segunda-feira, 29 de março de 2010
Humor cubano
Colaboração de R.R.Baldi
Un turista canadiense pregunta en una tienda de música, en La Habana:
- ¿Tiene la canción MORIR DE AMOR, por las Hermanas Fabrisa, en 45 revoluciones?
- No, pero tenemos MORIR DE HAMBRE, por los Hermanos Castro, en una sola revolución.
***
Letreros en el Parque Zoológico de La Habana:
Antes de 1960: FAVOR NO DARLE COMIDA A LOS ANIMALES.
Entre 1960 y 1989: FAVOR NO QUITARLE LA COMIDA A LOS ANIMALES.
Después de 1990: FAVOR NO COMERSE LOS ANIMALES.
***
¿En qué se parecen el Vaticano y la Reforma Agraria Cubana ?
En que en 50 años, sólo han producido cuatro papas.
***
En el cementerio, durante el entierro de Celia Cruz, Castro empieza a decir:
- Mi Celia, mi Celia....
Un chino que está cerca lo oye y le dice:
¿Mi Celia?. Micelia, hamble y dictadula
***
Fidel llama a Chávez y le pregunta:
Compañero ¿qué estás haciendo?, a lo que Chávez le responde:
Aquí, compañero, 'Bolivarizando' al pueblo venezolano.
Y tú ¿qué estás haciendo? A lo que Fidel responde:
Yo aquí, 'Marti-rizando' al pueblo Cubano
***
Fidel va a su astrólogo y le pregunta:
¿Qué día moriré?, a lo que el astrólogo le responde:
Comandante, usted morirá en un día de fiesta nacional.
***
El inspector de escuelas le pregunta a Pepito:
¿Quién es tu madre?
La Patria, inspector.
Y ¿tu padre?
Fidel, inspector.
Y tú ¿qué quieres ser Pepito?
¿Yo...? ¡Huérfano, inspector!
***
La maestra le pregunta a Pepito:
¿Qué es el Capitalismo?
Es un basurero lleno de carros, juguetes y comida.
Muy bien, Pepito, ¿y el Comunismo?
El mismo basurero, pero vacío..
***
Pepe, estoy por creer que Adán y Eva eran cubanos.
¿Y eso por qué? - Porque no tenían ropa, andaban descalzos, no los dejaban comer ni manzanas, y les insistían que estaban en el paraíso.
quinta-feira, 25 de março de 2010
Cómo sacar a los Castro del poder
Bertrand de la Grange, Diario de Cuba, 20/03/2010
Una funcionaria de la embajada cubana en México se dirige a los manifestantes por la muerte de Zapata Tamayo. (AP)
Hace casi 20 años —fue exactamente en noviembre de 1989— tuve la mala suerte de pasar un par de días en un calabozo en La Habana. Había sido detenido por entrada ilegal en Cuba: suena increíble porque, como todo el mundo sabe, el delito tipificado en el código penal cubano es más bien el intento de salir ilegalmente del país. Los cubanos quieren salir de la isla y no pueden, a menos de conseguir un permiso especial. Yo quería entrar, pero no me dejaban.
Mi segundo delito era querer ejercer mis actividades de periodista sin pasar por el Centro de prensa internacional, que se encarga de "orientar" a los enviados de los medios extranjeros. Me gusta el verbo orientar, pero en Cuba tiene una connotación de sumisión a la autoridad: todo el mundo espera las "orientaciones" de arriba antes de hacer o decir cualquier cosa.
Las orientaciones de Fidel —ahora las llaman "reflexiones", otra bonita palabra si no fuera por el uso miserable que hace de ella el comandante en jefe—, las orientaciones del tirano bajan al pueblo a través del partido único y de los comités de defensa de la revolución, esos odiosos CDR, que te hacen la vida imposible en tu propia casa.
Para evitar problemas, la inmensa mayoría de los cubanos actúan como si estuvieran de acuerdo con el régimen. Los que se resisten se exponen a la cárcel bajo la acusación alucinante de peligrosidad predelictiva. O sea, te encierran para evitar que cometas un delito…
Una gran oportunidad
Al principio he dicho que había tenido la mala suerte de dormir en una cárcel cubana. En realidad, fue una gran oportunidad. Porque ahí descubrí una realidad que yo ignoraba entonces. Sabía que la revolución había conculcado las libertades, pero lo que no sabía era que el régimen castrista reservaba un trato aún peor a los negros. Creía que los negros habían sido los grandes beneficiados. Estaba equivocado.
En el calabozo, yo era el único blanco. Todos los demás —unas doce personas— eran negros. No eran negros cubanos, como Orlando Zapata. Eran africanos, de Angola, del Congo, de Etiopía y de Mozambique. Todos habían estudiado durante años en la isla de la Juventud, antigua isla de Pinos, donde Fidel Castro fue encarcelado en 1953 en condiciones inmejorables por la dictadura anterior, la de Batista.
A diferencia de Fidel, los africanos no habían matado a nadie. Se les habían acabado las visas y la miserable beca que recibían. No podían volver a sus países de origen porque no tenían dinero para comprar el pasaje aéreo. Para sobrevivir, se dedicaban al mercado negro, como lo hacen tantos cubanos. Y la policía los había detenido.
Mis compañeros estaban amontonados en condiciones infrahumanas, sin agua y con una comida pésima. Algunos estaban en ese sótano hediondo desde hacía 6 meses o más. Abandonados por sus embajadas y maltratados por la revolución. Claro, no es comparable con el calvario vivido por Orlando Zapata durante años. Sin embargo, esos 12 africanos tenían algo en común con Zapata: eran víctimas de un régimen racista, que ha tenido la cara dura de presentarse como el defensor de los negros.
A través de este incidente me topé con otra mentira más de parte de un régimen construido sobre el engaño. Por eso, hoy no soy muy optimista: no creo posible que la propia dictadura lidere el cambio y, menos aún, que entregue el poder. No veo una transición democrática mientras los hermanos Castro estén vivos. Además, no se puede descartar que Raúl muera antes de Fidel. En cualquier caso, ninguno de los dos entregará el poder por las buenas. Están encerrados en una resistencia numantina. A diferencia de Chile, en Cuba no habrá plebiscito, como el que hizo —y perdió— Pinochet.
El férreo control del Estado
No dudo de que sólo los cubanos pueden hacer los cambios, pero hay que ayudarles, o mejor dicho, hay que hacerles ver que no están solos. Es cierto que el régimen ejerce un poder totalitario que no deja ningún resquicio para que la oposición se exprese y se haga conocer en la isla. Es cierto que la inmensa mayoría de los ciudadanos no sabe nada de los disidentes, siempre calificados de "mercenarios" por los medios estatales; tampoco saben quién era Orlando Zapata y sólo han oído la versión oficial que lo presenta como un "delincuente común manipulado por los enemigos de la revolución".
¿Por qué los cubanos no saben nada de eso? Bueno, porque todos los medios, sin una sola excepción, pertenecen al Estado y porque el aparato de seguridad ha ejercido un control férreo durante más de medio siglo sobre la vida de todos, desde el trabajo —lo pierden si se portan mal— hasta la alimentación diaria. Los cubanos pasan todo el tiempo "resolviendo", como dicen, la comida del día. Llevan siempre una bolsa de plástico —la jaba, como la llaman— en caso de que encuentren algún producto en el mercado negro o consigan algo en un agromercado, donde de repente corre la voz que ha llegado fruta o verdura, por ejemplo.
En esto gastan los cubanos toda su energía. No hay tiempo para meterse en problemas con el Gobierno. Y tampoco hay ganas, porque el costo es altísimo: la pérdida del trabajo, el acto de repudio con las turbas increpándoles si se salen del tiesto, y, lo peor, la cárcel donde se pudren decenas de miles de sus compatriotas.
O sea, los cubanos han sufrido una lobotomía política. De tanto fingir, de tanta doble moral y doble discurso, y de tanto esperar las "orientaciones" de arriba, han perdido toda capacidad de iniciativa. El muro de la doble moral es, finalmente, más sólido y más difícil de derribar que el muro de Berlín.
La ayuda de la comunidad internacional
Pero de repente, surge un Orlando Zapata, o un Guillermo Fariñas, dispuestos a dar lo único que tienen, la vida, como el mayor acto de rebeldía posible.
Las huelgas de hambre no van a ablandar a los Castro: ambos han dado infinidad de pruebas de su absoluta insensibilidad al dolor de los cubanos. En cambio, esas huelgas, que terminan siempre en tragedias, podrían tener efecto fuera de la isla, porque suscitan compasión y algo de sentimiento de culpa en los Gobiernos y los Parlamentos europeos.
¿Qué puede hacer la comunidad internacional? Mucho más de lo que está haciendo. Ya sé que los Castro, como ocurre con Corea del Norte, se cierran aún más cuando se les aprieta. Hemos visto cómo la Unión Europea, especialmente España, termina reculando bajo el pretexto de no agravar las condiciones de la población. Y eso, en realidad, le da oxígeno a la dictadura, sin mejorar la vida perra de los cubanos.
Hay, sin embargo, otra vía posible. Me pregunto siempre por qué la comunidad internacional no castiga al sector privilegiado, la llamada nomenklatura, que controla los pocos recursos económicos de la isla. A diferencia de la inmensa mayoría de los cubanos, esa gente puede viajar al extranjero y tiene inversiones en España y en otros países.
¿Por qué no se fiscalizan sus actividades, para ver de dónde sacan el dinero que invierten fuera? ¿Por qué no se les prohíbe la entrada en la Unión Europea, en Canadá y en los países latinoamericanos opuestos a la dictadura castrista? Al verse acorralados, esos privilegiados, entre los cuales figuran los militares de alto rango, empezarán a pensar que su propio futuro pasa por el cambio político y la transición democrática. Sólo ellos tendrían la capacidad de sacar a los Castro del poder. No veo otra salida.
Una funcionaria de la embajada cubana en México se dirige a los manifestantes por la muerte de Zapata Tamayo. (AP)
Hace casi 20 años —fue exactamente en noviembre de 1989— tuve la mala suerte de pasar un par de días en un calabozo en La Habana. Había sido detenido por entrada ilegal en Cuba: suena increíble porque, como todo el mundo sabe, el delito tipificado en el código penal cubano es más bien el intento de salir ilegalmente del país. Los cubanos quieren salir de la isla y no pueden, a menos de conseguir un permiso especial. Yo quería entrar, pero no me dejaban.
Mi segundo delito era querer ejercer mis actividades de periodista sin pasar por el Centro de prensa internacional, que se encarga de "orientar" a los enviados de los medios extranjeros. Me gusta el verbo orientar, pero en Cuba tiene una connotación de sumisión a la autoridad: todo el mundo espera las "orientaciones" de arriba antes de hacer o decir cualquier cosa.
Las orientaciones de Fidel —ahora las llaman "reflexiones", otra bonita palabra si no fuera por el uso miserable que hace de ella el comandante en jefe—, las orientaciones del tirano bajan al pueblo a través del partido único y de los comités de defensa de la revolución, esos odiosos CDR, que te hacen la vida imposible en tu propia casa.
Para evitar problemas, la inmensa mayoría de los cubanos actúan como si estuvieran de acuerdo con el régimen. Los que se resisten se exponen a la cárcel bajo la acusación alucinante de peligrosidad predelictiva. O sea, te encierran para evitar que cometas un delito…
Una gran oportunidad
Al principio he dicho que había tenido la mala suerte de dormir en una cárcel cubana. En realidad, fue una gran oportunidad. Porque ahí descubrí una realidad que yo ignoraba entonces. Sabía que la revolución había conculcado las libertades, pero lo que no sabía era que el régimen castrista reservaba un trato aún peor a los negros. Creía que los negros habían sido los grandes beneficiados. Estaba equivocado.
En el calabozo, yo era el único blanco. Todos los demás —unas doce personas— eran negros. No eran negros cubanos, como Orlando Zapata. Eran africanos, de Angola, del Congo, de Etiopía y de Mozambique. Todos habían estudiado durante años en la isla de la Juventud, antigua isla de Pinos, donde Fidel Castro fue encarcelado en 1953 en condiciones inmejorables por la dictadura anterior, la de Batista.
A diferencia de Fidel, los africanos no habían matado a nadie. Se les habían acabado las visas y la miserable beca que recibían. No podían volver a sus países de origen porque no tenían dinero para comprar el pasaje aéreo. Para sobrevivir, se dedicaban al mercado negro, como lo hacen tantos cubanos. Y la policía los había detenido.
Mis compañeros estaban amontonados en condiciones infrahumanas, sin agua y con una comida pésima. Algunos estaban en ese sótano hediondo desde hacía 6 meses o más. Abandonados por sus embajadas y maltratados por la revolución. Claro, no es comparable con el calvario vivido por Orlando Zapata durante años. Sin embargo, esos 12 africanos tenían algo en común con Zapata: eran víctimas de un régimen racista, que ha tenido la cara dura de presentarse como el defensor de los negros.
A través de este incidente me topé con otra mentira más de parte de un régimen construido sobre el engaño. Por eso, hoy no soy muy optimista: no creo posible que la propia dictadura lidere el cambio y, menos aún, que entregue el poder. No veo una transición democrática mientras los hermanos Castro estén vivos. Además, no se puede descartar que Raúl muera antes de Fidel. En cualquier caso, ninguno de los dos entregará el poder por las buenas. Están encerrados en una resistencia numantina. A diferencia de Chile, en Cuba no habrá plebiscito, como el que hizo —y perdió— Pinochet.
El férreo control del Estado
No dudo de que sólo los cubanos pueden hacer los cambios, pero hay que ayudarles, o mejor dicho, hay que hacerles ver que no están solos. Es cierto que el régimen ejerce un poder totalitario que no deja ningún resquicio para que la oposición se exprese y se haga conocer en la isla. Es cierto que la inmensa mayoría de los ciudadanos no sabe nada de los disidentes, siempre calificados de "mercenarios" por los medios estatales; tampoco saben quién era Orlando Zapata y sólo han oído la versión oficial que lo presenta como un "delincuente común manipulado por los enemigos de la revolución".
¿Por qué los cubanos no saben nada de eso? Bueno, porque todos los medios, sin una sola excepción, pertenecen al Estado y porque el aparato de seguridad ha ejercido un control férreo durante más de medio siglo sobre la vida de todos, desde el trabajo —lo pierden si se portan mal— hasta la alimentación diaria. Los cubanos pasan todo el tiempo "resolviendo", como dicen, la comida del día. Llevan siempre una bolsa de plástico —la jaba, como la llaman— en caso de que encuentren algún producto en el mercado negro o consigan algo en un agromercado, donde de repente corre la voz que ha llegado fruta o verdura, por ejemplo.
En esto gastan los cubanos toda su energía. No hay tiempo para meterse en problemas con el Gobierno. Y tampoco hay ganas, porque el costo es altísimo: la pérdida del trabajo, el acto de repudio con las turbas increpándoles si se salen del tiesto, y, lo peor, la cárcel donde se pudren decenas de miles de sus compatriotas.
O sea, los cubanos han sufrido una lobotomía política. De tanto fingir, de tanta doble moral y doble discurso, y de tanto esperar las "orientaciones" de arriba, han perdido toda capacidad de iniciativa. El muro de la doble moral es, finalmente, más sólido y más difícil de derribar que el muro de Berlín.
La ayuda de la comunidad internacional
Pero de repente, surge un Orlando Zapata, o un Guillermo Fariñas, dispuestos a dar lo único que tienen, la vida, como el mayor acto de rebeldía posible.
Las huelgas de hambre no van a ablandar a los Castro: ambos han dado infinidad de pruebas de su absoluta insensibilidad al dolor de los cubanos. En cambio, esas huelgas, que terminan siempre en tragedias, podrían tener efecto fuera de la isla, porque suscitan compasión y algo de sentimiento de culpa en los Gobiernos y los Parlamentos europeos.
¿Qué puede hacer la comunidad internacional? Mucho más de lo que está haciendo. Ya sé que los Castro, como ocurre con Corea del Norte, se cierran aún más cuando se les aprieta. Hemos visto cómo la Unión Europea, especialmente España, termina reculando bajo el pretexto de no agravar las condiciones de la población. Y eso, en realidad, le da oxígeno a la dictadura, sin mejorar la vida perra de los cubanos.
Hay, sin embargo, otra vía posible. Me pregunto siempre por qué la comunidad internacional no castiga al sector privilegiado, la llamada nomenklatura, que controla los pocos recursos económicos de la isla. A diferencia de la inmensa mayoría de los cubanos, esa gente puede viajar al extranjero y tiene inversiones en España y en otros países.
¿Por qué no se fiscalizan sus actividades, para ver de dónde sacan el dinero que invierten fuera? ¿Por qué no se les prohíbe la entrada en la Unión Europea, en Canadá y en los países latinoamericanos opuestos a la dictadura castrista? Al verse acorralados, esos privilegiados, entre los cuales figuran los militares de alto rango, empezarán a pensar que su propio futuro pasa por el cambio político y la transición democrática. Sólo ellos tendrían la capacidad de sacar a los Castro del poder. No veo otra salida.
quarta-feira, 24 de março de 2010
Eydie Gorme e Trio Los Panchos
Trivial de Eydie Gorme e Trio Los Panchos
Por Andre Araujo, no blog do Luis Nassif, 11/09/2009
Fim de semana musical com uma cantora e um conjunto musical bem conhecido dos brasileiros das gerações de 40 e 50, EYDIE GORME E TRIO LOS PANCHOS.
Eydie Gorme , americana de Nova York, filha de pai siciliano e mãe turca, aprendeu espanhol e trabalhou como tradutora da ONU , estreou como cantora em 1950 com a orquestra de Tommy Tucker. Em 1957 casou-se com o apresentador de shows de TV Steve Lawrence. Eydie Gorme ganhou o GRAMMY e o EMY, os dois principais premios da musica pop nos EUA e tinha como grife musical duas canções simbolos Sabor a Mi e Piel Canela.
Eydie Gorme se agregou ao conjunto musical TRIO LOS PANCHOS, constituido por um portorriquenho e dois mexicanos radicados em Nova York,criado em 1944, Alfredo Gil e Chucho Navarro, mexicanos e Hernando Aulez, de Porto Rico. O conjunto se apresentou por décadas no Brasil, aonde tinha um grande publico para apresentações e para gravações, sendo um dos principais interpretes da canção romantica latino-americana no Brasil.
O casal Lawrence , Edye e Steve eram muito amigos de Frank Sinatra. O TRIO LOS PANCHOS sofreu posteriormente modificaçoes de integrantes. mantendo a grife e transferiu sua base para a Cidade do Mexico.
Adivinheeeeeeeeeeeee!!!!!!
Quem você acha que foi?
Augusto Nunes, 22 de março de 2010
Em artigo publicado no Estadão, o escritor cubano Carlos Alberto Montaner reproduziu o sucinto perfil de Lula desenhado ”por um presidente latino-americano”:
“Esse homem é de uma penosa fragilidade intelectual. Continua sendo um sindicalista preso à superstição da luta de classes. Não entende nenhum assunto complexo, carece de capacidade de fixar atenção, tem lacunas culturais terríveis e por isso aceita a análise dos marxistas radicais que lhe explicam a realidade como um combate entre bons e maus.”
Montaner não revela o nome do autor. Quem você acha que foi?
quarta-feira, 17 de março de 2010
E no Paraíso, a agricultura vai de vento em proa...
Economía a la deriva
Juan Carlos Linares Balmaseda
LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - Que durante la serie de béisbol el Estadio Latinoamericano no haya tenido luces, es un motivo más para recapacitar sobre nuestra economía. Y si todo fuera como eso, la solución llegaría con un chasquido de dedos.
En la agricultura -sector que va de mal en peor- la burocracia crece al ritmo del marabú. Un dirigente sindical de la provincia Granma, declaró que de los 124 obreros agrícolas con que cuenta una importante cooperativa, 50 ocupan plazas de jefes de áreas, de taller, de maquinaria, de recursos humanos, de economía, de administración, y ¡15 custodios!
En una importante cooperativa cañera de Cienfuegos, que cuenta con 977 socios, solo 339 están vinculados directamente a la producción, es decir, el 34 por ciento. De ellos, sólo 168 obreros promediaron 12 días de trabajo en el mes, y el resto no llegó a 5. Otros no completaron ni siquiera una jornada laboral.
Baracoa es considerada la meca del cacao, pero la mayor de las fincas destinada a su cultivo, mide apenas una hectárea y media. Por si eso fuera poco, la falta de estímulo debido a los bajos precios deprimió el rendimiento local, de 3 mil toneladas del fruto en el año 2000 a menos de la mitad el pasado año. Un campesino, veterano cultivador de cacao, argumenta que el descalabro se debe al menoscabo de atención humana y a la carencia de raticida, ya que las plagas de ratones ocasionan estragos considerables y los gatos, dice: “terminan siendo amigos de los ratones”.
La tracción con bueyes en Guantánamo, y la producción de implementos para utilizarla, no se acaban de estabilizar. Se logró amaestrar 380 animales, cuando se previa un plan de por lo menos el doble. Tampoco hay esperanza de coger el toro por los cuernos en lo que respecta a los implementos agrícolas que se fabrican en los talleres agropecuarios de la provincia. Durante algunos años se fabricaron 600 arados anualmente. En 2009 la cifra no pasó de 66.
Fábricas que deben construir otros tipos de implementos no cuentan con acero, carbón bituminoso, oxígeno, acetileno, y se dejan de producir argollas, frontiles, herraduras, clavos de herrar y hasta soga. También están perdidos los herreros, ya sea en talleres estatales o en el sector cooperativo y campesino.
Los campesinos fabrican sus arados con llantas viejas de automóviles, hojas de muelles inservibles, catalinas de bicicleta, tubos que encuentran. Y todavía hay dirigentes que cuestionan a estos hombres que, a veces, “utilizan bueyes para realizar actividades culturales ajenas a la producción”.
sexta-feira, 12 de março de 2010
Análise de economista diz que governo Lula é medíocre
Comparações
Merval Pereira
fonte: http://oglobo.globo.com/pais/noblat/posts/2010/03/12/comparacoes-273713.asp
O presidente Lula alardeia sempre que pode que quer fazer uma campanha sucessória plebiscitária, na qual o povo poderá escolher entre "eles" e "nós", referindo-se ao seu antecessor, o ex-presidente Fernando Henrique Cardoso.
Mas, se a análise histórica for menos imediatista, o seu mandato até o momento sai-se muito mal na foto no que se refere ao crescimento do PIB, a despeito do alto conceito que Lula tem a respeito de si próprio e de seu governo.
O professor titular de economia da Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ) Reinaldo Gonçalves fez um estudo sobre a evolução da renda no Brasil segundo o mandato presidencial, mostrando a performance da economia brasileira em 120 anos de História da República (1890 a 2009), com comparações não apenas a nível interno, entre os períodos, como também em relação à participação na economia mundial.
Em ambos os critérios, o governo Lula pode ser considerado medíocre. A taxa média de crescimento real do PIB brasileiro é, nesse período, de 4,5%, e a taxa do governo Lula é de 3,6%, ficando em 21 lugar entre 29 governos.
Mesmo que em relação ao governo de seu arquiadversário o crescimento tenha melhorado — o governo Fernando Henrique teve uma média de crescimento do PIB de 2,29% —, a participação média do PIB do Brasil no PIB mundial caiu de 2,93% no governo FHC para 2,74% no governo Lula.
Segundo o trabalho do professor Reinaldo Gonçalves, no conjunto de 29 mandatos, o governo Lula (2003-09) tem até o momento a nona taxa mais baixa de crescimento econômico.
O fraco desempenho do governo Lula implica que o país precisaria de 20 anos para duplicar o seu PIB, quando a taxa secular é de duplicação do PIB em 16 anos.
No período 1890-2009, a economia mundial cresceu à taxa média anual de 3,14%, o que significa que, ao longo do período analisado, o Brasil tem conseguido avançar no processo de desenvolvimento econômico, com tendência de crescente participação na economia mundial.
Entretanto, Gonçalves ressalta que este processo somente começou nos anos 1920 devido ao fraco desempenho e à instabilidade da economia brasileira no período que vai da proclamação da República até o pós-Primeira Grande Guerra. O "salto quântico" de desenvolvimento, de acordo com o professor, é dado pelo presidente Getulio Vargas no entreguerras.
"No período de praticamente meio século que vai de 1930 até 1979, a economia brasileira apresenta taxas de crescimento econômico de longo prazo significativamente elevadas", destaca Reinaldo Gonçalves.
De fato, o país já teve períodos de crescimento de níveis asiáticos: de 1950 a 1959, média de 7,15%; de 1960 a 1969, média de 6,12%; e de 1970 a 1979, de 8,78%.
O maior crescimento do PIB foi de 13,97% em 1973, no auge do "milagre econômico", mas taxas de dois dígitos são exceções, aconteceram somente em seis anos.
O resultado, afirma Reinaldo Gonçalves, é que a participação do país no PIB mundial aumentou de menos de 1% no final dos anos 1920 para 3,6% em 1980.
Nos últimos 30 anos, no entanto, a economia brasileira tem tido um desempenho relativamente fraco em comparação com o conjunto da economia mundial e, principalmente, com o subconjunto de países em desenvolvimento. De 1990 a 2003, o crescimento médio foi de 1,8%; de 80 a 2003, 2%.
Restringindo a análise ao primeiro conjunto, Reinaldo Gonçalves observa "clara tendência" de queda da participação brasileira no PIB mundial a partir de 1980.
Em 2002, esta participação era de 2,81% e, em 2009, era de 2,79%, "próxima daquela observada quase quarenta anos antes, no início dos anos 1970, ressalta Reinaldo Gonçalves.
Na análise do professor de economia da UFRJ, o governo Luiz Inácio Lula da Silva se beneficiou de uma conjuntura extraordinariamente favorável no período de 2003 até meados de 2008, mas o fato é que a crise global teve forte impacto sobre a economia brasileira (queda do PIB de 0,2% em 2009 anunciada ontem), em que pese o discurso do governo "completamente descolado da realidade".
Gonçalves tem uma visão crítica da atuação do governo na crise, atribuindo o PIB negativo a "erros de política de ajuste", como a instabilidade e o nível da taxa de câmbio, nível da taxa de juros e regressividade do estímulo fiscal.
"Ao fim e ao cabo, a evidência mostra que o desempenho da economia brasileira no período 2003-09 é medíocre pelos padrões históricos brasileiros e pelos padrões internacionais", sintetiza.
O professor ressalta que no governo Lula "continua ocorrendo o processo de perda de posição relativa do país na economia mundial".
Comparativamente ao final do governo Fernando Henrique Cardoso, na opinião de Gonçalves, o governo Lula tem desempenho "igualmente medíocre".
Em 2002, último ano do segundo mandato de Fernando Henrique, a participação do Brasil no PIB mundial foi de 2,81%, e, em 2009, a participação brasileira ficou em 2,79%.
O professor Reinaldo Gonçalves atribui à "similaridade de modelos de desenvolvimento e de políticas econômicas" o fraco desempenho dos governos FHC e Lula.
Cuba e o cacoete da esquerda brasileira
???
FERNANDO DE BARROS E SILVA
fonte: Estadão, 11/03/2010
SÃO PAULO - Os intelectuais de esquerda adoram um abaixo-assinado. Na luta pela redemocratização, ele foi um instrumento importante de mobilização da sociedade civil. Hoje, não se sabe ao certo o que seja (nem se existe) "a sociedade civil". E os intelectuais, sobretudo de esquerda, perderam em boa medida o protagonismo público.
Ainda assim, vira e mexe há abaixo-assinados por aí. Alguns em torno de causas abrangentes e justas, outros que parecem só um cacoete de antigamente. Diante de tudo isso, devemos nos perguntar agora: onde está o abaixo-assinado?
Sim. Ou os intelectuais de esquerda não estão incomodados com a fala bestial de Lula sobre Cuba? O assunto não comove a ponto de solicitar um repúdio coletivo?
Seria demais exigir a retratação pública do presidente por igualar as vítimas de uma ditadura que liquidou seus opositores aos presos comuns de um país democrático?
Seria demais pressionar o governo brasileiro para que interceda em favor de dissidentes presos arbitrariamente e/ou a caminho da morte? Seria demais reafirmar (ou assumir, no caso de alguns) a defesa da democracia e dos direitos humanos como valores universais?
O silêncio de certa intelligentsia, que insiste em tratar Cuba como um caso à parte, uma ilha da fantasia rodeada de piratas, é tão cúmplice das atrocidades de Fidel e seu asseclas quanto a fala boçal de Lula.
Até quando a esquerda nativa (com exceções honrosas) vai encarar a crítica à tirania cubana como uma pauta da direita? Até quando irá confundir o justo apelo dos dissidentes com a "máfia de Miami"?
Até quando irão invocar avanços sociais hoje mais do que duvidosos como pretexto -aí, sim- para justificar os horrores do regime? O dissidente Guillermo Fariñas precisará morrer -ou nem isso bastará para romper a omissão criminosa?
A Paquetá vermelha que incendiou bons corações nos anos 60 não existe, não passa de uma quimera mumificada. Então, apesar do atraso: cadê, cadê o abaixo-assinado?
quinta-feira, 11 de março de 2010
Do blog do Janer Cristaldo: "Cria cuervos..."
CRIA CUERVOS...
fonte: blog do Janer Cristaldo (http://cristaldo.blogspot.com/) 11/03/2010
Depois que Obama o definiu como “o cara”, depois que Le Monde o indicou como o Homem do Ano, depois que El País o considerou a Personalidade do Ano, depois que se começa a falar em seu nome para a Academia Brasileira de Letras e até mesmo para o Nobel da Paz, ninguém se espante de que o Cara se sinta autorizado a proferir qualquer bobagem.
É fácil entender o fascínio dos europeus por Lula. A elite intelectual da Europa – salvo honrosas exceções - durante todo o século passado teve o coração à esquerda. Adoram a idéia de um presidente operário. Desde que não seja lá. Mas là-bas, au bout du monde. Lech Walesa na Polônia? Maravilha. Desde que não seja em Paris, Roma, Londres ou Berlim. Lula là-bas, au Brésil? Oui, ça va. Porquoi pas?
O sucesso é uma soma de equívocos. Que o diga Jerzy Kosinski. Em março de 2003, no artigo "O Vidiota do Planalto", eu comentava seu livro, Being There. Chance Gardiner, o personagem, da vida só conhece o jardim onde se criou. Guindado a contatos com figurões da política, por circunstâncias ocasionais, é confundido com um economista. Pergunta-lhe o presidente dos Estados Unidos: “E você, Mr. Gardiner, o que pensa do mau clima na Bolsa?”
Como se sente obrigado a uma resposta, Chance fala da única coisa que conhece: “Em um jardim, há uma estação para o crescimento das plantas. Há a primavera e o verão, mas também o outono e o inverno. E depois, a primavera e o verão voltam. Enquanto as raízes não forem cortadas, tudo está bem, e tudo continuará bem”. O presidente se mostra satisfeito: “Mr. Gardiner, devo confessar que o que você acaba de dizer é uma das declarações mais reconfortantes e otimistas que me foi dado ouvir, desde há muito tempo.”
Este diálogo – que não só poderia ocorrer nos dias que passam, como de fato ocorrem – pertence ao universo da ficção. O escritor polonês Jerzy Kosinski, ao chegar aos Estados Unidos, criou em Being There um dos personagens mais perturbadores de nossa época, Chance Gardiner. Quem não leu o livro, pode ainda pegar o filme, que passou no Brasil com o título de Muito além do Jardim e tem uma interpretação magnífica de Peter Sellers.
O tradutor brasileiro do livro teve um momento de iluminação ao traduzir o título americano por O Vidiota, isto é, o idiota do vídeo. Gardiner é um empregado doméstico de um misterioso senhor, identificado na obra como "o Velho". Chance vive recluso no jardim da mansão e só teve contato, em toda sua vida, com duas pessoas, o Velho e a criada do Velho. Chama-se Chance porque nasceu por acaso. Não sabe ler nem escrever. Seu único contato com o mundo exterior é através da televisão. Quando o que vê não lhe agrada, é simples: desliga o aparelho ou muda de canal com o controle remoto.
Morre o Velho e Chance é largado no mundo pelos criados. Sem lenço nem documento, literalmente. Quando a esposa de um magnata o atropela na rua e lhe pergunta quem é, diz: I’m the gardener. E passa a ser conhecido como Chance Gardiner. Como não portava nem dinheiro nem documentos, a mulher do homem de negócios considera que deve ser alguém muito importante e o recolhe à sua casa. Chance, sem jamais ter pensado no assunto, passa a fazer parte do círculo do poder. Quem leu o livro ou viu o filme conhece o fim da história: a força de repetir chavões que ouviu na televisão, Chance faz uma brilhante carreira na mídia e começa a ser cogitado para presidente dos Estados Unidos.
Estamos vivendo em plena época Gardiner, de ascensão do analfabeto – escrevia eu então-. Com a televisão, qualquer iletrado pode ter uma idéia mais ou menos geral do que ocorre em torno a si e no mundo. A rigor, ninguém precisa mais ler para entender – ou supor que entende – o mundo. Se o jardineiro de Kosinski pertence ao universo da ficção, nosso vidiota é muito real. Virou Homem do Ano para dois importantes jornais europeus e é o Cara, para o homem mais poderoso do mundo.
Muito poucos europeus ou americanos lêem português. E, quando lêem, obviamente não lêem a imprensa brasileira. Não têm conhecimento do mensalão, do caixa 2 do PT, das maracutaias que Lula encobre em sua família, da cooperativa de bancários que lesou três mil famílias para financiar campanhas do PT e o bem-estar de seus agitprops, dos assassinatos que envolvem, das relações do partido com o terrorismo. Então, tout l’honneur au paltoquet. Paltoquet é uma antiga palavra hoje quase desconhecida pelos franceses, que significa homem rude, grosseiro.
Só que agora Lula se pronunciou – e desastradamente – sobre problema que europeus e americanos conhecem muito bem, a repressão aos dissidentes políticos em Cuba. Sem falar que também fez sua cama na Itália, ao tomar as dores de um terrorista italiano. Ao afirmar que "temos que respeitar a determinação da justiça e do governo cubanos, como quero que respeitem o Brasil", manifestou apoio total à mais antiga ditadura, não só do continente, mas do planetinha.
Se bem que o tal de Fariñas não é exatamente flor que se cheire. Considera-se "um filho da revolução". Pelo que dizem os jornais, seu pai lutou com Che Guevara no Congo em 1965 e ele mesmo serviu na campanha de Angola, em 1981. Quer dizer, seu pai foi cúmplice da ditadura que hoje o encarcera, e Fariñas dela também foi cúmplice há menos de vinte anos.
Ao saber do pronunciamento de Lula sobre a morte de Orlando Zapata Tamayo, quando comparou os dissidentes em Cuba com os bandidos de São Paulo, Fariñas disse que Lula é "cúmplice da tirania dos Castro". Que esqueceu o próprio passado. Ora, cúmplice dos Castro Fariñas também foi. E pelo jeito também esqueceu o próprio passado. Está contestando uma ditadura que ajudou a construir. É o roto reclamando ao descosido. É rato fugindo do barco que afunda.
Quanto ao Apedeuta, demonstra total desrespeito à justiça e ao governo italianos, ao proteger um criminoso legalmente condenado na Itália. Enfim, o mal está feito. Le Monde e El País, jornais que se pretendem defensores da democracia, liberdades e direitos humanos, não vão retirar-lhe o título concedido. Mesmo com sua defesa incondicional de uma ditadura que vige há mais de meio século. A imprensa européia está alimentando o ego de defensores de tiranos.
Cria cuervos – dizem os espanhóis -. Y te picarán los ojos.
No Paraíso, assim funcionam os direitos humanos
Em Cuba, basta a suspeita
Pela lei de 'periculosidade', as autoridades prendem pessoas que não cometeram nenhum crime
Nik Steinberg THE WASHINGTON POST
fonte: http://www.estadao.com.br/estadaodehoje/20100310/not_imp521987,0.php
Clique. E depois, silêncio. Era o som que eu temia em minhas ligações para Cuba. Quando eu reunia testemunhos de parentes de presos políticos, nunca sabia o significado da interrupção abrupta de um telefonema. Teriam os serviços de inteligência cubanos cortado a linha, ou era apenas a precariedade do sistema telefônico? Eu tornava a ligar imediatamente, com frequência recebendo um sinal de ocupado ou uma mensagem gravada dizendo que o número estava fora de serviço. Se descobria o que havia acontecido, era, em geral, dias ou semanas depois.
"Um vizinho apareceu para me vigiar, alguém suspeito." "Não sei, meu telefone parou de funcionar." Durante meses eu fiz - e perdi - essas ligações. Como Cuba não permite visitas de grupos de direitos humanos, somos obrigados a reunir informações por entrevistas telefônicas, relatórios de grupos locais e as raras cópias de sentenças de prisão contrabandeadas para fora por parentes visitantes.
Durante quase cinco décadas, Fidel Castro silenciou virtualmente todas as formas de dissidência em Cuba, trancafiando quem ousasse criticar seu governo. Depois que a saúde debilitada o obrigou a entregar o controle a seu irmão em 2006, muitos esperavam que a repressão abrandasse. Mas Raúl Castro permitiu que as levas de dissidentes detidos no tempo de Fidel permanecessem presas. Um deles, Orlando Zapata, morreu na semana retrasada após 85 dias de uma greve de fome que havia empreendido para protestar contra as condições em que era mantido.
Raúl Castro também encarcerou outras levas de presos políticos, como Ramón Velásquez, que terminou de cumprir uma pena de 3 anos em janeiro, mas foi detido novamente após a morte de Zapata. Falei pela primeira vez com a mulher de Ramón, Barbara, por telefone há um ano. Ela me contou como, em 10 de dezembro de 2006, eles haviam participado com sua filha de 18 anos, Rufina, de uma "marcha da dignidade" em Cuba para pedir respeito aos direitos humanos e liberdade para presos políticos.
Eles marcharam em silêncio, de leste para oeste, dormindo nas estradas ou nas casas de pessoas que as abrigavam. Ao longo do caminho, a polícia os deteve, eles foram atacados e carros chegaram a expulsá-los da estrada. Eles continuaram marchando. Em janeiro de 2007, a 300 quilômetros do ponto de partida, Ramón foi preso. Foi acusado de "periculosidade" e sentenciado a 3 anos de prisão.
Pela lei de "periculosidade" de Cuba, as autoridades podem prender pessoas que não cometeram nenhum crime sob a suspeita de que poderiam cometê-lo no futuro. Atividades "perigosas" incluem distribuir cópias da Declaração Universal dos Direitos Humanos, escrever artigos críticos ao governo e tentar formar um sindicato independente. Bárbara e eu nos falamos várias vezes nos meses seguintes sobre suas visitas a Ramón na prisão; sobre seu filho René, que cuidava dela; e sobre como Rufina fugiu para os EUA após a prisão do pai.
Minha organização pediu permissão para visitar Cuba, mas nunca recebeu uma resposta. Por fim, resolvemos ir de qualquer jeito. Para reduzir ao mínimo os riscos, não contamos a ninguém que estávamos indo. No meio do ano passado, um colega e eu alugamos um carro em Havana e guiamos para leste, realizando entrevistas ao longo do caminho.
Quando chegamos à casa de Velásquez, nos arredores de Las Tunas, somente René estava lá. Ele contou que Bárbara estava voltando de uma visita a Ramón na prisão. Nos sentamos numa pequena cozinha com chão de terra. René nos contou que não estivera na marcha e não se considerava um político. Mas depois da prisão do pai ele voltou para casa e descobriu a frase "Morte aos vermes da casa 58", o endereço de sua família, pichado no ponto de ônibus próximo. Uma semana depois, foi demitido de seu emprego no hospital. Membros do "comitê de defesa revolucionária" local - a associação de bairro conectada ao Partido Comunista - o insultaram na rua e tentaram provocá-lo para uma briga.
Um homem foi designado para vigiar Velásquez e à sua mãe. A namorada de René e os amigos pararam de falar com ele. "É como ter alguém com uma bota plantada bem no meio do meu peito e aplicando tanta pressão que eu mal consigo respirar", nos disse René.
Não demorou para Bárbara chegar de sua viagem de cinco horas. Exausta, ela falou durante alguns minutos e foi se deitar. Quando partimos, René insistiu para nos acompanhar até nosso carro. Seguimos pela rua, passando por vizinhos, que olhavam fixamente, e pelo homem na esquina, que saiu em nosso encalço alguns passos atrás. Quando chegamos ao carro, René pediu para passar uma mensagem a sua irmã, com quem ele não falava havia meses: "Digam-lhe que estamos bem - para não se preocupar." Olhei pelo retrovisor. René caminhava para casa, passando pelo olhar vigilante de seus vizinhos.
TRADUÇÃO DE CELSO M. PACIORNIK
*Nik Steinberg é pesquisador da divisão para as Américas da Human Rights Watch
quarta-feira, 10 de março de 2010
Habitação no Paraíso
CUBA | Abandono del Estado
Esta casa es una ruina...y lo seguirá siendo para muchos
fonte: http://www.elmundo.es/america/2010/03/09/cuba/1268149777.html 10/03/2010
Iván García | La Habana
Actualizado martes 09/03/2010 10:49 horas
El 67% de las viviendas en la Isla están en regular o mal estado
En La Habana el 80% de los edificios múltiples necesitan una reparación capital
Reparar una cocina cuesta en promedio 740 dólares
Tome nota. El 67% de las viviendas en la isla están en regular o mal estado. Casi todas las redes hidráulicas están deterioradas. Y producto de filtraciones, se pierde casi el 65% del agua que se distribuye. Como botón de muestra, la Ciudad de La Habana, donde más del 80% de los edificios múltiples necesitan a gritos una reparación capital.
Si usted camina por las calles habaneras notará la falta de pintura en las fachadas de casas y edificios. Ahora crucemos los dedos. En el hipotético caso que a la ciudad la asolara un ciclón fuerza 5 o un terremoto similar al que afectó a Haití o Chile, según Germán Delgado, 49 años, arquitecto, se desplomaría no menos del 50% del fondo habitacional en la capital.
Antes de 1989, Papá Estado era el encargado de reparar edificios y a precios módicos te vendía materiales de construcción. Eso fue hace mucho tiempo. Ahora, el inútil Papá Estado está chocheando y con la soga al cuello. Sus arcas están vacías. Lo que más puede ofrecer es arrendarle un terreno o un local -si es o aparenta ser partidario del gobierno- y usted se las apaña como puede a la hora de construir.
El 80% de los cubanos son "propietarios" de sus casas. Pero eso es sólo en apariencias. Un espejismo estadístico. Un dueño de su vivienda no la puede vender, y si se marcha del país, pierde el derecho a su propiedad. Pero el momento crítico es cuando la persona decide hacer reformas necesarias en su domicilio.
Por lo general, los inquilinos se deciden a reparar sus destartalados hogares obligados por las circunstancias: para que el techo no se les venga encima, poner una puerta o una ventana y urgencias similares.
Materiales de cierta calidad, como azulejos, pisos o muebles sanitarios se venden en moneda dura. Y caros. Apunten. Si va arreglar una cocina de tamaño mediano y necesita 15 metros de azulejos o mosaicos, debe contar con 150 pesos cubanos convertibles o cuc (120 dólares), como mínimo. El metro cuadrado de los azulejos mejores, cuesta 30 pesos cubanos convertibles.
A continuación, abra de nuevo la billetera para desembolsar 90 cuc (75 dólares) si por ejemplo necesita 6 metros de losas para el piso de la cocina. La cuenta ya suma 240 cuc (210 dólares). A esa cantidad, agregue el gasto en tuberías, un fregadero nuevo y llaves o pilas de agua, que bien podrían costarle otros 200 cuc (180 dólares). La guinda es el pago a los albañiles, quienes cobran entre 6 y 8 cuc por el metro cuadrado de enchape o colocación de azulejos.
Resumiendo. Para una cocina de medianas proporciones tiene que desembolsar no menos de 800 pesos cubanos convertibles (740 dólares).
El punto es que en Cuba el preocupado y vigilante Papá Estado no le paga a sus trabajadores en divisas. Sólo un segmento de asalariados, los que laboran en turismo, telecomunicaciones o aeronáutica civil, ganan un por ciento en moneda dura, que nunca sobrepasa los 35 cuc (32 dólares) al mes.
Es por ello que, salvo excepciones, ese tipo de reparaciones y reconstrucciones, las pueden hacer los cubanos con FE (familiares en el exterior). Gracias a esos dólares y euros, la gran mayoría de las familias cubanas puede aspirar a tener una vivienda digna.
Los gastos no terminan con la cocina. Luego le toca el turno al baño. Después, el resto de la casa. En Cuba se acostumbra a ir guardando parte de las remesas con mil sacrificios enviadas por los parientes del exilio, o de las divisas ganadas en el exterior por aquellos cubanos con posibilidades de viajar o trabajar un tiempo en el extranjero.
Un detalle, importante. Papeles y comprobantes debe tenerlos bien guardados y en regla, pues una avalancha de inspectores -la mayoría corruptos- suelen chequear con frecuencia a las personas enfrascadas en arreglos hogareños, para "detectar irregularidades".
¿Y qué hace Papá Estado? Nada. Solamente propaganda dura y pura en los medios oficiales, sobre el número de casas que cada año reparan o construyen. Pero pocos creen en esas noticias.
Hay familias que han perdido sus hogares por derrumbes o porque los vientos huracanados de un ciclón arrasó sus casas. Muchos llevan años malviviendo en sucios albergues estatales, más parecidos a una prisión que a una morada. En el interior, la situación es aún más difícil, por el gran número de viviendas de guano y madera.
Aparte de excesivamente caros, la variedad y la oferta de materiales para reparar una casa, es poca. Y ni con dinero en mano encuentras los azulejos, losas, lavamanos o inodoros adecuados. No me lo contó nadie. Lo vivo en primera persona. Yo también estoy intentando reparar mi desvencijado apartamento.
quinta-feira, 4 de março de 2010
No Paraíso: quanto mais reformas estratégicas, mais escassez...
Reconocen la escasez y que las reformas no funcionan
BY EFE
LA HABANA
Los mercados agropecuarios estatales de La Habana recibieron en enero sólo el 60 por ciento de los alimentos esperados y en febrero 64 por ciento, revela el diario oficial Granma, y añade que las reformas del campo que impulsa el gobernante Raúl Castro aún no han dado resultado.
Granma, órgano portavoz del gobernante Partido Comunista, asegura que la escasez de plaguicidas y combustibles ``originó costosos daños'', y que hubo problemas de suministros y comercialización, pero que los campesinos opinan, además, que los cambios en el sector ``no son aún todo lo beneficiosos que se esperaba''.
``A veces el exceso de trabas y prohibiciones constituyen fuentes para el delito y el soborno'', afirma el periódico, y detalla excesos de burocracia, descoordinación y rigidez en la producción y distribución de alimentos.
Según Granma, ``hay un planteamiento casi general de los productores: concurrir, sin escalones intermedios, a los mercados de Ciudad de La Habana''.
Acepta que ``es difícil entender'' el desabastecimiento cuando ha habido medidas estratégicas, de reorganización y de control del sector agropecuario adoptadas en los últimos años por el gobierno del general Castro, quien ha dicho que la producción de alimentos es asunto de ``seguridad nacional''.
``Muchos (...) esperaban en enero y febrero un escenario diferente dado que el aumento de precios beneficia a los productores, junto a otros factores como la explotación de tierras ociosas entregadas en usufructo, la creación masiva de fincas y el uso más racional y disciplinado de las fuerzas y medios técnicos'', añade el informe.
Entre las causas del desabastecimiento, señala que los sectores cooperativo y campesino, responsables del 70 por ciento de los alimentos que llegan a los mercados agropecuarios estatales, ``no recibieron en el último trimestre del 2009 fertilizantes y productos químicos para proteger sus plantíos''.
La actual crisis cubana, la mayor desde que hace dos décadas se hundió la Unión Soviética y se acabaron sus subsidios, ha forzado al Gobierno del general Castro a mermar en un tercio las importaciones, sobre todo las de alimentos, que cubrieron el 80 por ciento de lo que llegaba a las mesas de los cubanos.
Las autoridades culpan al bloqueo económico estadounidense, a los huracanes que azotaron la isla hace dos años y a la crisis financiera global, mientras la oposición acusa de ineficacia crónica del gobierno cubano.
Assinar:
Postagens (Atom)
