Pesquisar este blog

terça-feira, 31 de maio de 2011

¿De regreso adonde todo empezó?


¿Qué cubanidad defienden quienes aún apoyan a la revolución cubana, cuando se entrega la nación al mejor postor y a los nacionales se les restringen inversiones, ganancias y derechos?


Ana Julia Faya, Cornwell, Canadá | 31/05/2011

Todavía recuerdo el muy privado campo de golf frente al mar, al oeste de La Habana, en mi camino a Jaimanitas, una pequeña playa pública adonde mis padres nos llevaban en verano. Era un campo nítido, de un verde brillante que contrastaba con el azul intenso de la costa. Después, en 1959 o algo así, ese campo “burgués” fue barrido por tractores “proletarios”. Ahora, otras compañías “burguesas” reconstruyen el campo de golf, para la sobrevivencia de la élite en el poder. Y subrayo esto, porque me cuesta trabajo creer que el ridículo listado de trabajos autorizados a los cuentapropistas, más las contradicciones, retórica reiterativa y ausencias en los Lineamientos aprobados por el VI Congreso, conduzcan a otra cosa sino a ganarles a los Castro unos cuantos años más de mala gobernanza.

Es consenso entre toda persona sensata que se dedica a producir análisis sobre Cuba, aconsejar la reedificación del país bajo otro régimen de gobernabilidad diferente al actual. Pero con lo aprobado y anunciado hasta hoy, se trata del inicio de un tránsito a un capitalismo de Estado, sin un plan claro, o al menos confeso, maniatado por la cúpula gobernante, y cerrado a las libertades de los cubanos, tan justas como necesarias incluso para echar a andar las ambiguas reformas que se programan.

Un simple vistazo a los planes de Leisure Canada en Monte Barreto, Jibacoa y Cayo Largo, y al de Standing Feather International con su proyecto de Loma Linda, al que escuetamente denomina “The Plan”, al oeste de La Habana, mueven a preguntarse qué es lo que defienden los actuales seguidores del socialismo y la revolución —esa entelequia en los discursos, que como movimiento radical dejó de existir desde la primera mitad de los años 60—, qué cubanidad se defiende cuando se entrega la nación al mejor postor y a los nacionales se les restringen inversiones, ganancias y derechos.

Los planes todos incluyen la construcción de hoteles de lujo, “para servir a las exigencias de los viajeros internacionales más sofisticados” —dicen los brochures—, villas para propiedad de extranjeros, aledañas canchas de golf, que en el caso de Loma Linda nada más y nada menos resucita el viejo campo del Biltmore Yacht Club. Al menos los socios del Biltmore, construido desde los años 20 del pasado siglo, eran en su mayoría cubanos. Estos nuevos residentes serán extranjeros que podrán disfrutar una contratación de las tierras de la Isla por 99 años, casi el doble del tiempo que hace que esas propiedades les fueran confiscadas a sus antiguos dueños.

Pero no son solo los canadienses, los británicos y firmas mexicanas han declarado estar interesadas en desarrollar al menos ocho campos de golf en Cuba. Me pregunto con qué agua se logrará que la pelotica corra por el verde; cuánta de la que hoy reciben ciudadanos de las afueras de La Habana en días alternos y por breves horas será desviada hacia el nuevo Biltmore, Jibacoa o Varadero; con cuánta agua acumulada en tanques dejarán de soñar los habaneros que desde hace años se bañan con un cubo, latica a latica, sin ver que se hagan inversiones sostenibles para el abasto por tuberías, ni acueductos que puedan emular al de Alberro, bajo justificaciones de implacables sequías —la de hoy puede compararse con la de 2003 y 2004, esta con la de los 90, y así sucesivamente en conteo regresivo.

Pero, sucede que como en Cuba no existe una sociedad civil auténtica y dinámica, ni prensa pública libre e independiente, los cubanos no pueden protestar este nuevo atropello de los Castro, al que una brillante periodista acertadamente calificara como “un cruel experimento social en el que los ratones han sido sustituidos por personas”.

En los años 50 del pasado siglo, por ejemplo, José Antonio Echeverría protagonizó junto a la Federación Estudiantil Universitaria una campaña en todos los medios de prensa del país contra la construcción del Canal Vía Cuba, un proyecto bajo el Gobierno de Fulgencio Batista que atravesaría la Isla de norte a sur, en el cual se conjugaban capitales cubanos y foráneos. Con independencia de cualquier propósito militar que tuviera el proyectado Canal, lo cierto es que la obra le reportaría al país un gran desarrollo industrial y comercial, pero el país quedaba dividido en dos. Y la pelea nacionalista la echó la sociedad cubana: los colegios profesionales de ingenieros, arquitectos, médicos, abogados, los sindicatos, organizaciones políticas y estudiantiles, sociedades culturales, sectores laicos y religiosos, entre quienes descolló la FEU con José Antonio al frente. Fue una campaña nacionalista que ganaron los cubanos organizados en la sociedad civil, mediante presentaciones en el Congreso y entrevistas y artículos en la prensa de entonces.

Pero, ¿qué pueden hacer los cubanos hoy bajo el “socialismo” del General Castro? ¿Qué mecanismos de debate, de confrontación al Estado pueden ser pulsados? ¿A qué instituciones les correspondería recibir las potenciales denuncias?

Cincuenta años —¡en realidad 52!— se han perdido en la vida de la nación. Casi dos millones de cubanos viven en el extranjero, incluyendo a calificados profesionales; miles de familias están divididas o destruidas; cientos de cubanos se han ahogado en el Estrecho de la Florida; por oponerse a las políticas en curso, cientos han sufrido represión, cárcel u hostigamiento frente a sus hogares y a sus hijos; una buena parte de la población vive actualmente en la miseria, y este gobierno “socialista” y “revolucionario” conduce al país de nuevo adonde todo empezó en 1959. Excepto que en aquel tiempo, el verde campo de golf del Havana Biltmore pertenecía a cubanos, y ahora será propiedad de compañías extranjeras; Cuba era entonces un pequeño país próspero, y ahora está en ruinas.

terça-feira, 24 de maio de 2011

El poder de la plaza pública


Laura García Freyre
Ciudad de México | 24-05-2011 - 2:32 pm.

El temor a los espacios públicos obliga al régimen a acudir a la violencia para silenciar las voces disidentes.

Un policía arresta a un disidente en Santa Clara. Villa Clara, 28 de enero de 2011. (GETTY)

Los gobiernos democráticos y los totalitarios saben, algunos por experiencia propia, que los espacios públicos contienen una larga historia de luchas, protestas, de individuos que se lanzaron a las calles a demandar justicia, libertad para los presos, alzas en los salarios o exigir la dimisión de sus gobernantes.

Las calles y las plazas son los lugares donde las personas conviven y forman su identidad. Al ser el lugar donde la sociedad se hace visible, en el espacio público es donde ocurre la discusión y el intercambio libre de opiniones, de ahí su potencial emancipador.

En un país donde un slogan como "Esta calle es de Fidel", en la praxis, es ley, la historia de la ocupación de los espacios públicos por parte de la sociedad civil para discutir, valga la redundancia, asuntos públicos, es corta.

El régimen y las instituciones que lo representan tienen copados los espacios y, por lo tanto, los debates; prueba de ello es que las concentraciones masivas en la Plaza de la Revolución solo suceden cuando son convocadas por el poder político y con la agenda que este marca.

El miedo a perder la calle

El miedo que el Estado tiene a perder el control de los espacios públicos no solo viene de las recientes revueltas en el Medio Oriente, sino de Cuba misma.

El Maleconazo de 1994 es con seguridad el primer gran momento en que la sociedad, de forma espontánea, tomó el espacio público, expresando abiertamente sus opiniones respecto a la situación económica y política en la avenida del Malecón. Sin embargo, este hecho fue de carácter episódico, no tanto por la voluntad de los participantes como porque el mismo régimen abrió la válvula de escape con el éxodo masivo ocurrido después.

Las Damas de Blanco han sido las que en sus caminatas por Miramar, el Vedado, Centro Habana y la Habana Vieja, han lanzado un desafío a las autoridades de manera sostenida por más de ocho años. Estas mujeres no solo han luchado por la libertad de sus familiares presos, sino que, al salir a las calles, han hecho pública la polémica referente a las libertades de expresión y asociación, tópicos cuya discusión ha quedado en el ámbito privado.

Salir del espacio privado y tomar las calles cobra otra dimensión. De acuerdo con Jürgen Habermas, retomar y reconstruir el espacio público tiene una perspectiva emancipadora y un potencial democratizador, que no tiene el espacio doméstico.

El hecho de que el Estado se refiera al uso de los espacios públicos en el reciente Informe Central al VI Congreso del Partido Comunista, es una muestra de la importancia que les concede, así como de la preocupación por la utilización que se haga de ellos, sobre todo después de las revueltas en Medio Oriente y la ocupación de la Plaza Tahrir, en el Cairo.

En tanto las calles y las plazas son de los revolucionarios, son éstos los que, según Raúl Castro, tienen el derecho a defenderlas, porque en la total apropiación de los espacios públicos está la defensa de la revolución y de las conquistas del socialismo.

Sin embargo, frente a las facultades de ese supuesto pueblo indignado, está el derecho al espacio público que tienen los otros, los opositores, los disidentes, a los que se les prohíbe el uso de las calles, parques y plazas para confinarlos al espacio privado y, con ello, pretender que no existen y negarles sus derechos civiles y políticos.

Violencia para controlar el espacio público


Con las Damas de Blanco caminando y protestando de manera continua por distintos barrios de la capital, el Estado lanzó en abril del año pasado el "Plan contra alteraciones del orden y disturbios contrarrevolucionarios", para reorganizarse y rechazar las actividades de la disidencia, sobre todo las que ocurren en el ámbito de lo público.

"Las alteraciones del orden público y disturbios contrarrevolucionarios nunca serán permitidas por nuestro pueblo trabajador, la calles es de los revolucionarios. Afirmación esta que nunca permitiremos que tenga retroceso", dice el documento.

Para sacar a los disidentes de las calles y no permitirles ocupar plazas, ni parques, al "pueblo" del que habla el gobierno se le ha permitido disponer de palos, cabillas y cables. Por ello no es casual que las golpizas y ofensas a las Damas de Blanco, los agravios contra Sara Martha Fonseca y su familia y, más recientemente, el asesinato de Juan Wilfredo Soto, ocurran en espacios públicos.

No sólo se trata de acallar el discurso democratizador de los disidentes y evitar que se multiplique, sino que el Estado impone, precisamente en el espacio público, la violencia como método para tratar al que discrepe y, con ello, intenta amedrentar, paralizar, a todo aquel que pretenda seguir el camino.

Es en el espacio público donde el discurso tiene el poder de escucharse y, por lo tanto, de multiplicarse. Sacar a los disidentes de las calles y mandarlos a prisión o a detención domiciliaria es la forma en que el Estado consigue que su prédica prevalezca en el ámbito de lo público.

El resultado es que el discurso que permanece en calles, plazas y parques es el de la violencia, el agravio y la vulgaridad, el que echa mano de todo tipo de recursos para desacreditar en la plaza pública a quien pretenda tomar la calle con un argumentos propios.

Frente al potencial emancipador de los espacios públicos y en el contexto de los mentados cambios desde arriba, el régimen moviliza a grupos paramilitares que ocupan calles, parques y plazas, para intentar silenciar a ritmo de conga y a fuerza de palos a las voces diferentes, confinándolos a los espacios privados o al exilio.

segunda-feira, 23 de maio de 2011

Poderosa campanha midiática contra Cuba...


Omar Santana


O milagre socialista na produtividade do Paraiso: números, números, números...


Menos carne y leche


Roberto Álvarez Quiñones
Los Angeles | 21-05-2011 - 7:58 pm.


En los años 50, Cuba importaba el 29% de los alimentos que consumía. Hoy importa el 81%

En 1957 el economista marxista Oscar Pino Santos escribió El imperialismo norteamericano en la economía cubana, un corto ensayo publicado luego, en 1960, en el que "denunció" que debido a los bajos rendimientos agrícolas capitalistas y a los latifundios Cuba importaba el 29% de los alimentos que consumía, fundamentalmente desde Estados Unidos.

El autor, dirigente del Partido Socialista Popular (PSP), la organización política de los comunistas cubanos, explicó que solo con el socialismo se podría poner fin a aquel atraso productivo que sufría la Isla como consecuencia de la explotación imperialista y de la burguesía criolla.

Para sorpresa de los propios marxistas criollos, a la revolución antibatistiana y "verde olivo" —en la que sólo participaron cuando, a fines de 1958, ya la victoria rebelde era inminente— Fidel Castro la convirtió en dictadura del proletariado e implantó el socialismo en su versión estalinista, como anhelaban el PSP y Pino Santos.

Recorrido ya más de medio siglo con el sistema económico diseñado por Marx y Lenin, Cuba importa no ya el 29%, sino el 81% de los alimentos que consume. O sea, ocho partes de cada 10 de la alimentación cubana provienen del extranjero. La producción nacional aporta solo el 19% de lo que se consume debido a la improductividad endémica de su agricultura, en crisis desde 1961.

Actualmente la mitad de las tierras fértiles de la Isla están ociosas, cubiertas de marabú. Las granjas estatales son latifundios más grandes que los de 1957 y registran los rendimientos de campo más bajos del mundo, incluyendo los de la caña de azúcar, que no llega a las 30 toneladas de caña por hectárea mientras el promedio latinoamericano no baja de 80 toneladas por hectárea y hay empresas como la Tumán, en Perú, que obtienen 200 toneladas por hectárea.

Por razones ideológicas, Pino Santos omitió que, precisamente en 1957, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) clasificó a Cuba como el mayor exportador de productos agropecuarios de América Latina en proporción a su población.

Luego de cinco décadas de socialismo, Cuba —azucarera mundial por 180 años— apenas exporta azúcar e incluso la importa para cubrir sus compromisos, porque su producción regresó a los niveles de 1896, cuando era colonia española. La estatización de las tierras tan pronto como en 1962 dio origen a una cartilla de racionamiento de alimentos aún vigente, que cubre unos 10 días al mes —los otros 20 días hay que "resolverlos" en el mercado negro— y no contempla la entrega de carne de res, y la leche es sólo para menores de 7 años.

Carne y leche


Detengámonos precisamente en estos dos alimentos clave en la nutrición humana. Con los "bajos" rendimientos agrícolas capitalistas, en 1958 había en Cuba 6 millones de cabezas de ganado vacuno —posiblemente eran 7 millones, porque no todos los 147.700 ganaderos existentes cumplían con las formalidades de inscripción. Pero tomando 6 millones como número, puesto que el país tenía unos 6 millones de habitantes a cada cubano le correspondía una vaca, el triple del promedio mundial de 0.32 bovino por habitante según la FAO.

De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba, con 11.2 millones de habitantes en 2006 la Isla contaba con 3.7 millones de vacunos, menos que los 3.9 millones que había 88 años antes, en 1918. Y economistas independientes calculan que en 2011 el total de reses es de 3.5 millones. Conclusión, que gracias al socialismo ahora hay tres habitantes por cada bovino.

Las vacas en ordeño en 1958 produjeron 960 millones de litros de leche, equivalentes a 2.6 millones de litros diarios, casi medio litro por persona (unos dos vasos). Según el periódico Juventud Rebelde, Cuba produjo en 2009 un total de 1.6 millones de litros de leche diarios para 11.2 millones de habitantes, exactamente 0.14 litros por ciudadano, el consumo más bajo del hemisferio occidental si se excluye a Haití, según la FAO.

En carne de res el consumo cubano en 1958 fue de 81 libras por persona, según el Statistical Year Book de la ONU y un informe del Ministerio de Hacienda de Cuba. Fue el tercero más alto de Latinoamérica luego de Uruguay y Argentina. Hoy, la población no recibe carne vacuna directamente, sino como parte de una mezcla de vísceras con harina de soya y otros híbridos. Ello ocurre mientras la FAO informa que en 2010 el consumo mundial de carne de res fue de 92.7 libras (1.7 libras a la semana) por habitante, y de 68.5 libras (1.3 libras semanales) en las naciones del Tercer Mundo.

Para no pocas entidades internacionales, Cuba a fines de los años 50 poseía la mejor ganadería tropical del mundo, y ya había desplazado a Estados Unidos en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú —unos 1.000 anuales—, muy bien integrada al ecosistema tropical y alta productora de carne. Como ganado lechero se destacaba en la Isla la raza Brown Swiss, gran productora de leche y resistente al calor y las condiciones tropicales.

Pero el Comandante se empeñó en inventar nuevas razas. Se autoproclamó sabio genetista y en los años 60 ordenó el cruce de toros sementales canadienses importados de la raza Holstein, de clima frío, con las criollas vacas cebú. "En 1970 produciremos 10 millones de litros diarios y nos bañaremos en leche", prometió en 1965.

Surgieron así las F-1 y F-2, animales débiles, muy enfermizos y sin gran valor en leche y carne. Uno de los grandes inconvenientes de estas vacas híbridas es su color negro, que les dificulta soportar altas temperaturas y las torna casi indefensas ante los parásitos tropicales.

Otras causas del desastre ganadero son la falta de pastos —los bovinos no comen marabú—, y el hecho de que en las vaquerías estatales lo importante es cumplir la meta de producción lechera asignada y dejan a las vacas sin leche suficiente para alimentar a sus terneros, que mueren en gran proporción. Además hay cada vez más vacas "vacías" (no preñadas).

Ojalá que Cuba tuviese hoy el nivel de vida de cuando era "explotada" por el imperialismo. Estaba pensando escribir El socialismo en la economía cubana como respuesta a aquella promoción marxista de hace 55 años, pero ante tan abrumadoras evidencias, ¿vale la pena?

quarta-feira, 18 de maio de 2011

Dois consultores, Palocci e Kissinger


Elio Gaspari, O Globo, 18/05/2011

O ministro Antonio Palocci gosta de viver perigosamente. Em 2002, ele apareceu na política nacional como ex-prefeito de Ribeirão Preto. Quatro anos depois, perdeu o Ministério da Fazenda numa encrenca em que havia grampos, lixo, pacotes de dinheiro e amigos de fé.

Seu ex-secretário de governo abriu uma empresa de consultoria na casa de uma copeira. Em 1993, esse amigo tinha um patrimônio de 13 mil. Em 2004, aos 41 anos, amealhara R$ 1,4 milhão.

Outro alugou uma casa em Brasília adiantando R$ 60 mil (em dinheiro vivo, com cinta de banco) por seis meses de contrato. O moço declarara à Receita Federal uma renda anual de R$ 20 mil. Nessa casa funcionou a "República de Ribeirão Preto".

Palocci enfrentou invicto todos os inquéritos e processos. Ele caiu em 2006 porque, tendo repetido à saciedade que jamais pisara na casa do amigo, foi desmentido pelo caseiro Francenildo Santos Costa. Quando o comissariado da Caixa Econômica violou o sigilo bancário, da testemunha indesejada, a blindagem vazou.

Palocci submergiu, elegeu-se deputado federal em 2006, terminou o mandato e voltou ao Planalto, como chefe da Casa Civil.

Doutora Dilma mal completou seis meses de palácio e, uma semana depois do retorno do companheiro Delúbio Soares ao PT, há uma nova encrenca no varal de Palocci.

Os repórteres Andreza Matais e José Ernesto Credendio revelaram que, em 2006, o ministro tinha um patrimônio declarado de R$ 375 mil. Quatro anos depois, tendo recebido da Viúva R$ 974 mil (brutos), amealhara R$ 7,5 milhões.

O ministro informa que esse patrimônio resultou do trabalho de sua empresa de consultoria. A sabedoria de Palocci rendeu um ervanário de 1,1 milhão de dólares anuais. Dando-se por irrelevante uma funcionária que não sabe dizer o que se faz por lá, na consultoria só trabalha o doutor.

A Kissinger Associates, uma das mais poderosas firmas do ramo, tem dez sócios, cinco dos quais são diretores. Noves fora o ex-secretário de Estado Henry Kissinger, lá estão um ex-vice-rei do Iraque e um ex-governador. O professor não faz lobby junto ao governo americano e, por isso, não abre suas contas.

Entre seus clientes estão a Coca-Cola, o American Express e a Fiat. Em 1987, com menos de quatro anos de existência, faturou US$ 5 milhões. (Hoje fatura o dobro.) Um de seus diretores, o general Brent Scowcroft, chefe da assessoria para assuntos de segurança nacional dos presidentes Gerald Ford e Bush 1, e presidente do conselho consultivo para questões de inteligência de Bush 2, recebe perto de US$ 300 mil anuais na firma.

Por mais que o real esteja sobrevalorizado, cotar a jovem consultoria de Palocci a 22% da firma de Kissinger nos seus primeiros anos faz pouco sentido.

Em 2003, quando começaram os penares de Palocci, ele poderia ter se dissociado da turma de Ribeirão Preto. Não tendo esterilizado seus tratos, tropeçou em Francenildo.

Palocci argumenta que suas relações com os clientes estão protegidas por cláusulas de confidencialidade. Isso não impede que, num gesto heroico, seus fregueses diferenciados saiam do armário, dizendo em que ramos atuam. Não precisam descrever o serviço recebido. Basta mostrar o rosto.

NOMENKLATURA, BOLIBURGUESIA, PT.SERVIÇOS!


Ex-blog do Cesar Maia, 18/05/2011


1. Durante o regime soviético, a burocracia superior do partido se transformou numa casta, com privilégios próprios dos capitalistas. Eram as datchas, mordomias, acumulação... A isso se chamava Nomenklatura. No momento da abertura e do desmonte da União Soviética, isso ficou claro. As estatais privatizadas ficaram nas mãos da Nomenklatura e, em seguida, a Rússia passou a ser a principal fonte de evasão de divisas e lavagem de dinheiro: bilhões de dólares.

2. A desintegração da economia de mercado na Venezuela produziu uma nova classe de capitalistas: os amigos de Chávez pendurados no gasto e nas decisões do Estado. Um novo tipo de patrimonialismo. Essa nova classe passou a ser conhecida na Venezuela como Boliburguesia, numa referência ao bolivarianismo de Chávez.

3. Os regimes corruptos da África, da América Central e do Sul e da Ásia, como ocorreu na Indonésia, tornavam os ditadores bilionários com contas fechadas nos paraísos fiscais. Mas apesar da concentração -maior ou menor- da corrupção, não constituíram uma nova classe associada ao Estado. Quando os ditadores foram derrubados, no Estado não havia uma nova burguesia.

4. O Capitalismo de Estado -em regimes de esquerda ou nacionalismo militar- independente do grau de aprofundamento do estatismo, também não constituía uma nova classe, associada ao estado, mesmo que personagens tenham enriquecido individualmente.

5. O sociólogo Chico de Oliveira, um dos fundadores do PT, denominou a gestão do PT, do "país do ornitorrinco" para denominar uma "nova classe que surge com uma fisionomia volúvel deixando o comando do país para parcerias com o setor privado". Não se trata apenas de ocupação de cargos em comissão ou de dinheiro público transferido para ONGs laranjas da dirigência do PT.

6. Agora surge o PT.Serviços, que cresce perigosamente. Não se trata de serviços de análises de conjuntura que um dirigente petista fora do governo possa fazer através de palestras, num período de transição até o retorno ao poder, sem se tornar assalariado de uma ou outra empresa.

7. Trata-se da estatização do lobby. Ou seja: de dirigentes do PT, com peso específico indiscutível, passarem a condição de representantes, dentro do Estado, de empresas privadas, ou mesmo, por seu acesso ao poder, fazerem isso de forma escancarada junto a países que dependem de decisões do Estado brasileiro. A revista Piauí fez uma cobertura ampla das atividades –digamos, privadas- de José Dirceu.

8. Agora surge o caso Palocci, aliás, reincidente, desde a máfia do lixo de Ribeirão Preto, passando por assessores íntimos seus nas relações CEF-Bingos, quando ainda era ministro da fazenda. E outras coisas faladas, mas não documentadas. Não se trata, repita-se, de palestras ou mesmo análises formais, sobre conjuntura econômica e política. Mas pelo estilo e valores concentrados, provavelmente de lobby do mesmo PT.Serviços de Dirceu. Lembre-se que dois pagamentos de mais de 3 milhões de reais cada, sequenciados, são evidências disso.

9. De qualquer forma, a empresa constituída deveria ter tido suas atividades suspensas durante o ano eleitoral de 2010, pelas funções centrais cumpridas por ela, e não só em dezembro, depois das eleições. Olho para que o PT.Serviços não se constitua numa nova classe, o que traria os mesmos riscos de uma nomenklatura ou boliburguesia à brasileira.

terça-feira, 17 de maio de 2011

COMO ESCREVER A TESE CERTA E VENCER


José Murilo de Carvalho

Publicado n´O Globo, 16/12/99
Texto recolhido em Janer Cristaldo, 17/05/2011


Ter que fazer uma tese de doutoramento na incerteza de como será recebida e na insegurança quanto ao futuro da carreira é experiência traumática. Quando passei por ela, gostaria de ter tido alguma ajuda. É esta ajuda que ofereço hoje, após 30 anos de carreira a um hipotético doutorando, ou doutorando, sobretudo das áreas de humanidade e ciências sociais. Ela não vai garantir êxito, mas pode ajudar a descobrir o caminho das pedras.

Dois pontos importantes na feitura da tese ou na redação de trabalhos posteriores são as citações e o vocabulário. Você será identificado, classificado e avaliado de acordo com os autores que citar e a terminologia que usar. Se citar os autores e usar os termos corretos estará a meio caminho do clube. Caso contrário, ficará de fora à espera de uma eventual mudança de cânone, que pode vir tarde demais. Começo com os autores ...

A regra no Brasil foi e continua sendo: cite sempre e abundantemente para mostrar erudição. Mas, atenção, não cite qualquer um. É preciso identificar os autores do momento. Eles serão sempre estrangeiros. No momento, a preferência é para franceses, alemães e ingleses, nesta ordem. Entre os franceses, estão no alto Ricoeur, Lacan, Derrida, Deleuze, Chartier, Lefort. Foucault e Bourdieu ainda podem ser citados com proveito. Quem se lembrar de Althusser e Poulantzas, no entanto, estará vinte anos atrasados, cheirará a naftalina. Se for para citar um marxista, só o velho Gramsci, que resiste bravamente, ou o norte-americano F. Jameson. Entre os alemães, Nietzsche voltou com força. Auerbach e Benjamin, na teoria literária, e Norbert Elias, em sociologia e história, são citações obrigatórias. Sociólogos e cientistas políticos não devem esquecer Habermas.

Dentre os ingleses, Hobsbawm. P. Burke e Giddens darão boa impressão. Autores norte-americanos estão em alta. Em ciência política, são indispensáveis, R. Dahl, ainda é aposta segura, Rorty e Rawls continuam no topo. Em antropologia, C. Geertz pega muito bem, o mesmo para R. Darnton e H. White em história. Não perca tempo com latino-americanos (ou africanos, asiáticos, etc.). Você conseguirá apenas parecer um tanto exótico.

Brasileiros não ajudarão muito, mas também não causarão estrago se bem escolhidos. Um autor brasileiro, no entanto, nunca poderá faltar: seu orientador ou orientadora. Ignorá-lo é pecado capital. Você poderá ser aprovado na defesa de tese, mas não terá seu apoio para negociar a publicação dela e muito menos a orelha assinada por ele. Se o orientador não publicou nada, não desanime. Mencione uma aula, uma conferência, qualquer coisa.

O vocabulário é a outra peça chave. Uma palavra correta e você será logo bem visto. Uma palavra errada e você será esnobado. Como no caso dos autores, no entanto, é preciso descobrir os termos do dia. No momento, não importa qual seja o tema de sua tese, procure encaixar em seu texto uma ou mais das seguintes palavras: olhar (as pessoas não vêem, opinam, comentam, analisam, elas têm um olhar); descentrar (descentre sobretudo o Estado e o sujeito ); desconstruir (desconstrua tudo); resgate (resgate também tudo o que for possível, história, memória, cultura, Deus e o diabo, mesmo que seja para desconstruir depois); polissêmico (nada de “mono”); outro, diferença, alteridade (é a diferença erudita), multiculturalismo (isto é básico: tudo é diferença, fragmente tudo, se não conseguir juntar depois, melhor); discurso, fala, escrita, dicção (os autores teóricos produzem discurso, historiadores fazem escrita, poetas têm dicção); imaginário (tudo é imaginado, inclusive a imaginação), cotidiano (você fará sucesso se escolher como objeto de estudo algum aspecto novo do cotidiano, por exemplo, a história da depilação feminina); etnia e gênero (essenciais para ficar bem com afro-brasileiros e mulheres); povos (sempre no plural, “os povos da floresta”, “os povos da rua”, no singular caiu de moda, lembra o populismo dos anos 60, só o Brizola usa); cidadania (personifique-a: a cidadania fez isso ou aquilo, reivindicou, etc.). Para maior efeito, tente combinar duas ou mais dessas palavras. Resgate a diferença. Melhor ainda: resgate o olhar do outro.

Atinja a perfeição: desconstrua, com novo olhar, os discursos negadores do multiculturalismo. E assim por diante.

Como no caso dos autores, certas palavras comprometem. Você parecerá démodé se falar em classe social, modo de produção, infra-estrutura, camponês, burguesia, nacionalismo. Em história, se mencionar descrição, fato, verdade, pode encomendar a alma.

Além dos autores e do vocabulário, é preciso ainda apreender a escrever como um intelectual acadêmico (note que acadêmico não se refere mais à Academia Brasileira de Letras, mas à universidade). Sobretudo, não deixe que seu estilo se confunda com o de jornalistas ou outros leigos. Você deve transmitir a impressão de profundidade, isto é, não pode ser entendido por qualquer leitor. Há três regras básicas que formulo com a ajuda do editor S. T. Williamson. Primeira: nunca use uma palavra curta se puder substituí-la por outra maior: não é “crítica” mas “criticismo”.

Segunda: nunca use só uma palavra se puder usar duas ou mais: “é provável” deve ser substituído por “ a evidência disponível sugere não ser improvável”.

Terceira: nunca diga de maneira simples o que pode ser dito de maneira complexa. Você não passará de um mero jornalista se disser: “os mendigos devem ter seus direitos respeitados”. Mas se revelará um autêntico cientista social se escrever: “o discurso multicultural, com ser desconstrutor da exclusão, postula o resgate da cidadania dos povos da rua”.

Boa sorte.

segunda-feira, 16 de maio de 2011

A história de um povo que conseguiu derrubar a inflação


Miriam Leitão
CBN, 16/05/2011



Amanhã, eu lanço o livro "Saga brasileira, a longa luta de um povo por sua moeda", às 19h, na Livraria da Travessa, no Shopping Leblon, Rio. Alguns se lembram do tumultuado ambiente econômico vivido pelo Brasil por causa da inflação, outros não. Por isso, queria contar essa história, desde quando o país começou a lutar de fato contra esse problema.

Nos anos 50 e 60, havia uma impressão de que um pouco de inflação era bom, o que foi um erro. Quando o governo militar terminou, ela era um monstro, de mais de 200%. Pior do que isso, tinha um mecanismo de autoreprodução, a correção monetária, que tornava qualquer política tradicional de combate à inflação muito ineficaz. Desabar essa bomba era a grande dificuldade.

Para mim, foi um desafio e um aprendizado escrever esse livro. É uma história que as pessoas viveram, sofreram, foram atores fundamentais. Não se faz uma estabilização por decreto, as pessoas têm de estar envolvidas. O que me deixou emocionada foi ver a persistência do brasileiro. Os planos davam errado, mas eles continuavam acreditando.

A inflação acumulada nos 15 anos que antecederam o real foi de 13 trilhões e 342 bilhões por cento. É impressionante. O que eu quis trazer de volta foi aquele cotidiano aflitivo, a insistência com que os brasileiros lutaram, os choques que ocorreram depois que a inflação caiu - as crises bancária, cambial - e o teste político, a transição para o governo Lula. Se fosse só de um grupo político, fracassaria, mas foi mantida e defendida. Conto histórias de pessoas, bastidores de governo, o que acontecia na academia e nas redações.

Em 30 anos, foram seis moedas, 16 ministros da Fazenda, nove zeros cortados, divisão por 2.750, dois calotes externos e um interno. Passamos por esse tumulto.

O que ficou para mim foi um orgulho enorme do povo brasileiro, que foi muito persistente. Foi fiscal de si mesmo e da economia brasileira.

Esse inimigo sempre esteve nos nossos calcanhares: a República começou com uma grande crise monetária e fez 100 anos na pior crise inflacionária da sua história.

Inimigo astuto


Miriam Leitão
O Globo, 15/05/2011


A inflação tem razões que o governo desconhece. Nos próximos meses as autoridades vão comemorar o bom resultado da taxa mensal. Ela vai cair, e o governo cantará vitória na sua briga de diagnósticos travada com os analistas. Mas o risco não diminuirá, porque a inflação em 12 meses em alta vai continuar elevando o grau de indexação da economia e há muitos riscos pela frente.

A taxa subiu porque era entressafra. Isso é apenas uma das causas. A safra agora derrubará o número nosso de cada mês comparado ao mês anterior. Em 12 meses, o índice vai caminhar para 7% e quando a taxa estiver no pico ocorrerão as grandes negociações salariais. Os empresários precisando de mão de obra qualificada devem ceder e depois repassar aos preços. O aperto do crédito feito até agora não foi suficiente, e o consumidor aceitará pagar mais porque está se endividando com facilidade. O maior risco virá no começo do ano que vem, quando entrar em vigor o salário mínimo com a nova fórmula de reajuste indexada ao crescimento de dois anos antes e a inflação do ano anterior.

Essa fórmula foi um erro que revelou o grau de desconhecimento que o atual governo tem da natureza complexa da inflação brasileira. O Plano Real conseguiu desindexar em grande parte a economia, mas permaneceram resquícios que ficam fortalecidos quando há um conjunto de ingredientes como o que o Brasil está vivendo neste momento: o governo gastou demais no ano passado e ainda não fez o ajuste, a demanda continua forte, o diagnóstico que o governo faz do problema é parcial, as declarações lembram tempos passados, preços como os de energia elétrica sobem conforme a inflação passada, os formadores de preços não sabem como será o amanhã. Em contexto assim, a tendência é cada agente econômico garantir que seu preço não perca da nflação. E há ainda o perigo do impacto do aumento do salário mínimo de 14% no início de 2012.

O Banco Central admite os problemas atuais, mas diz que no final do ano que vem o país estará com a inflação no centro da meta. Ainda não explicou como pulará o obstáculo criado pelo salário mínimo na fórmula superindexada pelo governo. O reajuste produzirá um choque de custos nas contas públicas e no setor de serviços, cuja taxa está há muito tempo acima de 8%.

No combustível, o governo escalou uma empresa pública para forçar um preço para baixo. Isso é mais um sinal que revela como se flerta atualmente com as velhas práticas de controle da inflação que pareciam enterradas após 1994. O álcool está em queda porque a safra começou a ser colhida e a cana, moída. Não precisava de mais uma demonstração de interferência estatal na economia de mercado, com o governo mandando a BR forçar a queda. A inflação de combustível está sendo tratada com instrumental velho: intervenção estatal, controle, subsídios. A escolha mostra que o governo não tem visão sistêmica do problema. A cotação do petróleo oscila, mas permanecerá, segundo a Agência Internacional de Energia, na faixa de US$ 110 o barril. O preço que a Petrobras fornece às distribuidoras é o mesmo que cobrava quando o petróleo estava em US$ 60. O congelamento é um subsídio e estímulo ao consumo de um produto que o Brasil está importando, e a estatal vive a estranha situação de pagar mais pela gasolina importada do que cobra das empresas que distribuem. E o governo já avisou que se precisar subsidiará mais ainda retirando o imposto dos combustíveis. Com truques, intervenções, artificialismos e subsídios o governo tenta reduzir a inflação de combustíveis. Como ele é um preço importante nos índices, essa ação ajudará a baixar a taxa mensal, mas não impedirá que em 12 meses o índice continue a subir, porque no ano passado a inflação foi zero em junho, julho e agosto. Quando os números do ano passado saírem da conta e entrarem os de 2011 a taxa continuará na altura dos 7%.

A inflação se combate com coerência na política econômica, controle de gastos públicos, competição nos mercados e visão estratégica. Tudo isso está em falta. O governo decidiu fechar o mercado de automóveis porque está em briga comercial com a Argentina. Isso recria a reserva de mercado para os produtores locais de automóveis. Como a importação estava crescendo a 40%, e no ano passado o déficit comercial do setor foi US$ 6 bilhões, parece a solução perfeita. O mercado fechado, a demanda aquecida, o crédito ainda farto aumentará a demanda por carros nacionais. Ainda mais porque as montadoras japonesas ainda enfrentam falta de peças. O cenário é perfeito para os metalúrgicos pediram grandes aumentos de salários e as montadoras concordarem para repassar o custo das bondades ao consumidor. Uma velha coalizão inflacionária vai se formar com uma ajudinha do governo.

Os gastos públicos serão mais altos este ano do que em 2010, quando subiram de forma exorbitante por razões eleitorais. O governo pensa que engana quando corta no orçamento, mas se endivida para dar mais dinheiro ao BNDES. O dinheiro vira crédito barato para empresas escolhidas, mas não entra na conta do resultado primário nem na dívida líquida. Parece não existir, mas a economia não se deixa enganar.

Passei a maior parte dos meus mais de 30 anos de jornalismo econômico tentando entender a lógica dos vários tentáculos desse velho inimigo. Sei da astúcia da inflação brasileira em encontrar mecanismos de autoreprodução. Aprendi que a inflação tem razões múltiplas. Todas as causas têm que estar no campo de visão das autoridades. O maior risco é subestimar os riscos.

sexta-feira, 13 de maio de 2011

Dois pitos e quatro frases implodem o retrato oficial da Primeira Servidora da Pátria


Augusto Nunes, 12/05/2011


Irritada com a sequência de más notícias, Dilma Rousseff interrompeu bruscamente o relato do presidente da Infraero.

─ Quando chamei o senhor para o cargo, sabia que não entendia de aeroportos! ─ exaltou-se. ─ Mas se passaram semanas!

A primeira frase informa que a presidente da República escolheu para cuidar dos aeroportos alguém que não entende de aeroportos. A segunda revela que, na cabeça de Dilma, um cursinho intensivo de 60 dias é suficiente para transformar um ex-diretor do Banco Central num especialista em pistas, birutas, salas de embarque, pousos e decolagens.

Conjugados, os pontos de exclamação que escoltam as 17 palavras confirmam que a superexecutiva que inaugurou o ofício de gerente de país não sabe o que é conversar civilizadamente com subordinados. Desconhece o abismo que separa a líder enérgica da mandona grosseira. E aprecia a metodologia do pito.

Esse defeito de fabricação voltou a dar as caras em outra reunião com diretores da Infraero. Colérica com a descrição do ritmo das obras no aeroporto de Cumbica, Dilma tirou a cor do rosto de Jaime Parreira e João Márcio Jordão com o aparte em tom de úlcera:

─ Vocês estão me enrolando há oito anos!

A frase informa que a onisciente, onipotente e onipresente Mãe do PAC pode ser enrolada por oito anos. Também revela que, durante cinco, o Brasil foi enrolado pela chefe da Casa Civil e, depois, pela candidata que tinha mais de um computador no cérebro, visão de estadista, intuição mediúnica e todos os canteiros de obras armazenados na memória.

Desde 2005, Dilma repete que o Brasil está uma maravilha e promete a cada entrevista que tem guardada na bolsa a solução definitiva para todos os problemas do mais movimentado aeroporto do país. Quem se deixa enrolar por oito anos e enrola os outros por cinco não está preparada sequer para o posto de síndica.

Mal aconselhados pelo instinto de sobrevivência no emprego, os alvos da explosão tentaram prosseguir a prestação de contas. Ao ouvir dos diretores da Infraero que a execução de parte das obras do terceiro terminal de Cumbica foi confiada ao Exército, Dilma perdeu a paciência de vez:

─ O Exército, que não trabalha três turnos, que não trabalha nos fins de semana?

A frase informa que sucessora escolhida por Lula ignora a imensidão de serviços prestados ao país pela engenharia militar. Também revela que, se puder, só encomendará obras públicas a empreiteiros que operam do começo da manhã ao fim da noite e, aos sábados e domingos, ouvem o som do bate-estaca com o êxtase de quem degusta sinfonias de Beethoven. A gastança é secundária. Honestidade é detalhe. Ganância é virtude. Nenhuma roubalheira é tão relevante assim. O progresso não tem preço, incluídas comissões, propinas e taxas de sucesso.

Com quatro frases e dois pitos, a própria Dilma Rousseff implodiu o retrato oficial esboçado caprichosamente por jornalistas estatizados, arrendados, genuflexos ou apenas ineptos. Publicadas por Renata Lo Prete na coluna Painel, da Folha de S. Paulo, as 38 palavras vão muito além de avisar que a chefe anda insatisfeita com o desempenho da Infraero. Também gritam que ninguém muda o estilo, a alma e a cabeça aos 60 e poucos anos de idade.

A Primeira Servidora da Pátria, que pouco aparece porque trabalha muito, que fala só de vez em quando por dedicar-se em período integral aos interesses da nação, essa só existe na visão edulcorada da imprensa oficialista. Quem vê as coisas como as coisas são continua enxergando a autoritária vocacional que intimida em vez de persuadir, que se tranca no palácio por insegurança e que economiza declarações porque não tem nada de importante a dizer. A biografia de Dilma não exibe uma única ideia brilhante, uma tirada imaginosa, sequer alguma originalidade que merecesse registro em diários de debutantes.

Enfileiradas, as falas de Dilma Rousseff compõem uma procissão de platitudes, obviedades e miudezas. É um discurso sobre o nada pontuado por pitos. A presidente é a continuação da candidata. Oremos.

quarta-feira, 11 de maio de 2011

E a justiça sege seu curso no Paraíso...


Prohibido denunciar las lacras del sistema

Wednesday, May 11, 2011 | Por Mario J. Viera

ENGLEWOOD, Florida, mayo, www.cubanet.org -
De ningún modo un gobierno de corte mesiánico puede aceptar que se hagan públicas las lacras que le corroen. Lo sucio pertenece a otras sociedades, no a las sometidas a las “conquistas del socialismo”. En el socialismo todo es puro y no puede permitirse que cualquier periodista venido del extranjero capte con su cámara oculta lo objetable presente en la sociedad o al menos así es como razonan las autoridades de ese sistema.

Si a un periodista local se le ocurriera describir el submundo de la delincuencia imperante en Cuba, de los antros de corrupción existentes, del consumo de drogas por la juventud o del despreciable negocio de la prostitución infantil asociado al comercio del turismo, caería sobre él una jauría de oficiales de la Seguridad del Estado y desaparecería del mundo real. Se le acusaría de emitir falsas noticias. Se le encerraría en una lúgubre celda… Pero el periodismo está bajo el poder y el control del estado y no se concibe tal osadía por parte de un reportero de un medio oficial.

Si el osado fuera un periodista independiente ya el asunto asumiría mayores proporciones, sería denunciado como un mercenario al servicio de una potencia extranjera intentando denigrar a la revolución y al pueblo cubano. Primero se lanzarían contra él las turbas fratricidas de la respuesta rápida, luego sería arrestado violentamente por la policía y enviado a Villa Marista y sufrir agotadores sesiones de interrogatorio por parte de adustos e inquisidores oficiales de la Seguridad del Estado.

No se permite la difusión de noticias que puedan ser escabrosas por su realismo. No se acepta, de ningún modo, la denuncia; solo el partido, ese coloso colocado sobre las espaldas de la nación, puede hacer denuncias, cuando lo entienda, como lo decida y contra quien las dirija.

La prensa es el principal enemigo de los gobiernos autoritarios y totalitarios y hay que destruir sus fundamentos porque el pueblo, considerado como ente estúpido, pueril y seducible, solo puede recibir la información mensurada, filtrada y deformada. Hay que controlar la prensa, dominarla, imponerle la censura oficial y la auto censura. La opinión solo se acepta la coincidente con la oficial.

En propias carnes ha conocido Sebastián Martínez Ferraté esta terrible realidad. El, un ex periodista de televisión española, tuvo la osadía de hacer un reportaje sobre la prostitución infantil en Cuba. Su reportaje, que mostraba “la facilidad con la que los turistas (en Cuba) pueden llegar a mantener relaciones sexuales con un grupo de chicas, cuya edad oscila entre los 16 y 17 años, a cambio de unos 100 dólares” como destacara el periódico El Mundo, fue emitido por la cadena Telecinc,o de España.

Ya se había ganado el odio de los zombis del gobierno de la Isla.

Martínez Ferraté había abandonado el periodismo para trabajar como director gerente de la empresa turística mallorquina Marina Hotels. El 11 de julio de 2010 viajó de nuevo a Cuba, esta vez como funcionario de Marina Hotels. Grave error. De inmediato fue detenido y remitido a la prisión La Condesa, ubicada a unos 78 kilómetros de La Habana, antes una prisión para militares y miembros del Ministerio del Interior y ahora convertida en cárcel para extranjeros.

Desesperado Martínez Ferraté clama al periódico El Mundo desde su prisión en Cuba: “Estoy desesperado, llevo 10 meses en la cárcel y todavía no sé por qué me encuentro aquí. El consulado me tiene abandonado y estoy a punto de sucumbir. No aguanto más”.

Según señala la página digital Cubamatinal en artículo firmado por Miguel Cancio, Martínez permanece incomunicado sin permitírsele contactar con abogados españoles aunque se le ha designado un abogado cubano. Esta misma página ha informado que en el programa de Carlos Herrera, la esposa de Martínez Ferraté, María Ángeles Sola, informó que al embajador español en La Habana, que se ha interesado por la suerte del detenido político español, las principales autoridades cubanas, políticas y judiciales, no le hacen caso, ni lo quieren recibir.

De acuerdo con El Mundo, el proceso judicial de la Fiscalía cubana ha sido poco claro desde la detención del ex periodista. Primero ─ anota el diario ─, lo acusaron de proxenetismo infantil. Más tarde, la fiscalía retiró todos los cargos contra el empresario turístico, pero lo mantuvo en prisión sin ningún tipo de acusación. Ahora la nueva acusación es de corrupción de menores, delito que puede conllevar una sanción de 15 años de privación de libertad.

Sebastián Martínez rechaza tal acusación “No he hecho nada ─ afirma ─. Jamás he corrompido a ningún menor y no tienen base para mantener esa acusación. Hice un reportaje periodístico y se emitió en Telecinco. Ése es todo mi delito” y se queja del desamparo en que se encuentra y denuncia que las autoridades españolas se han lavado las manos en su caso.

El Mundo concluye su denuncia diciendo: “El juicio contra Sebastián Martínez se podría llevar a cabo en menos de un mes y la fiscalía cubana puede pedir hasta 15 años de cárcel”.

Los gobiernos como el que rige en Cuba, como el que se trata de imponer en Venezuela, como persigue el de Ecuador, no admiten opiniones que pongan en entre dichos su integridad. El martillo cae sin apelación contra aquel que se haya ganado su ojeriza. El destino de Sebastián Martínez Ferraté es negro; si el gobierno socialista de Zapatero no actúa con energía le esperan 15 años de anulación como persona, hundido en las sombras de una cárcel cubana.

quarta-feira, 4 de maio de 2011

Un Estado croquetero


Wednesday, May 4, 2011 | Por Moises Leonardo Rodriguez


LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) –
En diciembre de 1980 almorcé con mi madre en el restaurante Castillo de Jagua, en el Vedado. No he olvidado ese día, no precisamente por la comida, sino por el testimonio del capitán del salón.

Cuando le comenté mi añoranza por las deliciosas croquetas de pollo que se comían antes en ese restaurante, me contó que era él quien las preparaba, en su casa. Cuando la esposa le servía pollo enlatado, el aprovechaba el aceite que traían las latas para preparar la salsa bechamel para hacer las croquetas. De ahí su exquisito sabor.

Desde la ofensiva revolucionaria de 1968, cuando fueron eliminadas las pequeñas empresas privadas que aún quedaban, el Estado se hizo cargo de toda la actividad económica y comercial, incluyendo la elaboración de croquetas.

Ya en la década de los setenta, las abominables croquetas que elaboraba y vendía el Estado se hicieron célebres, históricas. Las elaboraban en grandes combinados de producción de alimentos en los que se aprovechaba hasta el pellejo de puercos y aves, les echaban lo que apareciera.

La gente comenzó a llamarlas croquetas explosivas, pues muchos cubanos sufrieron quemaduras cuando se arriesgaban a freírlas, debido a que frecuentemente explotaban al entrar contacto con el aceite caliente. También las llamaron croquetas Apollo, como las naves espaciales norteamericanas, porque al comerlas, la asquerosa masa iba directo al cielo (de la boca) de donde era casi imposible despegarla.

Durante la terrible crisis de los noventa, las croquetas de “ave”, no porque fueran de pollo sino porque había que “averiguar” de qué eran, se convirtieron en socorrido paliativo para el hambre que nos azotaba.

Hoy, en 2011, cuando reaparecen tímidamente las improvisadas cafeterías privadas de comida rápida, resurgen, para satisfacción de los cubanos, después de cuarenta años de ausencia, las invencibles croquetas de verdad, que no explotan y saben a lo que deben saber.

Definitivamente, ha sido una gran idea del Estado abandonar el monopolio de las croquetas y poner en manos de nuestro humilde pueblo la delicadísima y estratégica tarea de elaborarlas. Esperemos que, si les mejoran las cosas, no se arrepientan los jefes y nos prohíban de nuevo hacer croquetas.

Corrientemartiana2004@yahoo.com

Capitalismo à brasileira


FERNANDO RODRIGUES

Folha de São Paulo, 04/05/2011


BRASÍLIA - A franqueza do ministro da Fazenda, Guido Mantega, ajudou ontem a ilustrar o estágio mesozoico em que se encontra o regime de livre mercado no Brasil.

Convidado pelo Senado para falar sobre a economia e a influência do governo na Vale, Mantega explicou que o ex-presidente Lula irritou-se com a mineradora no ano passado por dois motivos.

Primeiro, porque a Vale "tinha prometido fazer projetos siderúrgicos no Pará, e não fez" -no período pós-crise econômica mundial. Outra razão foram as mais de 1.000 demissões na empresa. Aí, o ministro Mantega rasgou a fantasia:
"O presidente Lula, com justa razão, se manifestou democraticamente. Veja, ele não tomou nenhuma atitude. Poderia ter retaliado a Vale. A Vale é uma concessão, né? Poderia ter aumentado impostos. Não fez nada disso. Apenas ele utilizou o chamado "jus esperniandi" (...) Não vejo uma situação mais democrática do que essa".

Como assim Lula "poderia ter retaliado"? Como assim "poderia ter aumentado impostos"? Na cabeça de Mantega, o presidente da República tem a incumbência e o encargo para tomar tais atitudes ao se irritar com uma empresa.

O "sincerocídio" do ministro chegou ao grau máximo quando decidiu elucubrar sobre o controle acionário da mineradora: "Não vejo nenhuma interferência na Vale. Agora, não nos esqueçamos que a Vale tem 60% de Previ e BNDES, que participam da administração".

Para o ministro da Fazenda, o fundo de pensão Previ é uma extensão do governo. Mas não é ou não deveria ser. Pertence aos funcionários do Banco do Brasil.

Por que Mantega foi tão franco ao revelar seu pendor estatizante e intervencionista? Porque o ambiente no governo enseja esse capitalismo à brasileira. E se o ministro está assim, à vontade, é lícito supor que a presidente concorda com tudo.

fernando.rodrigues@grupofolha.com.br

terça-feira, 3 de maio de 2011

Produção de açúcar no Paraíso...


El azúcar que Castro se llevó

Roberto Álvarez Quiñones | Los Ángeles | 01-05-2011 - 4:18 pm.

De superar hoy una producción azucarera similar a la de 1894, Cuba podría obtener casi 4.000 millones de dólares anuales.


Transportando caña en Calimete, Matanzas. (GETTY IMAGES, 6 de abril de 2011)

Si Fidel Castro no hubiese ordenado el desmantelamiento del 61% de la industria azucarera y Cuba produjese los seis millones de toneladas (TM) que obtenía como promedio hace medio siglo, la isla podría recibir hoy cerca de $4.000 millones sólo con la exportación de azúcar.

¿Por qué tanto dinero?, porque según la Organización Internacional del Azúcar (OIA) el precio mundial promedio del azúcar en 2010 fue de 31.08 centavos la libra —el más alto en 31 años— en Nueva York, principal mercado de azúcar crudo, y siguió subiendo hasta marzo de 2011 para luego disminuir y oscilar ahora entre 24 y 26 centavos la libra.

Sin embargo, el 22 de abril pasado el Ministerio de la Industria Azucarera informó que el volumen de la actual zafra será similar al de 2010, unos 1.1 millones de TM, aproximadamente la misma producción de 1894, cuando éramos aún colonia de España, y cinco veces más baja que los 5.1 millones de TM de 1925.

Si a los seis millones de TM les restásemos las 600.000 TM del consumo nacional —según cifras oficiales—, Cuba habría podido exportar 5.4 millones de TM (cada tonelada es igual a 2.204 libras), que a 31 centavos la libra le habrían reportado $3.700 millones.

El azúcar ha subido de precio por problemas climáticos en Brasil, India, Australia, Tailandia y otros exportadores, porque se dedica más caña a producir etanol, y porque ha crecido el consumo. Luego de décadas de excedentes, desde 1994 la OIA comenzó a reportar escasez de azúcar, y pronostica que en 2011 la producción mundial será de 159.9 millones de TM y el consumo de 167.1 millones, para un déficit de 7.2 millones de TM. Con Cuba produciendo 6 millones de TM, la escasez mundial no sería tan severa, pero habría déficit igualmente y el precio seguiría alto.

Suponiendo un costo de producción promedio de 15 centavos la libra y un componente importado de un 45% (bien alto) dentro de ese costo, producir y exportar 5.4 millones de toneladas habría significado un gasto en divisas de $803 millones, que restados al ingreso bruto por las exportaciones azucareras habrían reportado al país $2.897 millones, cuatro veces lo que aporta el turismo en forma neta.

Y en el turismo hay que detenerse. La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) informó en enero pasado que Cuba recibió 2.5 millones de turistas en 2010, que dejaron $2.221 millones de ingresos brutos. Lo que no dijo la ONE fue que entre un 65% y un 70% de ese dinero regresó al extranjero. El gobierno miente cuando dice que más del 60% de los suministros al turismo son de producción nacional, porque para poder generar tales insumos tiene que importar materias primas, tecnología, y casi todo lo que consumen los turistas, incluyendo frutas y verduras frescas desde República Dominicana, pues el país es incapaz de producirlas. Y vuela del país el dinero que se paga a los operadores extranjeros.

Asumiendo un componente importado de un 67% para ofrecer turismo, salieron de Cuba $1.488 millones. O sea, el ingreso neto en 2010 fue de $733 millones. En 1958 Cuba tenía la mayor industria turística del Caribe y República Dominicana apenas recibía visitantes. En 2010 el país vecino recibió 4.1 millones de turistas que gastaron $4.065 millones y dejaron ingresos netos de $2.212 millones —según el gobierno—, más del triple de lo captado por la mayor de las Antillas.