicas son como arar en el mar.

2. Sin propiedad privada, los individuos no conservan la riqueza material creada ni se esfuerzan en crear más. El ``bien público'' es una risueña fantasía. Sin empresa privada no hay desarrollo.

3. Sin un sistema de precios regidos por la oferta y la demanda es imposible asignar eficazmente los recursos disponibles. Los precios fijados por el mercado son el lenguaje con que espontáneamente se expresa la economía. Esto no es un caprichoso dogma ideológico sino una observación mil veces confirmada en el mundo real.

4. Sin libertad económica y sin reglas claras que faciliten la creación de empresas, obstaculicen la corrupción y premien el ahorro y la inversión local y extranjera, jamás se dará la generación de riquezas de forma sistemática.

5. Sin un ordenamiento jurídico y un poder judicial eficaz, equitativo e independiente que resuelva los inevitables conflictos, castigue a los culpables, proteja los derechos de las personas y dé seguridades, no es posible el sostenimiento de una sociedad próspera.

6. Sin transparencia y rendición de cuenta de los actos de gobierno, y sin funcionarios colocados bajo la autoridad de la ley, guiados por la meritocracia y legitimados en elecciones periódicas, tampoco se consigue alcanzar unas cotas decentes de desarrollo.

¿Está listo Raúl Castro para admitir estas amargas verdades o prefiere seguir poniendo parches inútiles que no evitan el hundimiento de la nave? En su momento, Raúl dijo que no lo habían ``elegido'' para enterrar a la Revolución, sino para mejorarla. A estas alturas ya sabe que eso es imposible. Es el mismo dilema que Gorbachov debió enfrentar: o renuncia al disparatado modelo comunista o se empeña en mantenerlo y destroza a Cuba aún más. Hasta ahora todo indica que Raúl prefiere morir en el error aunque les deje a los cubanos un país en ruinas. Eso se llama ensañamiento.

www.firmaspress.com
(C) Firmas Press



Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/05/23/v-fullstory/725881/carlos-alberto-montaner-raul-castro.html#ixzz0ortRt9CF

sexta-feira, 21 de maio de 2010

Aos poucos, a hora da libertação vai chegando...


Una mirada al barrio

León Padrón Azcuy

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) - Mi barrio es uno de esos lugares donde la gente habla de pelota, boxeo, fútbol, política, robos, homicidios, carencias, oposición. Mi tía vive en el Vedado hace más de 60 años. A cada rato me dice que de ese nombre no queda nada. Imagino porque lo dice: por la añoranza de un buen sistema de alcantarillado, la falta del pomo de agua destilada y la piquera de taxis; el alumbrado público. La ausencia de la carne de res, la leche y el queso. El cine y el teatro. La carencia de buena ropa, el valor del peso cubano y un montón de cosas que antes de la Revolución eran asequibles. Todo estaba al alcance de una enfermera, como es su caso, y sin CDR, FMC, Poder Popular,ni ideologías, y además, con libertad para, a cada rato, darse un salto a Miami y New York.

Cinco décadas de comunismo han cambiado el rostro del Vedado. Es por eso que en cualquier esquina te puedes encontrar un grupo de personas criticando el desastre que lo rodea. Hace poco presencie el desenfado con que se hablaba en una de las tantas peñas que nacen en cualquier lugar del país. Esta tenía otro matiz, no sólo se hablaba de deportes, y sin pelos en la lengua.

En la calle B entre 25 y 27, 13 ciudadanos discutían. Los conozco a todos, y me convertí en el número 14. Se hablaba de la de destitución de funcionarios públicos, de la zafra, del transporte, la escasez, las frustraciones, las Damas de Blanco, de la oposición, y hasta del Yuma.

Parecen increíbles las cosas que se hablan en las improvisadas tertulias callejeras. Son como actos cívicos contestatarios. Un moreno llamado Alexander se refirió al homenaje que se rindió en Madrid a los demócratas cubanos, encabezado por el ex presidente José María Aznar. Otro disertante, Medina, habló sobre la próxima reunión de la Unión Europea, y enfatizó que no se debía cambiar la Posición Común hacia Cuba, ya que el gobierno no ha cambiado en nada, todo lo contrario: hay más hambre, y menos libertad. Luego elogiamos a Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas.

Casi nadie del grupo está afiliado a algún grupo opositor. Sin embargo, parados en una calle del Vedado desafiaban al régimen con sus comentarios. Sus críticas me llevan a pensar que la renovación se nos viene encima.

quarta-feira, 19 de maio de 2010

Reflexão de Elias Amor a respeito da Posição Comum Européia sobre Cuba


Se busca una transición pacífica

LUNES 10 DE MAYO DE 2010 07:14 ELIAS AMOR, VALENCIA, Diario de Cuba

En los próximos días, la Unión Europea se reunirá para decidir sobre la eventual modificación de la Posición Común sobre Cuba, de, acordada el 2 de diciembre de 1996 por todos los países.

La muerte de Orlando Zapata el pasado mes de febrero en una cárcel del régimen, tras una larga huelga de hambre en reivindicación de libertades y derechos humanos, supone un punto de inflexión que debe llevar a las autoridades políticas europeas a reconocer que no existe voluntad de cambio en la Isla, y que posiblemente sea necesario mantener el eje estratégico de la política común. Es decir, si el statu quo castrista se mantiene, la política de las democracias hacia la dictadura se debe igualmente mantener.

La Posición Común del Consejo de la Unión Europea, basada en el Tratado de la Unión, y en particular en lo dispuesto en su artículo 3.2, está compuesta por una serie de objetivos e ideas fundamentales.

En primer lugar, la Unión quiere alcanzar para Cuba una transición hacia la democracia plural y el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, así como una recuperación y mejora sostenibles de la economía.

Nada que cuestionar al respecto. Ni el castrismo es una democracia, ni la economía muestra síntomas de supervivencia. Nadie duda que el régimen tendrá que impulsar reformas sustanciales para abandonar el modelo económico estalinista y totalitario que impide el ejercicio de los derechos de propiedad en la Isla, y la existencia de una economía de mercado libre. La transformación de la economía cubana, tarde o temprano, será una realidad.

Sin embargo, los pasos que se han dado en los últimos años por el régimen no vienen a clarificar el escenario, sino a aumentar su complejidad. Los economistas observan cómo han aumentado las desigualdades, dentro de la pobreza existente, con la consolidación de un sistema monetario dual, que obtiene críticas muy duras de la mayoría de la población, y unas notables desigualdades en el acceso a los bienes y servicios en función de la proximidad al área del dólar. Ninguna de las reformas emprendidas por el régimen ha proporcionado los frutos esperados, manteniéndose la ineficiencia productiva y la ausencia de estímulos a la actividad económica, como ejes principales de la economía de la Isla.

En segundo lugar, la Posición común adjudica al régimen castrista un rol clave para impulsar el proceso de transición a la democracia, y no formula medidas coercitivas para aumentar las dificultades económicas del pueblo cubano. El objetivo es, en suma, conseguir una transición pacífica a la democracia, por la vía de una actitud valiente y decidida del régimen por conseguir esos objetivos, tratando de mejorar las condiciones de vida de los cubanos durante ese período de transición.

Es evidente que el castrismo sigue sin mostrar un solo signo de evolución y cambio. Desde la "batalla de las ideas" a los batallones de respuesta rápida, al acoso persistente a las Damas de Blanco y la represión a la blogósfera, todo ha ido dirigido a aumentar la represión, el control y el miedo en la población, oponiéndose a cualquier cambio político. Más grave aún, mostrar a la opinión pública mundial un simulacro electoral en las asambleas del Poder Popular como un ejemplo de democracia, no deja de ser una burla continuada.

En tercer lugar, es importante observar que la Posición Común, en contra de lo que sus adversarios y la propaganda del régimen castrista se empeñan en dibujar, no supone más que una apuesta decidida por un cambio pacífico en Cuba, y para ello, pretende situar a Cuba como socio de la Unión en su proceso necesario de apertura progresiva e irreversible de la economía, si se producen mejoras en el respeto a los derechos humanos y las libertades.

Además, lo que ofrece la Posición común al régimen no es nada complicado de conseguir. Es tan fácil para el régimen castrista como cumplir su parte, para que el apoyo de la Unión se haga visible y material.

Intensificar el diálogo con las autoridades y todos los sectores de la sociedad (por supuesto, los disidentes) para alentar el respeto a los derechos humanos y avanzar hacia la democracia plural, no supone ninguna afrenta al régimen comunista, si realmente considera que tiene esa superioridad moral hacia las democracias, que no es otra cosa que una despreciable actitud hacia todo aquello que suponga alternativa de ideas.

La Posición Común se plantea la búsqueda de ocasiones para recordar a las autoridades cubanas, en público y en privado, su responsabilidad fundamental hacia los derechos humanos, en particular la libertad de expresión y asociación. Las fiestas en las embajadas, por ejemplo, podrían suponer un espacio ideal, pero existen otros muchos espacios y foros para conseguir el estímulo de ese diálogo. En vez de facilitarlo, el régimen se ha limitado a cerrar puertas, y a denunciar campañas internacionales de acoso a la revolución, encerrado en su deseo de no ceder.

También se busca alentar la reforma de la legislación cubana en lo relativo a derechos políticos y cívicos, con expresa referencia al código penal, y con ello, suprimir delitos políticos que en cualquier país democrático no tienen esa naturaleza, así como la libertad a los presos políticos y la eliminación de las medidas represivas. Tampoco parece que en este ámbito el régimen haya dado muestra alguna de cambios. La revisión del código penal en Cuba es un asunto tabú, a pesar de su violencia y del hecho de que se consideren delitos comportamientos que en ningún otro país del mundo, siquiera en dictaduras totalitarias, tienen esa misma consideración. Es evidente que tampoco hay especial interés por aflojar las duras condiciones penales que imperan en la Isla, ante un eventual estallido social que pudiera exigir el uso desmedido de la fuerza. Las anunciadas reformas por parte de Raúl Castro en los viajes y salidas al exterior, por ejemplo, no se han implementado.

La cuestión siempre controvertida de la ayuda humanitaria y de la cooperación, en la Posición Común se convierte en un objetivo establecer acuerdos previos sobre la distribución, para evitar que los fondos siempre vayan destinados a las organizaciones y redes del partido único que todo lo controla en la Isla.

En vez de facilitar esa vía de negociación, el régimen ha rechazado cualquier acercamiento, aprovechando los lazos que mantiene con gobiernos locales y regionales que han seguido ejecutando programas de ayuda en Cuba de acuerdo con las exigencias del sistema comunista. No cabe duda que en este ámbito hay mucho que hacer. Separar a las iglesias, las organizaciones no gubernamentales, las entidades que participan activamente en proyectos de cooperación en Cuba del control ejercido por el régimen, es una tarea muy complicada en las actuales condiciones de la Isla, donde la sociedad civil es una correa de transmisión de poder del gobierno. Es este posiblemente uno de los ámbitos, al igual que el económico, en el que se debería hacer un mayor énfasis en la Posición Común, ya que aun siendo válido su contenido, poco o casi nada se ha podido avanzar desde 1996.

Al final, La Posición Común establece un mecanismo de evaluación de la política interior y exterior cubana, similar al que aplica la Unión Europea a otros países, en particular la ratificación de los convenios internacionales sobre derechos humanos. Algo en este sentido debió hacer Pérez Roque siendo ministro de Exteriores, pero los informes de los Relatores de Derechos Humanos siguen siendo negativos todos los años.

Las críticas recibidas por la Posición Común han cubierto prácticamente todo tipo de argumentos políticos y no políticos, pero la realidad es que no existe, al menos sobre el papel, una alternativa. Tan sólo aquellos que observan que la Posición Común define una estrategia que pudo servir a la Isla para avanzar en el oscuro túnel del "período especial" cuando el derrumbe de la economía socialista del Este de Europa dejó a la economía cubana sin las subvenciones que la mantenían al margen de la economía mundial, pueden tener algo de razón.

Pero los datos económicos disponibles en la actualidad muestran un escenario de la economía cubana que guarda una estrecha relación con aquel período especial, e incluso, los informes procedentes de la Isla de los periodistas independientes apuntan a que la situación, actualmente, es mucho peor. Por lo tanto, la oferta que se contiene en la Posición Común de mejora de las condiciones económicas en la Isla sigue siendo válida como referencia de la negociación.

La Posición Común fija una hoja de ruta muy clara. En la medida que el régimen avance hacia la democracia, la Unión Europea también activará su agenda a favor de la cooperación, la ayuda económica y el refuerzo del diálogo con las autoridades visualizando una negociación de acuerdos de cooperación, en la línea de los países ACP antiguas colonias europeas.

Esa claridad es lo que hace que la Posición Común continúe siendo un modelo fundamental para encauzar las relaciones de la Unión Europea con el régimen.

Su utilidad práctica reside en el hecho de que, cuando en la Isla se abra un proceso democrático continuo e irreversible, ya existirá un marco eficiente para consolidar las relaciones con la Unión Europea a futuro, sin necesidad de abordar nuevos acuerdos y negociaciones en un momento especialmente complejo en el que se acumularán las tareas y las prioridades. Ese es el significado de la Posición Común, y también la dificultad de su aplicación por la negativa del régimen a realizar cambios mínimos.

Los cubanos demócratas que asuman la responsabilidad de la transición en la Isla, tienen en la Posición Común, en su redacción de 1996, un aliado de futuro muy útil para recibir un apoyo continuo y sólido de la Unión Europea. Por ello, introducir cambios en la norma puede ser negativo, desde la perspectiva de los defensores de la democracia, y significar un inconveniente para un proceso que puede abrirse en cualquier momento en la Isla. En tales condiciones, defender la vigencia, mantenimiento y si cabe, profundización de la Posición Común en los términos planteados en este artículo, es la estrategia que considero más acertada para los 27.

terça-feira, 18 de maio de 2010

Fábula fabulosa: El Moro está en la calle

Yosvani Anzardo Hernández

HOLGUÍN, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – El Moro sentía envidia de los ricos, y deseó vivir como ellos, pero sin esforzarse. Entonces se propuso vivir sin trabajar.

-¡Diez años por lo menos, virgencita! –suplicó.- También quiero que me lleven la comida al cuarto, si no es mucho pedir.

Al parecer los milagros ocurren, es cierto que demoró unos días, pero para el fin de mes estaba instalado en la cárcel provincial, sancionado a 10 años por un delito que no cometió, y relacionado con el supuesto secuestro y abuso sexual de una vaca.

Dentro de la cárcel las cosas se complicaron, porque El Moro escuchó algo relacionado con el tráfico de alcohol inyectado en naranjas, y en el primer interrogatorio lo dijo todo. Ese día los presos le dieron una golpiza por chivato. Y como la virgen le había salido tan literal, le pidió a Dios que le permitiera no oír nada más. Tres días después El Moro pescó una otitis que le perforó los tímpanos. Al parecer la infección se la provocaron los golpes.

-Ya no creeré en Dios –se dijo- ni en la cabeza de un guanajo.

Pero aquello era un infierno, aunque a algunos, al parecer, no les iba tan mal. En el fondo él no era impío. Entonces oró y pidió al señor que le diera libertad. Ese mismo día vino el reeducador y le ofreció entrar al programa Libertad, de estudio y adoctrinamiento. El Moro pateó y maldijo, y fue reducido a la obediencia por medio de una persuasiva paliza.

Pasaron los días y creyó que lo mejor sería no pensar; había llegado la resignación, casi justo en el punto en que los hombres se vuelven animales.

-Dios, en verdad no me has abandonado, porque has cumplido mis deseos, por eso ahora me atrevo a pedirte, por favor señor, hágase tú voluntad y no la mía.

Un día después El Moro fue puesto en libertad, libre de toda acusación. Gracias debía darle, según le informaron, a la mediación de un tío que él no conoce y es General. Desde entonces sólo pide a Dios luz espiritual (porque la otra es más complicada), y sabiduría para no hacerle mal a nadie.

A los pueblos y a los hombres les sucede lo mismo. Dios no ha abandonado a Cuba, pero los cubanos debemos llegar al punto animal para dejar no pedir que se cumplan nuestros deseos, deseos y retornar al camino natural. Comenzamos deseando que el Estado nos lo diera todo, y aquí estamos.

-¡Ay Dios, que haya comida en moneda nacional, que nos morimos de hambre! -suplicó el pueblo.

-Sea -dijo el Señor.

Y surgieron los mercados socialistas.

-Señor, pero son muy altos los precios.

Se viró Dios hacia la virgen y dijo:

-Medio siglo en esta guanajá y estos come mierda no aprenden, ahora me piden dinero, les meto una inflación de tres pares, y entonces querrán que el dinero tenga valor; les sueno un cambio de moneda, y así por el estilo, 50 años más. Pero eso no va a suceder. Fíjate María, hay 3 ó 4 cubanos que nos están escuchando.

-¿Y será suficiente? -dudó la virgen.

-Para ellos no -contestó Dios-. Para mí sí.

sexta-feira, 14 de maio de 2010

Economia cubana: comparação 1957 x 2009


Una economía ineficaz y dependiente


POR CARMELO MESA-LAGO
ESPECIAL PARA EL NUEVO HERALD, 08/01/2009


¿Cómo se compara la situación económico-social de Cuba en vísperas de la revolución y la actual? La respuesta es muy difícil porque después de medio siglo han ocurrido mejoras en virtualmente todos los países latinoamericanos. Por ejemplo, Chile y Costa Rica estaban por debajo de Cuba en los indicadores de 1958 pero hoy los empatan o mejoran; por ello para ciertos indicadores es más razonable contrastar el cambio del ordenamiento cubano dentro de la región entre 1958 y el 2007-08.
El Producto Interno Bruto (PIB) por habitante en dólares se colocaba en el tercer o cuarto lugar en 1957 pero es imposible estimarlo hoy con seriedad. Para el 2005 el Indice de Desarrollo Humano 2007/2008 da un "estimado preliminar'' del PIB por habitante cubano en dólares internacionales, advirtiendo en una nota de pie repetida por cinco años, que hace "esfuerzos por producir un estimado más confiable''. Aún si usamos esa cifra controversial, Cuba se colocaría en el lugar 21 entre 31 países de América Latina y el Caribe, superando sólo a los menos desarrollados. La tasa de mortalidad infantil era la más baja de la región en 1957 y 2007, mientras que la esperanza de vida era la segunda más alta en ambos años; por otra parte, la tasa de alfabetización era la cuarta más alta en 1953 y según la UNESCO había ascendido a la mayor en el 2006. En indicadores de autos por 1,000 habitantes, porcentaje de familias con televisores y de la población con teléfonos, Cuba en 1957-58 estaba entre los primeros tres países de la región y ahora está entre los últimos.
Otros indicadores son comparables en Cuba entre 1958 y el 2007. Por ejemplo, la tasa de inversión cayó de 18 por ciento del PIB al 13 por ciento; la deuda externa saltó de $100 a $15,385 millones; el déficit en la balanza comercial aumentó de $39 a $10,372 millones en el 2008; la producción azucarera se redujo de 5.9 a 1.2 millones; el número de cabezas de ganado vacuno descendió de 5.7 a 3.8 millones, la producción de tabacos habanos disminuyó de 628 a 427 millones, la de leche de vaca de 765,000 a 485,000 toneladas, la de fertilizantes de 438,000 a 18,200 toneladas y la de textiles de 116,000 a 24,000 miles de metros cuadrados. Ténganse en cuenta que la población se duplicó en dicho período de forma que esas cifras por habitante serían mucho menores.
Las producciones de petróleo, gas, níquel, cemento, acero, electricidad, cítricos, huevos y la captura de pescado y mariscos, así como el número de turistas aumentaron notablemente; se universalizaron los servicios educativos y sanitarios, así como las pensiones; disminuyó el desempleo abierto, y ocurrió una reducción considerable en las desigualdades entre las ciudades y el campo, tanto en ingreso como en acceso a servicios sociales.
En realidad, hubo un aumento en la mayoría de los productos y servicios hasta 1989, en gran medida por la enorme ayuda virtualmente gratuita de la URSS, pero el colapso del bloque socialista provocó una severa crisis económica acompañada de un deterioro económico-social (el Período Especial). A pesar de la recuperación a partir de 1995, la mayoría de los indicadores aún se encuentra por debajo del nivel anterior a la crisis.
El PIB por habitante promedió -1.4 por ciento anual en el período 1991-2000, la tasa más baja en América Latina y el Caribe, y a fines deL 2004 era aún 7 por ciento inferior al nivel de 1989. Desde entonces las estadísticas oficiales no son comparables con el resto del mundo porque Cuba ha inventado una nueva metodología que sobreestima el PIB y su crecimiento. Entre 1989 y el 2007 la tasa de inversión cayó de 25 por ciento a 13 por ciento del PIB; la liquidez monetaria (un índice substitutivo de la inflación cuya cifra oficial no es confiable) aumentó al doble; la producción de azúcar se derrumbó de 8 a 1.2 millones de toneladas (la zafra de 2007 fue la peor desde 1903); la industria manufacturera no azucarera se derrumbó en 85 por ciento; la fabricación de cemento, acero, textiles, fertilizantes, zapatos y jabón estaba entre 50 por ciento y 96 por ciento por debajo del nivel de 1989, mientras que la producción de carne vacuna, leche, huevos, arroz, cítricos y tabaco en rama, así como la captura de pescados y mariscos, se encontraba entre 12 por ciento y 71 por ciento por debajo.
Los éxitos han sido en la minería y el turismo. La producción de gas natural saltó 35 veces (era minúscula en 1989), la de petróleo cuatro veces (satisface sólo 35 por ciento de las necesidades cubanas y el resto se importa) y la de níquel aumentó 62 por ciento, pero desde el 2003 la de petróleo declinó y la de níquel se estancó mientras la de gas natural ascendió pero aporta sólo 22 por ciento a la producción total de combustible. El número de turistas creció ocho veces y en cuatro veces sus ingresos brutos; el número de habitaciones hoteleras se duplicó pero sólo 46 por ciento están ocupadas y el promedio de gastos diarios por turista cayó 42 por ciento.
Los resultados positivos se han debido a la inversión extranjera pero el número de empresas mixtas con capital foráneo disminuyó 22 por ciento entre el 2002 y el 2007, porque el gobierno cerró varias de ellas y ha declarado que sólo está interesado en grandes inversiones en los sectores estratégicos. Además el turismo depende excesivamente de las importaciones de insumos para atender a los visitantes, lo cual reduce el ingreso neto de la industria y no genera un efecto multiplicador fuerte.
Excepto el turismo y la exportación de servicios, la situación del sector externo es negativa. La deuda externa en divisas se duplicó entre 1989 y el 2007 (sin contar la no pagada a la URSS) estableciendo un récord. Las exportaciones en el 2007 aún estaban 37 por ciento por debajo del nivel de 1989 pero las importaciones eran 24 por ciento superiores, por ello el déficit en la balanza comercial alcanzó $6,381 millones. El valor de las exportaciones de níquel aumentó enormemente, generando 56 por ciento del total de las exportaciones en el 2007 por el incremento del precio mundial de ese metal, pero cayó 81 por ciento en el 2008. Debido al desplome de la producción agropecuaria, Cuba importa el 80 por ciento de los alimentos de la canasta básica a un costo de $2,500 millones en el 2008.
Las remesas del exterior probablemente son la cuarta fuente de divisas pero disminuyeron debido a las restricciones impuestas por el presidente George Bush, unidas al gravamen cargado por Cuba al dólar y la revalorización artificial del peso "convertible'' que reduce en 20 por ciento el valor de dichas remesas.
Entre 1989 y el 2003-2005 la pobreza en la capital aumentó de 6 por ciento a 20 por ciento; un 23 por ciento se autocalificaba como pobre y otro 23 por ciento casi pobre, y la desigualdad en el ingreso se duplicó. La tasa oficial de desempleo declinó de 8 por ciento a 1.8 por ciento, pero es amañada porque incluye como ocupados a trabajadores despedidos en reentrenamiento, estudiantes que desempeñan algunas labores, y cultivadores a tiempo parcial de alimentos para autoconsumo en traspatios y jardines urbanos.
El salario promedio ajustado por la inflación disminuyó 76 por ciento entre 1989 y el 2007 a pesar de los aumentos nominales de los últimos años; Raúl Castro ha reconocido la insuficiencia del salario para cubrir las necesidades mínimas. El racionamiento ahora sólo cubre una semana al mes y el resto tiene que comprarse en los mercados agropecuarios y las tiendas de divisas a precios entre 90 y 300 veces superiores a los del racionamiento.
La alfabetización y la matrícula primaria es casi total y el porcentaje de estudiantes en la secundaria uno de los mayores de la región. La matrícula universitaria aumentó notablemente entre 1989 y 2008 en las humanidades y ciencias sociales pero disminuyó en carreras técnicas especialmente en agronomía donde ahora se reporta un grave déficit, y a pesar de una notable graduación de maestros también hay un déficit. Cuba tiene una de las poblaciones más educadas de la región pero la substancial inversión en recursos humanos se pierde debido al éxodo, las bajas remuneraciones y falta de incentivos que fuerza a los profesionales a abandonar sus trabajos estatales en busca de otros que les permita sobrevivir.
La crisis afectó también los niveles sanitarios, salvo la mortalidad infantil que continuó su descenso a 5.3 por 1,000 y la relación de médicos por 10,000 habitantes que siguió creciendo; ambos están aún a la cabeza en América Latina, pero cerca de la mitad de los médicos trabaja en el exterior, principalmente en Venezuela, lo que ha provocado un déficit de atención médica en la Isla; las farmacias estatales carecen de medicinas las que hay que comprar en las tiendas de divisas. La tasa de mortalidad materna aumentó de 29 a 49 por 100,000 y la población desnutrida de 5 por ciento a 15 por ciento. Han ocurrido severos brotes de dengue y otras enfermedades contagiosas, parte de ellas como la hepatitis y la diarrea aguda causadas por el severo deterioro de la infraestructura de agua potable y alcantarillado.
La población cubana es la segunda más envejecida en la región y las pensiones para 1.5 millones de personas toman 6.3 por ciento del PIB; las cotizaciones que pagan las empresas son insuficientes para cubrir el referido gasto y el Estado financia el déficit que toma 2.5 por ciento del PIB. Para contener dicho costo un proyecto de ley que se espera apruebe la Asamblea Nacional a fines de diciembre aumenta en cinco años las edades de retiro de ambos sexos y establece una cotización del 5% del salario a los trabajadores.
Pero el proyecto no enfrenta la disminución en 61 por ciento de la pensión promedio ajustada a la inflación entre 1989 y 2007; una encuesta reciente muestra que los ancianos están entre los grupos más pobres de la población. Aunque se ha aumentado el número de personas que recibe asistencia social ésta cubre 5 por ciento de la población, contratada con el 20 por ciento que es pobre en La Habana y probablemente mayor en el resto del país. La construcción de viviendas por 1,000 habitantes promedió 6.1 anual en 1981-1989 pero cayó a 4,6 en el 2007 y los tres huracanes del 2008 destruyeron 250,000 viviendas y dañaron otro tanto por lo que el déficit habitacional sobrepasa un millón de unidades.
El embargo norteamericano es el chivo expiatorio por los problemas citados pero, desde el 2002 el grueso de la importación de alimentos viene de los Estados Unidos que era el quinto socio comercial de Cuba en el 2007. La causa fundamental de los problemas ha sido la desastrosa política económica de los últimos 50 años: colectivización y centralización de virtualmente toda la economía, siete cambios de organización económica y cuatro en estrategias de desarrollo, y destrucción del incentivo individual. Cuba recibió de la URSS $65,000 millones en 1960-1990, de los cuales sólo 39 por ciento eran préstamos y pagó únicamente 0.6 por ciento de ellos por lo que aún debe unos $24,000 millones a Rusia. A pesar de la ayuda soviética y ahora venezolana, Cuba no ha logrado transformar su estructura productiva, lograr la autosuficiencia alimentaría y generar suficientes exportaciones para pagar por sus importaciones crecientes.
Desde el 2001 Hugo Chávez suministra a la isla el 57 por ciento de sus necesidades de combustible a precios preferenciales que implicaron un subsidio entre $2,500 y $3,000 millones en el 2008, superior al mayor subsidio de precios concedido por la URSS. Además, Venezuela pagó en el 2007 alrededor de $5,000 millones por profesionales cubanos que trabajan en el país como médicos, enfermeras y maestros, y entre el 2004 y el 2008 invirtió $3,676 millones en 629 proyectos con Cuba, incluyendo la terminación de la refinería de Cienfuegos que produce 65,000 barriles diarios. Pero la caída del precio del barril de petróleo en 72 por ciento en el 2008 y el enorme déficit presupuestario que se proyecta en Venezuela para el 2009 crearán presiones fuertes para reducir la ayuda y subsidios a Cuba. A pesar de los esfuerzos para diversificar sus socios comerciales (con China, Rusia, Brasil, Irán) la dependencia con Venezuela es muy fuerte y Cuba podría enfrentar un segundo Período Especial si se termina o reduce considerablemente la ayuda de Chávez.
Las tímidas reformas económicas introducidas en 1993-1996 promovieron cierta descentralización, expandieron algo el pequeño pero dinámico sector privado y originaron una recuperación parcial. Pero a pesar de sus efectos beneficiosos, las reformas fueron virtualmente paralizadas en 1996 y en el 2003 Fidel Castro inició una reversión de las mismas que aceleró en el 2004-2005 con medidas de recentralización económica y reducción del sector privado. El apoyo de Chávez permitió a Fidel rechazar las reformas que había aceptado a regañadientes para detener la crisis de los 90.
Después de la transferencia del mando a Raúl Castro en el 2006 éste prometió reformas estructurales y estimuló el debate sobre cambios económico-sociales más amplio y profundo bajo la revolución. Los economistas propusieron reformas que van desde una transformación de la propiedad a una mayor apertura a la inversión extranjera. Por el contrario, las medidas tomadas por Raúl son positivas pero pocas, de menor cuantía y orientadas al grupo de mayor ingreso: compra de móviles, computadoras, electrodomésticos y aperos de labranza en pesos convertibles, apertura de los hoteles de turismo a los cubanos, y estímulos a la producción agrícola por los campesinos privados.
Sólo la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo se aproxima a una reforma estructural pero se ha demorado y está lastrada por numerosas restricciones que reducen el incentivo para producir. El pago del salario por resultados se ha pospuesto por más de cuatro meses y algunas medidas anunciadas o esperadas no se han implementado como la eliminación de la dualidad monetaria; la legalización de la compraventa de viviendas; el aumento del trabajo por cuenta propia y autorización de pequeños negocios privados; la expansión de la inversión extranjera incluyendo la agricultura; la autonomía a los miembros de las cooperativas (UBPC) para decidir libremente que sembrar, a quien vender y fijar los precios de sus productos; la eliminación o transformación radical del acopio estatal; la terminación del racionamiento, y una mayor flexibilidad en la salida al extranjero. De hecho, después de los huracanes ha ocurrido una paralización o desaceleración del ritmo de las reformas, precisamente cuando estas son más urgentes y necesarias.
Fidel Castro ejerce un freno a los cambios a través de sus Reflexiones o boicoteándolas directamente. La posibilidad de seguir reformas al estilo chino o vietnamita que han generado un alto crecimiento económico y mantenido el control del partido comunista está descartada. Después de 50 años y a pesar de su deterioro físico obvio, Fidel Castro sigue controlando las decisiones clave en la economía y bloqueando el cambio fundamental necesario para la prosperidad de su pueblo.


Read more: http://www.elnuevoherald.com/2008/12/23/v-fullstory/345229/una-economia-ineficaz-y-dependiente.html#ixzz0nwCrcy1F

A adulação a Fidel


50 años de culto a la personalidad

POR WILFREDO CANCIO ISLA
EL NUEVO HERALD

La figura de Fidel Castro se ha entronizado en el imaginario popular cubano durante medio siglo. Tanto apologistas como detractores --dentro o fuera de la isla-- han vivido estos años atrapados en la omnipresencia de su imagen, en la implacable persistencia de sus discursos y la teatralidad de su gesticulación. Incluso en la larga convalecencia que marca su etapa final, el espectro de Castro mantiene una hegemonía mediática que desborda cualquier comparación con la cobertura recibida por otros moribundos ilustres entre sus contemporáneos.
No sería aventurado pronosticar que el culto al ícono de Castro prevalecerá algún tiempo en Cuba, aupado por iniciativas de reafirmación simbólica que se manifiestan con creciente persistencia en los medios oficiales en tanto se esfuma la anunciada recuperación del líder octogenario.
En los umbrales de la despedida, el enaltecimiento del enfermo ilustre ha cobrado tintes novelescos.
El más reciente de los esfuerzos de adulación es una representación en el llamado "bosque martiano del Ariguanabo'', en San Antonio de los Baños, del encuentro entre Fidel Castro y su hermano Raúl en Cinco Palmas, el 18 de diciembre de 1956. El sitio ha sido conformado por cinco ejemplares del árbol nacional y dos piedras que --según la descripción publicada-- "exponen el diálogo'' entre los dos combatientes al reunirse tras el accidentado desembarco por Playa Las Coloradas y la conocida frase de Fidel: "¡Ahora sí ganamos la guerra!''
Este año ha estado particularmente plagado de alabanzas. El VIII Congreso de los periodistas cubanos le otorgó el Premio Nacional de Periodismo y concluyó con el lanzamiento del libro Fidel periodista en una actividad pública para la que artistas plásticos elaboraron una imagen de su rostro transformado en un tocororo, el ave nacional.
La Unión de Jóvenes Comunistas lo proclamó "eterno joven rebelde'' y las mujeres federadas realizaron ingresos simbólicos a la FMC en ocasión del 82 cumpleaños del líder.
Desde comienzos del 2007, cuando el Colegio de Dolores en Santiago de Cuba fue remozado y reabierto, un aula del segundo piso de la escuela mantiene un pupitre vacío como símbolo del asiento que ocupaba Castro en su época de estudiante. En agosto de ese año también se anunció la restauración de la casa de la calle Rabí número 6, donde vivieron el niño Castro y algunos de sus hermanos mientras estudiaban en la capital santiaguera.
El curso escolar 2007-2008 fue dedicado a la figura del guerrillero Ernesto Che Guevara y a las ‘‘reflexiones'' que el enfermo Comandante comenzó a publicar en marzo del pasado año. Este diciembre se publicó en La Habana una compilación de elogios de personalidades universales bajo el título de Así es Fidel.
La exaltación de Castro no ha requerido de esculturas ni de mausoleos para penetrar en las mentes y moldear el comportamiento de los cubanos desde 1959. Tal vez tampoco los necesite ahora. Patria, nación y país han sido revalorizados bajo la égida del caudillo en una isla donde 75 por ciento de sus habitantes nacieron, crecieron o se educaron escuchando el discurso patriarcal y reproduciendo los rituales ideológicos del totalitarismo.
Castro ha sido el más hábil manipulador de la opinión pública en la era moderna de la comunicación. Ocupó los micrófonos radiales, acaparó las cámaras de televisión para hablar siete horas consecutivas, inspiró una filmografía que catapultó su aureola mítica (recordar Mi hermano Fidel y otros frutos del documentalista Santiago Alvarez). Desarticuló una cultura periodística de fuerte tradición democrática e implantó un sistema de propaganda gubernamental al servicio de sus palabras, desplazamientos y ocurrencias más inverosímiles.
No tuvo estatuas como Saddam Hussein, no ordenó hacer un cetro como Nicolae Ceaucescu ni ordenó aduladoras coreografías como las de Kim Il Sung, pero el culto a su personalidad invadió la vida pública y condujo al mismo fin: forjar la imagen del guerrero invencible, primero, y del patriarca infalible después.
"No existe culto a ninguna personalidad revolucionaria viva, como estatuas, fotos oficiales, nombres de calles o instituciones. Los que dirigen son hombres y no dioses'', repitió Castro el primero de mayo del 2003.
En realidad, no hizo falta decretarlo para que la deificación de Castro emergiera en el escenario nacional, trazando una parábola que va de la mística revolucionaria --con signos de clara referencias bíblicas-- del joven rebelde a la patética adulación en el ocaso del anciano.
En los comienzos fue la fábula de los 12 sobrevivientes del desembarco del Granma, que lograron reavivar la bujía revolucionaria en las montañas de Oriente; la imagen del combatiente que alcanzó la victoria a la cristiana edad de 33 años; la escena de la paloma posándosele sobre el hombro ante una multitud en el Campamento de Columbia en 1959, repetida con falso dramatismo, en el mismo lugar, 30 años después; el estratega militar lanzándose de un tanque durante los combates de Bahía de Cochinos; el sobreviviente de más de 600 atentados fallidos, casi siempre neutralizados por la fiera disposición de combate que intimidaba a sus victimarios.
El deslumbramiento inicial por el joven rebelde penetró también la música popular y tuvo eco en algunas de las canciones más difundidas de la época. El compositor Eduardo Saborit veía "Un Fidel que vibra en la montaña/un rubí, cinco franjas y una estrella'', en la conocida canción Cuba, qué linda es Cuba (1960), y el trovador Carlos Puebla celebraba en su contagiosa guaracha Y en eso llegó Fidel que se hubiera acabado la diversión en el país gracias a que "llegó el Comandante y mandó a parar''.
Sus retratos presidieron desde entonces espacios públicos y privados. La conocida foto del comandante barbudo entrando a La Habana el 8 de enero de 1959 fue muy pronto acuñada e inmortalizada en el nuevo billete de un peso, el de mayor circulación del país. En fechas más recientes, un perfil suyo de los años 80, con algunas canas y el uniforme verde olivo, se adueñó de paredes, fachadas, murales, escuelas, oficinas y funerarias.
El fotógrafo cubanoruso Cristóbal Herrera --quien registró con su cámara el desmayo de Castro en el 2001 y su estrepitosa caída en el 2004-- ha captado para su proyecto Cuba Dura una conmovedora imagen de familia que revela el fenómeno de la intromisión del personaje más allá de los límites de la privacidad hogareña: junto al cadáver del abuelo tendido en una cama aparecen familiares acongojados por la pérdida y, colgando de la pared, una foto tradicional de Castro.
Ciertamente, la idolatría popular que acompañó a Castro desde su nacimiento como líder político se sustentó en cierto grado de mesianismo, en la esperanza de una población que entregó ciegamente su futuro a los designios del elegido. Pero la proyección del culto castrista hubiera quedado a medias sin la engrasada maquinaria propagandística que rodeó su ejecutoria política y la pleitesía generalizada de sus colaboradores más cercanos, temerosos de que cualquier opinión propia se interpretase como un desafío a los postulados del líder.
La veneración del jefe máximo se convirtió en una carta de crédito a todos los niveles de gobierno, administración estatal o reconocimiento social.
"Cuidar a Fidel es cuidar a la Revolución en su conjunto. Fidel es el tesoro de nuestra patria, es el punto coagulante del proceso revolucionario'', afirmaba el vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez en el acto por el XX aniversario de la Seguridad Personal del Comandante en Jefe, en 1979.
Y agregaba: "El jefe es en sí mismo indefinible, porque nadie sabe en qué momento va a partir, en qué momento va a subir a la Sierra o en qué momento va a tomar el mar para ver cualquiera de las obras de nuestro país''.
Las rimbombantes palabras de Carlos Rafael Rodríguez no son ajenas al entorno de exaltación de las virtudes castristas, potenciadas por la prensa estatal en cada aniversario patriótico o cumpleaños del líder.
"Es preferible morir por Fidel que vivir sin él'', asegura en un reportaje de Juventud Rebelde el teniente coronel Pedro Socarrás, encargado desde los 17 años de cuidarle las espaldas al mandatario. "Uno se siente grande, se siente un hombre al que no le entran ni los tiros cuando está cerca del Comandante'', acota el oficial Francisco Salgado, también integrante de la guardia personal de Castro.
Entrevistada en el 2003, Juana Vera García, su traductora e intérprete oficial de inglés desde 1975, asevera que "Fidel vino del futuro''.
"Para mí es el hombre más grande que dio el siglo XX... En él confluyen el filósofo, el pensador, el estadista, el combatiente, el estratega militar, el dirigente político, el conductor del pueblo, el maestro, el artífice de una revolución'', dijo Vera emocionada. Y prosiguió: ‘‘Reúne el patriotismo de Varela, la dignidad de Céspedes, el ideal del Apóstol [José Martí], el valor de Antonio Maceo, la audacia de Ignacio Agramonte, la firmeza ideológica de Julio Antonio Mella, la poesía de Rubén Martínez Villena, la honestidad de Pablo de la Torriente Brau, la lealtad de Camilo, la ternura del Che, la vergüenza de Eduardo Chibás, la cubanía de Nicolás Guillén''.
La presentación de Castro como hombre síntesis de las glorias de la patria desembocó también en sus presuntas hazañas deportivas.
Las guías oficiales de béisbol de la década del 60 registran las "extraordinarias faenas'' rendidas por Castro como lanzador, enfrentando incluso a equipos de la serie nacional cubana. ‘‘Fidel extrajo el tiempo necesario de sus tantísimas ocupaciones para entrenarse y convertirse en un verdadero serpentinero'', escribió en 1965 el cronista Rubén Rodríguez.
El 13 de julio de 1964 juega con equipos de la serie nacional, según lo reseña la prensa deportiva: "Y el Comandante en Jefe se enfrascó en sensacional duelo con los Henequeneros, contando esta vez con el respaldo de los Granjeros. Fidel no permitió carrera limpia y lanzó cinco entradas, tolerando cinco hits y mostrando un control extraordinario al otorgar una sola transferencia mientras ponchaba a cinco''.
La imagen del atleta genuino quedó tan arraigada desde entonces que cuando la prensa oficial hizo el balance del deporte cubano del siglo XX, el cronista Oscar Sánchez no pudo sustraerse de la mención a Castro entre las figuras imprescidibles: "Al propio Comandante en Jefe en las pistas de atletismo, escalando montañas o tirando al aro de baloncesto, lo que le permitió cultivar los músculos del cuerpo creando a la vez una sólida musculatura del alma''. (Granma, 4 de enero del 2001).
Los libros escolares están repletos de menciones a Castro como gran hacedor de la historia nacional y consejero de la niñez. Sólo bastaría con revisar el libro de lectura de primer grado en el sistema nacional de educación. El volumen incluye el poema Fidel, de Mirta Aguirre: Fidel, barbudo, llega primero;/ Fidel ligero/ con sus botazas de guerrillero./ Así en Oriente/ o en Vueltabajo,/ en horas buenas o en horas malas./ En todas partes, Fidel presente:/ en el trabajo/ o entre las balas./ Como si fueran hechos de alas/ sus zapatones de combatiente.
Como colofón, el libro incluye la anécdota de un encuentro de Castro con un grupo de pioneros que "lo oyeron con emoción y pensaron que debían ser mejores''. "El niño que no estudia no es un buen revolucionario'', figura como corolario del pensamiento de Castro.
El culto de los medios de comunicación, los escribanos oficiales y los servidores cercanos se exacerbaron a medida que las facultades físicas del gobernante comenzaron a declinar visiblemente.
"Posiblemente el 13 de agosto sea el día en que más veces se brinda a la salud de una misma persona (...). He visto y oído a creyentes y no creyentes pedir con igual fe por el mismo deseo: salud para el Comandante'', escribió la periodista Arleen Rodríguez por el cumpleaños 76 del dictador.
Su entonces médico de cabecera, Eugenio Selman-Housein, se arriesgó a pronosticar en una fecha como mayo del 2006 que Castro tenía "espíritu, salud y fortaleza para vivir hasta 140 años''.
Katiuska Blanco, convertida en biógrafa oficiosa, dio a conocer un enjundioso viaje de 574 páginas por la vida de Castro titulado Todo el tiempo de los cedros (2003), libro que abre una etapa de urgente reescritura de la historia familiar y la trayectoria política, luego retomada por Ignacio Ramonet en Fidel Castro, biografía a dos voces (2006).
La aparatosa caída del 20 de octubre del 2004 al final de un acto en Santa Clara disparó un frenesí de alabanzas.
"Aún en el dramatismo del suceso, un símbolo de combate no podía estar ausente. Su salida de aquel escenario no podía ser en la ambulancia del caído, sino en el auto del guerrero'', relató el presentador de la Mesa Redonda, Randy Alonso, en "El yipi y el guerrero'' (Juventud Rebelde, 24 de octubre del 2004).
En un inusual Poema Colectivo de las Oficinas del Comandante en Jefe podía leerse: ‘‘Vivimos contigo los ciclones de la vida y del tiempo/ y los de la naturaleza que sólo por ti salen vencidos/ sin fantasmas de este suelo./ Sabemos de tu meteorología/ más exacta que la del propio Centro''. Y tras llamarlo "gladiador de la verdad y gigante de la suerte'', concluye el texto: "Qué suerte tenerte con tanta claridad,/ tanta grandeza/ y tanta vida cuidando en todo por siempre nuestros sueños''. (Granma, 23 de octubre de 2004).
Una carta firmada por Su Pueblo en ocasión del cumpleaños 79 llega a compararlo con el sol: "Creían los griegos que el sol era transportado por un carro; los egipcios imaginaban que viajaba en un carro de velas al viento. Los cubanos patriotas sabemos firmemente que el sol lleva verde olivo el traje, tiene alma guerrillera de ideales justicieros y botas de incansable escalador de montañas y sueños'' (Granma, 13 de agosto del 2005).
La enfermedad y la prolongada ausencia de los escenarios públicos han desatado obstinadas visiones poéticas y actos de fe. La prensa oficial comenzó entonces a ensayar la "versión espectral'' sobre el espacio irremediablemente vacío. Un ejercicio de imaginación revolucionaria que la Asamblea Nacional ha refrendado mediante la preservación del sitio para el diputado ausente: desde diciembre del 2006 hasta la fecha todas las sesiones parlamentarias han mantenido en la presidencia "la silla desocupada'' del líder que aún vigila e inspira. "El Comandante en Jefe estuvo en la Plaza de la Revolución este sábado, aunque no físicamente, sí de muchas maneras'' (Francisco Rodríguez, Trabajadores, 4 de diciembre del 2006). "Miro hacia allá, veo a Raúl y siento que el ausente está allí de todas maneras (...). Porque hay aferramientos que van más allá de la persona. Es como si buscáramos una convergencia sentimental de país, un talismán o resguardo que nos proteja a todos'' (José A. Rodríguez, Juventud Rebelde, 2 de mayo del 2007).
El trovador Silvio Rodríguez se esmeró en hiperbolizar su voluntad de entrega total al patriarca: "Le regalo todo lo que puedo regalarle, un poquito más de mi música... le regalo hasta mi persona''.
El libro sobre la avasalladora presencia de Castro en el sentimiento nacional está aún por escribirse. Las demostraciones que seguirán a su desaparición física en Cuba y en el mundo serán apenas el epílogo de esta tragicomedia criolla de la que todos hemos sido testigos o protagonistas. Valdría la pena reconstruir la historia del castrismo a través de las ceremonias y los ceremoniales que rodearon la vida de este hombre terco y obsesivo y que todavía están por salir a la luz.
Como casi todos los cubanos, tengo fijas en la memoria dos estampas que tal vez deberán conformar ese libro de las devociones ridículas hacia Fidel Castro.
La primera es estrictamente testimonial. Durante una visita de grupos universitarios al Contingente Blas Roca en las afueras de La Habana, los jefes del campamento nos mostraron con orgullo la última pieza atesorada para un futuro museo: en una urna de cristal habían colocado una bandeja metálica y un tenedor empleados por Castro para probar una receta con espinaca durante un recorrido por el lugar.
La segunda me la contó un geógrafo exiliado que asistió a la reunión para definir el área donde debía construirse el pedraplén de Cayo Coco a fines de los años 80. Mientras los expertos discutían, el gobernante se acercó al mapa desplegado en la pared y pronunció una frase lapidaria, mientras con la uña del dedo pulgar trazaba una línea de conexión entre el cayo y la costa norte de Ciego de Avila: "Yo creo que debe ser por aquí''. Los científicos y planificadores presentes asintieron, el mapa se conservó con la línea imaginaria marcada por la uña de Castro y el pedraplén se construyó sin cambiar un ápice su improvisada determinación.


Read more: http://www.elnuevoherald.com/2008/12/28/v-fullstory/347635/50-anos-de-culto-a-la-personalidad.html#ixzz0nwB9H100

O PT e o golpe de "ser de esquerda"

Blog Imprensa Marrom, 11/05/2010

Até as eleições de 2004, o PT não apenas levantava a bandeira da ÉTICA, mas o fazia com EXCLUSIVIDADE - claro, na opinião da própria legenda. Um escândalozinho isolado aqui, uma denúnciazinha ali, enfim, nada muito grave. Sabe aquela reforma do vizinho? Pois bem: em vez do martelo, era o PT falando "ética, ética, ética, ética, ética, ética, ética". Até que veio o Mensalão. O que sobrou? A imagem messiânica de Lula.

Mas a militância precisa de mais, e o debate eleitoral vai além dos setores mais populares, de modo que é preciso dar alguma substância ideológica ao PT. No lugar da "ética", e com a mesma sinceridade d'antanho, vem agora o berro de "esquerda, esquerda, esquerda, esquerda". E, claro, com a famosa exclusividade. O PT e apenas o PT é de esquerda. Não cobrem uma definição sobre o que seria ou deixaria de ser "esquerdismo". Eles são e fim de papo.

Mas vamos por partes.

Por Que o PT Faz Isso?

É uma forma - e bem eficiente - de transformar o debate partidário numa disputa maniqueísta, graças à forma como "esquerda" e "direita" são vistas no Brasil em função do nosso glorioso ensino médio e demais instâncias educacionais.

Na prática - e falaremos disso -, tivemos oito anos de uma gestão economicamente liberal, de puro e simples continuísmo, o que mostra maturidade e acerto por parte de Lula. Mas, na briga de legendas, temos que o PT é a "esquerda", o bem - e, obrigatoriamente, o inimigo é a "direita" (quem quer que seja). Logo, é o "mal".

Bobagem, claro.

Essa estratégia é excepcional e funciona de verdade. Um bom exemplo é quando um partido de ultraesquerda surge na praça, e invariavelmente ataca o PT, pois não vê diferença ideológica em relação a tantos outros. O que fazem os petistas quanto a isso? Dizem que são "radicais" e, mais ainda, "a esquerda que a direita adora" - jogando-os na conta... DA DIREITA.

Em suma: são todos de direita, menos ele. Até mesmo a ultraesquerda. Eles são bons nessa coisa, convenhamos.

Escapismo Ideológico

Nenhum partido discute muito seriamente os grandes temas ideológicos. Há, é claro, grupos de negros, mulheres, gays etc., e até mesmo projetos de lei defendendo esses grupos. E isso também ocorre nos partidos Democrata e Republicano, nos EUA. São bandeiras universais.

Drogas e aborto, por exemplo, são temas mais delicados, sobre os quais ninguém fala direta e francamente. Usam frases feitas e máximas manjadíssimas. A ecologia, então, merece um capítulo à parte. O "aquecimento global" é repudiado por todos, mas ninguém OUSA estudar as teses que o questionam, nem por um segundo - e quem o faz é... DE DIREITA! Sério, tem isso!

Teoria e Prática

No poder, não há esquerda ou direita, há GOVERNO. O PT está com José Sarney e toda uma turma que está longe de figurar no panteão de grandes craques da República. Além disso, manteve TODA a política econômica baseada em leis e institutos até então vetados e xingados e até mesmo PROCESSADOS JUDICIALMENTE (LRF) pelo partido.

Contradição? Sim, da braba. Mas foi o melhor para o país. Lula já explicou que na oposição cabiam "bravatas", mas no poder é outra coisa. Ainda bem. Se fosse para realizar no poder o que pregava na oposição, o PT faria o seguinte: a) acabaria com a moeda; b) anularia a Constituição; c) não cumpriria com a Lei de Responsabilidade Fiscal; d) expulsaria Lula da Presidência (já que o partido, em 1999, deu início ao "Fora, FHC").

O "esquerdismo" do PT, portanto, era uma visão distorcida do que em lugar algum do mundo poderia vir a ser "esquerda". Era chatice e chilique, mesmo - além de oportunismo e desonestidade intelectual e dos fatos. O poder trouxe alguma maturidade ao partido, além de inúmeros dissabores, a ponto dos maiores caciques caírem um a um sobrando uma obscura ministra para ser a candidata.

Enfim...

A militância hoje diz "esquerda" como ontem dizia "ética", no fundo querendo dizer a mesma coisa e, também, significando a mesmíssima porcaria: NADA. Não são de esquerda tanto quanto não foram éticos. O PT em campanha com Sarney é um partido de "esquerda" tanto quanto repleto de "ética". O sentido é o mesmo. Cai nisso quem quer.

quarta-feira, 12 de maio de 2010

Cuba, um esmoleiro belicoso e manipulador


Cuba, un limosnero belicoso y manipulador

BY NICOLAS PEREZ DIAZ-ARGÜELLES, El Nuevo Herald, 12/05/2010

En 1964, cuando el ministro del Azúcar Orlando Borrero, viejo amigo y confidente de Ernesto Guevara, se atrevió a sugerir delicadamente que quizás no fuera posible producir una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar, fue acusado de cobardía y destituido de su cargo.
Por aquellos días se vivía en Cuba un ambiente de euforia y alucinación. A cualquier teléfono oficial que llamaras se escuchaba al final de la línea una voz de timbre chillón que te gritaba: ``Los diez millones van, ¿dígame?''. Una orquesta popular identificada con el castrismo fue bautizada con el nombre de Los Van Van. Se estableció de Oriente a Occidente una batalla más importante para la supervivencia de la revolución cubana que la del Uvero en 1957 o la de la toma del tren blindado en Santa Clara en 1958. Pero el esfuerzo fue inútil porque por supuesto, los Diez Millones no fueron.
Toda la fuerza económica de un país se colocó en función del capricho del líder de la revolución y no se logró el objetivo. Tanto nadar para morir a orillas de la playa. ¿Cómo solucionaron el entuerto? Más fácil que hacer plátanos a puñetazos, destituyendo al ministro del Azúcar Francisco Padrón por ``incumplimiento de planes''. Planes que proyectó, organizó y dirigió Fidel Castro, no Francisco Padrón.
Y es que en Cuba de 1959 a la fecha siempre los culpables de los fracasos es el totí o los hombres, jamás el sistema marxista leninista. Siempre pagan la culpa los errores humanos, que es lo efímero; jamás la ideología o la máxima instancia de poder, que es lo eterno. Y la insoportable acumulación de descalabros no hace reaccionar al castrismo. En el 2010, a 40 años luz de la zafra de los diez millones, se vuelve a repetir el drama caribeño al producirse la peor zafra de los últimos 105 años y de nuevo se destituye al ministro del Azúcar, Luis Manuel Avila, acusado esta vez, por la trituradora oficial, con una gran falta de imaginación, de ``errores y deficiencias''.
Patético. El sello nacional de los países lo marcan determinadas características autóctonas. El de Suiza es su habilidad para el secreto bancario y la relojería. El de China, su inmenso capital humano y la paciencia de sus habitantes. El de Arabia Saudita y Dubai, la cantidad de reservas de petróleo que guardan en sus subsuelos. Cuba se destaca por su capacidad para manipular a sus amigos, tratar de que les compren lástima y vivir de ellos como un parásito.
En 1959, con un marketing impresionante, la revolución parecía a distancia algo hermoso. Y entonces La Habana reinventó el mito de David frente a Goliat. Según sus dirigentes, la revolución era tratada injustamente por las grandes potencias capitalistas. Abusaban de ella. Tergiversaban sus intenciones. Ponían palabras en su boca que ella jamás había pronunciado. La acusaban de invadir territorios que ni casualmente había pisado un guerrillero castrista. Y más que el arte político o ideológico o propagandístico, el principal que desarrolló Fidel Castro fue hacer con efectividad el papel de víctima. Y entonces el mito, en vez de exportar ideas o azúcar, comenzó a exportar lástima. Y a defenderse acusando, mientras sembraba la discordia en el mundo con pronunciamientos aparentemente inocentes. Y un día por tanta desidia Cuba se convirtió en Estado Pordiosero, extendiendo una mano en actitud suplicante a todo aquél que quisiera darle una limosna por el amor de Dios, pero envuelta, eso sí, en un aura de dignidad nacional y principios revolucionarios.
Hay que aceptarlo, no se puede negar, era admirable la gracia con que Fidel Castro pedía óbolos a sus simpatizantes sin perder su arrogancia. Primero a la Unión Soviética, a la cual le sirvió como Frankenstein en Africa, América Latina y otros lugares del mundo durante la Guerra Fría. Cuando esa puerta se cerró, Castro dirigió sus ávidos ojos hacia el petróleo venezolano de Hugo Chávez y le negoció pelo a pelo su liderazgo latinoamericano, y a cambio, aceptó convertirse en una querida sin escrúpulos, mantenida por un ricachón grosero y con alma de patán.
esa desvergüenza le importa al castrismo tres pitos. En Cuba no hay producción económica, el país no genera una gota de riqueza. Es un Estado Arete. Lo sostiene Hugo el golpista, y si el pueblo cubano vive en la miseria, eso carece de importancia porque a las diez de últimas los Castro y sus familias mantienen el tren de vida de un marajá de la India.
Y aquí estamos, y como no hay nada más peligroso que un limosnero frustrado y belicoso, sus fracasos los vuelca en contra de todo aquél que se opone al menor de sus designios. Y persigue a la disidencia, y deja morir a opositores en huelgas de hambre como si fuesen perros, y acorrala brutalmente a un grupo de indefensas mujeres vestidas de blanco, que todos los domingos, con gladiolos en la mano, marchan pacíficamente pidiendo la libertad de sus esposos y padres, presos de conciencia, que jamás han ejercido una gota de violencia contra el régimen que los oprime. Y es que hoy Raúl Castro se ha quitado la última hoja de parra, y tiene la vista fija no en resolver problemas económicos y sociales, ni en mejorar los índices de producción de Cuba, sino en morir en el poder, per secula seculorum, con sus despreciables botas militares puestas.

Nicop32000@yahoo.com

terça-feira, 11 de maio de 2010

Tarso, Tuma, etc.


‘Não existe máfia no mundo que o Tuma não conheça’, avisou o ministro da Justiça há 20 dias

Augusto Nunes, 10 de maio de 2010


Tarso Genro chefiava o Ministério da Justiça quando, em setembro de 2007, o presidente Lula ordenou-lhe que instalasse no alto do organograma o delegado Romeu Tuma Junior. Agora candidato ao governo do Rio Grande do Sul, Tarso jura que mal conheceu o secretário nacional de Justiça. Se é quase incapaz de ligar o nome à pessoa, alega o signatário do ato de nomeação, não merece ser interpelado sobre as patifarias em que se meteu o companheiro na sala ao lado.

O álibi faz algum sentido. Enquanto foi ministro, Tarso dedicou as horas de serviço a missões de ordem ideológica ─ a libertação do assassino de estimação Cesare Battisti, por exemplo, ou a revogação da Lei de Anistia ─ e as horas livres a atividades intelectuais menores: escreveu artigos ininteligíveis, rabiscou mais versos onanistas e discursou até em festa de batizado. Talvez só possa ser acusado de cumplicidade por omissão.

Omissão e irresponsabilidade, acrescenta a releitura do falatório despejado por Tarso Genro para fingir que a nomeação de Tuma Junior não lhe fora imposta. “O currículo dele casa diretamente com questões que são tratadas na Secretaria Nacional de Justiça, como o combate ao crime organizado, através do combate à lavagem de dinheiro, e ao tráfico de pessoas, que pode ser monitorado e orientado por um policial experiente”, recitou.

O caso do substituto de Tarso é ainda pior. Secretário-geral durante a gestão do titular relapso, Luiz Paulo Barreto tornou-se ministro de fato muito antes de herdar a vaga do chefe. Por coordenar as atividades de todo o ministério, conviveu bastante com Tuma Junior. Gostou tanto do que viu que resolveu nomear o secretário nacional de Justiça para a presidência do Conselho de Combate à Pirataria.

Na festa de posse, celebrada neste 23 de abril, Barreto cumprimentou-se pela escolha. “A indicação agrega um valor substantivo ao trabalho do órgão”, discursou. “Não existe máfia no mundo que o Tuma não conheça”. Conhece muito bem pelo menos a máfia chinesa, informou o Estadão menos de 15 dias depois do palavrório. Conhece, protege, aprecia e, sempre que aparece um bom negócio, a ela se associa.

Governar é escolher, sabe-se desde sempre. Escolher sobretudo as pessoas certas, sabe-se desde que o primeiro chefe de tribo escolheu alguém para ajudá-lo a administrar o cotidiano da caverna. Lula, que seleciona ministros com a ligeireza e a leviandade dos improvisos depois do almoço, escolheu Tarso Genro, depois escolheu Luiz Paulo Barreto, que aprovou Tuma Junior, que foi escolhido por Lula. Num país com mais pudor, já teriam sido, na mais branda das hipóteses, castigados por improbidade administrativa. Os quatro.

A esquerda descobriu agora: em Cuba há uma ditadura!


Intelectuales y Cuba: la historia de un desenamoramiento

Luis Alemany | Madrid | El Mundo, España
Actualizado martes 11/05/2010 18:17 horas


¿Almodóvar, comprometido por la democracia en Cuba? Pues sí, claro. La plataforma española que mañana presentará un manifiesto en contra de la dictadura castrista, con una notable población de intelectuales en sus listas, deshace uno de los tópicos político/culturales más extendidos del momento: ése que dice que casi todos los artistas y escritores de Europa (y, especialmente, de España) tienen una actitud acrítica hacia el Gobierno cubano (y, en cambio, no dejan de acosar a las democracias occidentales).

Nada más falso. En realidad, la relación del castrismo con la cultura europea es la de un desencanto que no ha dejado de crecer durante tres décadas. Sí, puede que voces como la de Willy Toledo amaguen con relativizar los problemas de la isla de vez en cuando. Pero sólo son excepciones, que como tales, adquieren más repercusión de la relevancia que realmente tienen.

"Es que ya no hay espacio para mantener esa fantasía", explica el escritor hispano cubano Iván de la Nuez. Y por 'fantasía' De la Nuez quiere decir la imagen romántica e utópica de la Revolución Cubana. "En realidad, eso de Revolución es un recurso retórico. En Cuba no hay ninguna revolución, al menos, desde hace 30 años. Desde la izquierda, especialmente, tenemos que exigir cambios, porque de lo contrario, estamos hipotecados".

De la Nuez es el autor de 'Fantasía roja' (Debate), una de las obras de referencia a la hora de contar ese encanto/desencanto de la cultura occidental por el castrismo. Su libro parte de las aventuras de Graham Greene en La Habana de Batista y termina en el 'dolce far niente' cubano de Wim Wenders. Y hace una parada especial en el caso de Jean-Paul Sartre, el caso más 'ejemplar' de pensador europeo subyugado por Fidel Castro y el Che Guevara.

¿Y por qué ese encantamiento? La teoría de De la Nuez es, más o menos, que esos intelectuales europeos acudían (acuden) a Cuba a salvar sus almas. "A proyectar en la isla las revoluciones que no pudieron hacer en Europa, a dar continuidad a la República Española, a cumplir su fantasía utópica en una isla distante", explica el autor. ¿Y los cubanos, su realidad, sus problemas diarios? Eso no importa mucho.

Sin embargo, ese encantamiento es sólo una parte de la historia en la relación castrismo-intelectualidad. Porque cada generación ha tenido un episodio traumático que ha desgajado a buena parte de los antiguos enamorados del castrismo. Y cada vez, más. Puede que el caso Heberto Padilla provocara un cisma (sólo un cisma) entre los escritores del Boom. Sus réplicas, los casos Reynaldo Arenas y Raúl Rivero, causaron un rechazo mucho más unánime. Ahora, la lucha de Orlando Zapata y Guillermo Fariña tiene un valor simbólico insólito.

"Primero porque no son intelectuales. Segundo, porque son gente humilde. Tercero, porque son negros. Y cuarto, porque están dispuestos a morir", explica Iván de la Nuez. "A mí, personalmente, como cubano, me molestan los intelectuales europeos que mantienen esa idea romántica de Cuba. Para empezar, porque no le hacen ningún bien a la izquierda. Claro que para ellos todos somos reaccionarios".

Silvio Rodriguez: rápido perfil


Silvio, el cautivo

BY ALEJANDRO RIOS, El Nuevo Herald, 11/05/2010

El cantante poeta llenó de esperanza a toda una generación. Se apareció en un show de variedades de la televisión cubana con espejuelitos a lo John Lennon, desgarbado, unas greñas ralas por donde asomaban sus orejas y botas cañeras. Era una presencia insólita en un programa de lentejuelas y glamour cabaretero. Parecía que no sobreviviría el susto de estar ante una cámara.
En esa época, años sesenta, la informalidad estaba de moda, era un canon impuesto por la llamada contracultura norteamericana. Luego le dieron hasta su propio espacio en la pequeña pantalla, tanta había sido la aceptación. Quizás, desde entonces, la policía política, siempre hacendosa, pensó que podía moldearlo a sus intereses.
Su generación no había encontrado un lugar estable en las jerarquías revolucionarias cubanas, lo cual era muy necesario para abrirse paso, sobre todo en el campo de la cultura artística. Algunos de sus amigos cercanos como el Chino Heras y el Rojo Nogueras fueron duramente castigados en sitios laborales hostiles.
Mientras labró su carrera, no libre de obstáculos políticos, tuvo la sagacidad de hacerse el lobo solitario porque supo, desde temprano, que los grupos en aquella sociedad no eran bien mirados.
Tal vez pensó que su humilde origen provinciano y la temporada infernal que pasó en el llamado Servicio Militar Obligatorio, habían sido el bautismo de fuego que el proceso revolucionario le exigiría para progresar. Pero no fue así.
Un atorrante de apellido Serguera se hizo con los destinos de la televisión de donde el cantante fue vetado de manera ominosa. Su programa Mientras Tanto se acabó e incluso su presencia durante una transmisión del Festival de Varadero fue duramente cuestionada. A Serguera lo dejaron hacer. Nadie, durante un tiempo, defendió al desprotegido músico. El miedo era una buena manera de hacerlo entrar por el aro.
Al final, dos castristas ortodoxos con disfraz de liberales, la Santamaría, de linaje moncadista, y Guevara, el del cine, no el guerrillero, terminaron por salvaguardarlo de la tormenta que se avecinaba. El trovador tenía madera de redención, no había que aplastarlo como hicieron con otros creadores tozudos empeñados en cultivar la libertad y la rebeldía. La vida les dio la razón.
Todavía en el año 1970 el cantante se fue para una aventura hippie convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas en el Campamento Venceremos del central azucarero Habana Libre. Antes de que aquella utopía florida fuera abruptamente interrumpida con cierta violencia, el famoso trovador ya había escapado como si alguien lo hubiera mantenido al tanto de los acontecimientos por venir.
En el año ochenta repudió públicamente a un colega que le dio por irse del país como una escoria cualquiera. Y a otro, un tal Pérez, lo llevó contra la pared por asociarse con apátridas.
De un largo recorrido que hiciera en el barco de pesca Playa Girón regresó totalmente reeducado. Con el éxito que estaban teniendo sus canciones en otros países y al constatar lo bien que vivían trovadores de su misma filiación en España y América Latina, el cantante poeta decidió que ya no sufriría más calamidades y se mantuvo distante del pueblo que un día lo aclamó.
Al renunciar a su supuesta rebeldía, se hizo de toda la libertad que necesitaba en medio de una tiranía agobiante. Nunca más debió abordar un ómnibus. No supo qué eran las libretas de racionamiento. Sus hijos siguieron tomando leche después de los siete años. Viajó todo lo que quiso para poder respirar. Se hizo de una buena casa y hasta de un estudio de grabaciones mientras a su amigo Pablo le prohibían una Fundación. Todas las represiones a intelectuales y artistas amigos o conocidos le resbalaron por el lomo de la guitarra.
A todas estas debió esperar bien entrados los años ochenta para recibir la bendición personal del dictador que lo había ignorado ex profeso. El encuentro se produjo en Casa de las Américas en medio de tremendo corre corre. Castro se sentó a conversar con él y Pablo. Realmente ellos enmudecieron y el comandante monologó como siempre.
in embargo, no lo hicieron partícipe de las tertulias en casa de Antonio Núñez Jiménez con Gabriel García Márquez, como le hubiera gustado.
Ha hecho lo indecible por ganarse la confianza del poder, hasta se alistó en el parlamento, que aún hoy lo vigila y acosa porque nunca se sabe con los artistas. Basta saber que tiene un hijo rapero al borde de la disidencia.
Cierta vez, para defender la revolución, incluso se dejó entrevistar por un impertinente periodista gay peruano que lo hizo lucir muy mal en televisión y ahora acaba de interrumpir una polémica pública con otro enemigo que hubiera puesto en peligro su buena vida y el concierto que tiene programado para el prestigioso Carnegie Hall el próximo mes de junio.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Diplomacia brasileira 2010


A ultrapassagem das últimas fronteiras da canalhice

Augusto Nunes http://veja.abril.com.br/blog/augusto-nunes
5 de maio de 2010


Parida por stalinistas farofeiros, avalizada por um presidente ignorante também em geopolítica e executada por um chanceler poltrão, a política externa do governo brasileiro ultrapassou uma das últimas fronteiras da canalhice ao retomar a sequência de agressões a Honduras. Pronto para a viagem ao Irã, em fase de aquecimento para a tarefa de distrair aiatolás atômicos com afagos subalternos e anedotas vulgares, Lula voltou a absolver um governo infame enquanto reiterava a excomunhão de um presidente democraticamente eleito.

O bando de Mahmoud Ahmadinejad fraudou as eleições, reprimiu com ferocidade todas as manifestações de protesto e há meses vem assassinando dissidentes. O presidente Porfirio Lobo candidatou-se por um partido de oposição, foi escolhido pelo voto direto e governa um país sem presos políticos. Mas só merecerá alguma atenção do Brasil quando o ex-presidente Manuel Zelaya voltar a conspirar em Honduras. Só depois disso Lula decidirá se a pequena nação centro-americana terá o privilégio de ver estendida a mão misericordiosa da potência de araque.

O Itamaraty já não se orienta por normais morais. Não existem mais diretrizes regidas por princípios éticos. Existem manobras e jogadas urdidas por sacerdotes da esquerda psicótica, todas engolidas sem engasgos pelo chanceler sabujo. O país que se nega a reatar relações diplomáticas com Honduras é o mesmo que há seis meses festejou a abertura da embaixada na Coreia do Norte.

O governo que enxerga uma tirania em Tegucigalpa é o mesmo que protege o genocida sudanês Omar al-Bashir. O presidente que hostiliza um chefe de governo livremente escolhido pelo povo é o mesmo que chama de “irmão” o sociopata líbio Muammar Khadaffi, ou culpa presos políticos cubanos pela própria morte para inocentar a ditadura mais antiga do mundo.

Não há mais uma política externa brasileira. O Itamaraty deixou de servir aos interesses da nação. Hoje é só um braço do PT no exterior.

terça-feira, 4 de maio de 2010

O Paraíso visto por dentro


Desafíos de la Nación cubana

Dr. Darsi Ferrer, preso de conciencia
04/05/2010


PRISIÓN VALLE GRANDE, La Habana, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Ahorro o muerte es la frase lapidaria que enarbolan como consigna los principales dirigentes del gobierno. Los mismos señores que, a pesar de haber convertido a la Nación cubana en una sociedad fallida y sometido al pueblo a condiciones precarias de vida, disfrutan de las prerrogativas y privilegios que se reservan por su condición de élite dominante.

Durante medio siglo en el poder, la política oficial de centralización y estatización de los recursos del país y de las actividades productivas y del comercio, logró como resultado la aniquilación de la economía nacional y hoy los cubanos dependen de modo obligado del mercado negro o economía subterránea para subsistir. Mientras, irónicamente se les exige a las personas que se ajusten más el atrincado cinto y muestren conformidad con el Sistema imperante.

El propio Raúl Castro, gobernante actual, reconoció al asumir el control del poder que los salarios que percibe la clase trabajadora no tienen valor real, y prometió cambios estructurales y de conceptos. Destacó la necesidad de erradicar la circulación de varias monedas, causante de enormes diferencias sociales, entre los sectores de la población con acceso a las divisas y aquellos que malviven del peso nacional. Su oratoria le valió al menor de los Castro una andanada de elogios por parte de la prensa internacional, e hizo que muchos, en importantes círculos políticos, creyeran que era un posible Gorbachov tropical, con pretensiones reformativas, capacidad organizativa y pragmatismo personal.

Tras el paso de cuatro años de gestión, el nuevo mandatario demuestra que es más de lo mismo. Con la agravante de que trajo un incremento notable en la insatisfacción de las necesidades elementales de las familias cubanas y en la aplicación del método represivo como mecanismo de control de la sociedad. Para nada se han adoptado soluciones que traigan alivio a la mesa del cubano y que le garanticen el libre ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales.

A la miseria crónica de la población se le suman ahora las nefastas consecuencias de las campañas que implementan las autoridades gubernamentales para suprimir las llamadas ¨gratuidades” y ¨subsidios” qué se erogan mediante los servicios del Estado. En esa dirección clausuraron los comedores obreros y retiraron productos alimenticios de los normados por la libreta de racionamiento. La que pretenden desaparecer en el corto plazo, aunque es la alternativa de la que disponen la mayoría de los cubanos para no morir literalmente de hambre.

Los voceros del régimen anuncian con bombos y platillos la aplicación de medidas ¨salvadoras¨, cuyo fracaso ha sido más que probado a través de la historia y no se ajustan al contexto de la actualidad mundial globalizada.

La alimentación es uno de los problemas que más golpea a la población. Hay en todo el territorio del archipiélago una grave carencia de alimentos y los precios de esos productos son excesivamente caros, al tomar en cuenta el salario promedio de los trabajadores. Una calabaza o cuatro plátanos cuestan en el mercado lo que gana un médico en un día de labor profesional.

En Cuba no hay zonas desérticas, ni nieva en ninguna época del año. Toda la tierra cultivable del país es productiva; el Estado es propietario de cerca del 80 por ciento de ella, y más de la mitad la tiene en desuso, sin rendir provecho. Mientras, el gobierno importa más del 70 por ciento de los productos agroalimentarios que consume la población, y gasta miles de millones de dólares al año en esas operaciones.

Urge recordar que dentro de las razones que impulsaron el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista, en 1959, estaba la promesa de materializar una reforma agraria, nunca cumplida.

No se requiere de conocimientos especializados para comprender que, tal y como funciona la agricultura en todas partes, la solución del drama alimentario surge de la entrega de tierras a los campesinos en título de propiedad, acompañada de la liberalización de las actividades agrícolas; entiéndase la producción, distribución y comercialización de los productos. Está el ejemplo demostrativo de los agricultores privados, una minoría de apenas un 18 por ciento, que produce alrededor del 80 por ciento de los alimentos que se obtienen en la agricultura nacional, aún con las limitaciones que impone el férreo control estatal en todas las actividades del sector.

Las autoridades reconocen entre dientes que el proceso de entrega de tierras en usufructo que ellos sostienen marcha mal, plagado de deficiencias y de un burocratismo en extremo perjudicial.

Declaran que en el transcurso de tres años sólo han atendido la mitad de las solicitudes de tierras ociosas. Son frecuentes las quejas de los interesados por las irregularidades durante la interminable tramitación. Además de las protestas y reclamaciones por los casos de violaciones, ilegalidades y el descontrol en el manejo de los contratos. En esa actividad la corrupción de los funcionarios estatales está enraizada a todos los niveles de la estructura burocrática.

Quienes optan por un pedazo de tierra plagada de marabú deben satisfacer determinados requisitos establecidos de modo tácito, entre ellos, ser incondicionales al gobierno y preferiblemente militantes del Partido Comunista y desmovilizados del Ministerio del Interior. Lo que menos importa es el deseo y la capacidad de los aspirantes de labrar la tierra y hacerla producir.

Cada solicitante del contrato es evaluado por distintas comisiones gubernamentales encargadas de dar el visto bueno, como los “factores” de la comunidad, el poder popular, la agricultura, el partido comunista y otras asociaciones de masas. A su vez, esas organizaciones tienen instancias burocráticas en las diferentes zonas, municipios y provincias de que se trate la solicitud.

Para la nación cubana constituye otra alarmante realidad el acelerado envejecimiento de la población, con tendencia a progresar. Este fenómeno demográfico se complica de modo abrumador por el predominio de los jóvenes entre los miles de cubanos que emigran todos los años, por vías legales o no. Y se agrava, además, por la marcada disminución del número de nacimientos, hasta hace poco de 1,2 hijos por mujer, que tiene por consecuencia el decrecimiento de la población total respecto a los años anteriores. La imbricación de esos factores adversos, aunque no son los únicos, hipotecan el futuro de la Nación cubana.

En el mediano plazo la carga a soportar por el presupuesto nacional no es costeable, ni siquiera lo sería para los países ricos del primer mundo, como resultado del aumento en el porcentaje de los adultos de la tercera edad. El gobierno de los Castro tampoco demuestra capacidad para encontrar alternativas de solución o que, al menos, atenúen dicha problemática. Situación que no se resuelve con la absurda política que promueven los dirigentes de ¨ahorrar la miseria compartida¨.

Como es costumbre de la cúpula gobernante, prefieren aferrarse a sus esquemas obsoletos, en vez de asumir con la responsabilidad esperada la adopción de medidas que beneficien al pueblo. El pasado año el Estado extendió la edad de jubilación laboral en cinco años, cumplidos los 65 los hombres y 60 para las mujeres. Ello no compensa los efectos del envejecimiento poblacional, en una sociedad donde el índice de desempleo es muy elevado y la baja productividad de los que trabajan raya lo inconcebible.

Se necesita que la juventud encuentre incentivos espirituales y materiales para que no abandone el país, y que se le garantice la libertad y el derecho de disfrutar de oportunidades de progreso mediante la realización personal. También la disminución del número de nacimientos puede revertirse con el subsidio de programas de ayudas integrales a las parejas en estado fértil, principalmente aquellas que presentan peores condiciones económicas. En esencia, la resolución de ese flagelo demográfico depende del combate a la miseria, activando el crecimiento de la economía, a través de la implementación de medidas liberadoras que desaten las ataduras de la sociedad.

La desarticulación de la industria azucarera es una clara evidencia del caos económico en el que la jerarquía del poder ha sumido al país, por el total fracaso de su modelo estatista. El azúcar no sólo representó el principal renglón de entrada de divisas desde la época colonial, a partir del siglo XIX, sino que era la única industria capaz de aportar la plataforma para desarrollar la industrialización de la nación. No hay otro sector económico en Cuba con características similares.

Aunque la exportación de níquel pasó a ocupar la primera posición en la entrada de divisas, y de que las reservas conocidas constituyen las mayores del mundo, su explotación industrial se focaliza a ese sector específico y no tiene el impacto de propiciar el desarrollo de otras industrias colaterales. En relación a las expectativas que generó la industria turística en la década del 90, cuando se abrió al mercado mundial, en poco tiempo se fueron disipando por su falta de competitividad, comparada con el crecimiento de los polos turísticos internacionales. Este renglón representa en la actualidad la segunda fuente de captación de divisas, pero tampoco reúne las condiciones para actuar como locomotora económica, con capacidad de estimular el desarrollo de otras industrias nacionales.

A los ingresos económicos que puede ofrecer la producción de azúcar, en los últimos años con cifras record de los precios por tonelada en el mercado mundial, se le adicionan los significativos beneficios de los subproductos agregados de su proceso de terminación. Sobresalen entre ellos la biomasa, que representa una importante fuente de energía sustentable. Está la síntesis de enzimas catalizadoras con múltiples usos en la industria química-orgánica.

También la obtención de alcoholes, fundamentales en la industria de bebidas y licores. La formación de diversos sustratos que contribuyen en la alimentación de una variedad de tipos de ganados. Y el aporte biotecnológico es aplicable en las industrias de fabricación de medicamentos, biofertilizantes y otra gama amplia de productos. Además, mediante la zafra azucarera es posible potenciar los esfuerzos de conservación del medio ambiente, por su positivo impacto ecológico.

Pero las consecuencias económicas no son las únicas provocadas por el cierre de la mayoría de los centrales azucareros del país. Esa medida que se aplicó hace pocos años por la cúpula gobernante en nombre de la necesidad del “ahorro”, evaporó de la noche a la mañana numerosos empleos. Cientos de miles de familias perdieron el sustento de sus vidas, ligado a la zafra azucarera por generaciones. Los asentamientos poblacionales surgidos en las proximidades de esos centrales, y que fueron prosperando con el crecimiento de la industria del azúcar, quedaron convertidos en pueblos fantasmas, donde las condiciones de miseria son extremas y prevalece la frustración de los pobladores.

Ni siquiera los denominados “logros de la revolución” escapan a la estela de destrucción nacional. El sistema de salud pública es motivo de creciente insatisfacción en la población, por la mala calidad e insuficiencias en sus servicios.

Muchas de las instalaciones de salud están en ruinas o con deterioro considerable de sus estructuras constructivas. Predomina una carencia crónica de profesionales y de los recursos destinados a brindarle cobertura médica a los nacionales. El desabastecimiento de medicinas resulta un mal perenne en los dispensarios y farmacias de todo el país. De modo diferenciado funciona un subsistema de salud que cuenta con todas las comodidades y recursos dirigidos a la atención médica de los extranjeros y de la élite del gobierno y sus familiares; los cubanos de a pie están excluidos de esos servicios. Mientras, se amplía la política gubernamental de exportar cientos de miles de galenos, que se utilizan como instrumentos políticos para apuntalar la ideología totalitaria en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, entre otras naciones del tercer mundo. A consecuencia de esa política, hoy el sistema de salud tiene abandonados muchos de los programas de prevención de enfermedades e intervención en la comunidad, por haberse desmembrado prácticamente el Plan del médico y la enfermera de la familia por falta de personal, que es la base sobre la que está diseñada la atención primaria de salud.

Por su parte la educación es de pésima calidad. En todos sus niveles de enseñanza prima el adoctrinamiento político, por encima del interés de impartir los conocimientos de las ciencias y la promoción de valores cívicos, éticos y morales.

Aún en la actualidad se practican premisas excluyentes como la que determina que “la Universidad es sólo para los revolucionarios”. También en este sector la mayoría de las instalaciones están deterioradas y carentes de condiciones. El déficit de profesores ha llevado a la implementación de medidas que denotan desesperación, como la graduación de contingentes de maestros emergentes. El resultado de esos programas es poner frente a las aulas a adolescentes sin ninguna vocación profesional y desprovistos de los conocimientos básicos para ejercer la labor docente. Además, los educandos presentan grandes dificultades y limitaciones para disponer de la base material de estudios y superación individual.
Para conservar el poder a toda costa la élite dominante se parapetó detrás de una supuesta entrega a la ideología marxista-leninista, aisló a la sociedad de la comunidad internacional, y consolidó su hegemonía tomando el control de todos los medios de comunicación y manipulando la realidad a conveniencia de los intereses políticos del gobierno. Esta estrategia que se apoya en un tenebroso aparato represivo, y se complementa con el dominio absoluto del poder legislativo y el judicial. Los cubanos de a pie no son más que rehenes del régimen castrista, atrapados por la fuerza dentro de la Isla, en su mayoría desprovistos de referencias cívicas y cultura democrática, y víctimas indefensas de la violación de sus derechos y libertades elementales.

La nación cubana es una de las excepciones del planeta Tierra, un lugar donde no se celebran elecciones libres y está proscrita la creación de partidos políticos. Al pueblo no se le garantiza el derecho a elegir sus gobernantes ni de participar en la vida política del país. Por mandato oficial en 2002 se modificó la Constitución para estipular el carácter irrevocable del sistema socialista, lo que constituye una aberración jurídica que condena a las futuras generaciones de cubanos a aceptar, sin posibilidad de decidir, las condiciones de organización de la sociedad impuestas por la cúpula que gobierna actualmente. Las personas que se manifiestan contrarias a la política establecida por el partido comunista, son consideradas de apátridas y tildadas de mercenarios al servicio del imperialismo, lo que implica ser marginados socialmente y con frecuencia terminan en las cárceles o desterrados del país.

El despojo de la propiedad privada es otra de las herramientas que utilizan los gobernantes para someter a la sociedad. Los cubanos no tienen derecho a disponer de sus escasos bienes personales. La compra-venta de automóviles o viviendas, o el uso de otros bienes para obtener algún tipo de beneficio son tipificados por las leyes como delito, y se sancionan con el decomiso de esas propiedades, entre otras medidas.

En medio de las penurias económicas que sufre la población está prohibido el ejercicio de las iniciativas privadas y no se permiten los negocios particulares. Todo esfuerzo por desarrollar la sociedad civil es ilegal, y a la población no se le reconoce el derecho de crear asociaciones ni sindicatos independientes. Las únicas organizaciones de masas autorizadas son, en realidad, prolongaciones del gobierno, que responden a los intereses de la élite del poder.

En plena era de la informática a los cubanos se les niega el derecho a navegar por internet, se les prohíbe el acceso a la televisión satelital, y los servicios de la telefonía celular se brindan a precios prohibitivos para la mayoría. Entrar y salir del país requiere de un permiso especial que otorga, o no, el Ministerio del Interior.

Hasta la circulación por el territorio nacional es motivo de restricciones, que en ocasiones provoca que las personas sean consideradas ilegales por residir en lugares distintos a donde están autorizados, al estilo de Sudáfrica en tiempos del Apartheid.

Ni siquiera las distintas denominaciones religiosas disponen de libertades dentro del entramado social para el ejercicio de su fe y las prácticas de sus cultos sin interferencias ni restricciones. Sólo se les permite una mínima labor social, siempre bajo el estricto control de las autoridades del gobierno.

La lucha cotidiana por la supervivencia en condiciones extremas ha traído a la sociedad cubana una significativa pérdida de valores éticos y morales, y la proliferación de conductas sociales degradantes, como el lastre de la prostitución, el racismo y la intolerancia, la drogadicción, el alcoholismo, la violencia, entre otras situaciones lamentables. La generalidad del pueblo no alberga esperanzas de cambios políticos que conduzcan a la transformación de la realidad actual, y asume como única alternativa de progreso la posibilidad de escapar del país. Presas del miedo a la represión, el pesimismo reproduce en las personas la filosofía popular que aboga por no realizar protestas ni hacer reclamaciones al gobierno para evitarse problemas. Esa actitud hace que la población esté continuamente saturada de problemas y, además, que su indiferencia y pasividad constituyan el soporte y la estructura que aprovecha la élite dominante para perpetuar su régimen.

En contradicción con las condiciones de miserias que sufre la población, la casta dirigente vive en la opulencia como grandes capitalistas y disfrutan de enormes privilegios. Apelan a la hipocresía de extrapolar al pueblo la responsabilidad por la involución en todas las esferas de la vida nacional. Catalogan de “indisciplina social” la resistencia de los cubanos a obedecer entre rejas, y los culpan de querer subsistir a merced del Estado, después que les quitaron la capacidad de dirigir sus destinos. Tratan de ocultar el fracaso del sistema con la justificación omnipresente del embargo norteamericano, al que ellos califican de bloqueo, a pesar de que los EEUU son el principal vendedor de alimentos y medicinas para Cuba en estos momentos.

Distinto a la imagen que se exhibe, el gobierno no es una estructura monolítica sino que se compone de facciones con intereses y expectativas divergentes. Los llamados líderes históricos de la revolución, que combatieron en la Sierra Maestra y son los que disponen del poder, constituyen un reducido grupo de ancianos aferrados a no soltar el mando. Su interés consiste en conservar las riendas del poder en sus manos sin importar las consecuencias, y están resueltos a sacrificar lo que sea por lograrlo.

Los dirigentes de segunda línea son los representantes del sector burocrático, más jóvenes y calificados profesionalmente, lo que les propicia estar más familiarizados con las reglas que rigen el contexto actual. Estos personajes ambicionan el poder que se les viene prometiendo desde hace décadas, por ser el relevo natural de la gerontocracia. Hasta ahora han jugado el papel de materializar las aberraciones que estipulan los de “arriba”. Pero en la medida que se despedaza la Nación, reaccionan poniéndose cada vez más nerviosos por el peligro de no alcanzar sus aspiraciones.

Ejemplo de ese comportamiento fue el actuar indiscreto de Carlos Lage, antiguo vicepresidente del Consejo de Estado y secretario del Consejo de Ministros, Felipe Pérez, el ex canciller y miembro del Comité Central del Partido Comunista, y demás cuadros intermedios recientemente purgados al estilo estalinista.

Los generales y militares de alto rango no condicionan su obediencia y lealtad a una ideología inexistente, sino que responden a los privilegios y prebendas que disfrutan. Razón por la que, a medida que se agudiza la crisis nacional, se les entrega a estos señores los cargos más importantes de la economía y los puestos estratégicos en el gobierno. La gerontocracia les teme y opta por comprar su fidelidad. Los castrenses, que tienen control sobre tropas y no demuestran ningún compromiso con su pueblo ni los principios democráticos, practican la máxima de venderse al mejor postor.

El sector de jóvenes arribistas, conocidos como “los talibanes”, recibió un duro golpe con la salida de Fidel Castro del poder. Tanto el llamado Grupo de Apoyo al Comandante en Jefe, como los cuadros afiliados al anterior gobernante quedaron desplazados por el bando de los raulistas, que quedó instalado en las estructuras del gobierno después de la sucesión.

En sentido opuesto a todas esas facciones que dirigen el país, con sus llamados de “sacrificio y resistir” y “ahorro o muerte”, andan los intereses y expectativas de los cubanos de a pie, que anhelan vivir en democracia, con justicia y oportunidades de progreso. La libertad es un bien individual que habita en el interior de cada persona, aunque se disfruta en colectivo donde es respetada. Comprender esa realidad es un buen comienzo.