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sexta-feira, 26 de novembro de 2010

Sobre a liberdade de imprensa

Judiciário é a maior ameaça à liberdade de imprensa, diz Britto

Para ministro, há setores na Justiça que não se adaptaram a mudanças.
Ele participa nesta sexta (26) de seminário sobre liberdade de imprensa.


Thiago Guimarães do G1, em São Paulo / 26.11.2010

O ministro do Supremo Tribunal Federal (STF) Carlos Ayres Britto afirmou nesta sexta-feira (26) que o poder Judiciário é a maior ameaça à liberdade de imprensa no país. Para Ayres Britto, há “nichos” no Judiciário que não se adaptaram a mudanças resultantes de decisões recentes do STF, como a revogação, em maio de 2009, de toda a Lei de Imprensa, criada no regime militar (1964-1985) e que previa ações como censura e apreensão de publicações.

“O poder Judiciário está aturdido e hoje é a maior ameaça à liberdade de imprensa, nos demonstrando tristemente que é muito difícil enterrar idéias mortas”, afirmou Ayres Britto, em seminário sobre liberdade de imprensa promovido pela TV Cultura em São Paulo.

O ministro disse que há setores no mundo jurídico que também não compreenderam o “segundo recado” sobre o tema dado pelo STF: a liberação, em setembro, do humor nas eleições, derrubando proibição que constava da lei eleitoral desde 1997.

“Estamos em outros tempos, e quem não compreender isso não tem futuro”, disse Ayres Britto.
O ministro do STF fez uma enfática defesa da liberdade de imprensa no país, princípio que afirmou estar plenamente garantido pela Constituição.

“Não há censura, nem o Poder Judiciário pode com previedade estipular o que a imprensa pode dizer. [..] Isso é rechaçado pela Constituição”, afirmou o ministro, em referência indireta a decisões recentes pelo país que vetaram de antemão a publicação de informações pela mídia.

Um exemplo dessas decisões foi a censura imposta pela Justiça ao jornal "O Estado de S. Paulo" na publicação de reportagens sobre a Operação Faktor, da Polícia Federal, que envolve Fernando Sarney, empresário e filho do presidente do Senado, José Sarney (PMDB-AP).

Para Britto, a Constituição é a única lei no país a conformar as regras jurídicas da liberdade de imprensa. Apenas temas que não são “nuclearmente” relacionados à liberdade de imprensa, como direito de resposta e participação de estrangeiros na mídia nacional, podem ser objeto de leis, disse o ministro.

Ayres Britto destacou ainda o papel da imprensa na formação da opinião pública. “A imprensa é o espaço do pensamento crítico, não do pensamento leviano, açodado. Pensamento elaborado, racionalmente urdido e exposto. Tem compromisso com a essência das coisas, com a verdade. A imprensa é irmã siamesa da democracia”, disse o ministro, um dos mais aplaudidos durante o encontro em São Paulo.

quarta-feira, 24 de novembro de 2010

E o Paraíso está um lixo...


Basurales en Centro Habana


La Habana, Cuba, 23 de noviembre (Moisés Leonardo Rodríguez, www.cubanet.org) - Los contenedores de basura del municipio Centro Habana, en la capital, permanecen desde hace meses desbordados con sus alrededores convertidos en basurales que, en ocasiones, cubren hasta 15 metros cuadrados de las calles.

Falta de combustible, rotura de camiones recolectores y la falta de piezas de repuesto para estos últimos son las causas que arguyen funcionarios de Servicios Comunales, para explicar la situación.

A pesar de que en los últimos días se ha visto en algunas esquinas camiones acompañados de una pala mecánica y grupos de trabajadores efectuando la recogida manual, la falta de sistematicidad hace que se desborden de nuevo los que han sido recogidos antes de terminar de limpiar los restantes, en lo que constituye un verdadero círculo vicioso.

Corrientemartiana2004@yahoo.com

E no Paraíso, desfalques... nos bares e restaurantes


Auditorías e inspecciones en cafeterías habaneras


LA HABANA, Cuba, 24 de noviembre (Aini Martin Valero, PD / www.cubanet.org) –Muchas cafeterías y restaurantes en toda la Ciudad de La Habana permanecieron cerrados al público durante el pasado fin de semana, debido a la realización de auditorías e inspecciones, por parte de inspectores gubernamentales.

Según fuentes del sector, los desfalcos en establecimientos gastronómicos en toda la ciudad suman decenas de miles de pesos cubanos. Es común que los administradores de las cafeterías y restaurantes roben y desvíen recursos para su beneficio personal. Los abastecimientos son suministrados por el gobierno, que también es dueño de los negocios, por ende los robos son hechos contra el Estado.

Los gerentes de algunos de estos negocios fueron detenidos y trasladados a centros de detención del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) y se espera que sean juzgados por malversación de bienes del Estado.

ainimv@yahoo.com

terça-feira, 23 de novembro de 2010

E no Paraíso, a produção de cítricos em alta (no passado, é claro...)


Las mandarinas vienen en barco

Generación Y, 20/11/2010



Es una bolsa de malla, una redecilla tejida de color rojizo con cinco mandarinas en su interior. La ha traído –desde Europa– un lector que descubrió dónde vivo gracias a las pistas dejadas en el blog. Después de brindarle un vaso de agua, ha sacado los cítricos de su mochila –con cierta vergüenza– como si viniera a regalarme algo demasiado común en esta Isla, más común incluso que el marabú o la intolerancia. No se explica entonces por qué agarro el paquete y hundo la nariz en cada fruta. Unos segundos y llamo a gritos a mi familia para enseñarles los anaranjados redondeles que ya comienzo a pelar. Hundo las uñas en la cáscara y me huelo los dedos. Tengo una fiesta de resina sobre cada mano.

Un reguero de hollejos llena la mesa y hasta el perro se entusiasma con el sabor que tiene alborotada a toda la casa. ¡Han llegado las mandarinas! ¡Ha vuelto ese aroma casi perdido, esa textura extraviada! Mi sobrina celebra la aparición y tengo que explicarle que una vez estos frutos no vinieron en barco ni en avión. Evito confundirla –porque sólo tiene ocho años– con la historia del plan citrícola nacional y de las grandes extensiones en la Isla de la Juventud donde las naranjas y toronjas eran cosechadas por estudiantes de otros países. Tampoco le menciono las triunfalistas cifras lanzadas desde la tribuna o los jugos Tropical Island que comenzaron siendo fabricados con la pulpa extraída de nuestras cosechas y ahora saben a siropes importados. Pero sí le cuento que cuando llegaba noviembre o diciembre, todos los niños de mi escuela primaria olíamos a mandarinas.

¡Qué días aquellos! En que nadie tenía que traernos desde un lejano continente lo que nuestras propias tierras producían.

El Coma Andante fala, fala, fala, ...

segunda-feira, 22 de novembro de 2010

E no Paraíso, o Estado segue financiando as "artes" (ou os arteiros?)...


Olvidos y omisiones

Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – Las últimas declaraciones de Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, matizadas de desaciertos y olvidos, sugieren que el intelectual padece ya de desajustes seniles.

A finales de septiembre, Barnet participó en una reunión extraordinaria de la dirección de la UNEAC, celebrada en la sede de la delegación de Holguín, convocada para destituir de su cargo al presidente de la organización en dicha provincia, el pintor y poeta Jorge Hidalgo Pimentel.

Los desmanes y abusos en que incurrió Hidalgo, incluyeron el gasto de más del 61% del presupuesto de la delegación que presidía, para destinarlo a la compra de sus propios cuadros para la institución; es decir, cargó con 205 mil 200 pesos (unos 10 mil dólares). Además cometió otras tropelías de menor cuantía, como el cobro inflado de conferencias que él mismo se programaba, por las que se metió en el bolsillo 30 mil pesos (unos 1,500 dólares). Se pagaba a si mismo 600 pesos por cada conferencia, cuando lo establecido por la Resolución 35 del Ministerio de Cultura son 200.

A esto hay que agregar las fiestas en la sede holguinera de la UNEAC, pagadas con los fondos de la institución, y a las que sólo eran invitados sus escogidos y cómplices.

Lo acontecido es otro típico caso de abuso de poder, corrupción y pillaje, de los que abundan por estos lares, cometido esta vez por un pintor-poeta devenido funcionario-malversador.

Miguel Barnet, en las palabras de finales de la reunión afirmó: “Esta no es la misma UNEAC”, sin aclarar a qué se refería. Para no dejar lugar a dudas, Barnet aclaró que la organización de los escritores y artistas cubanos se debe y supedita directamente al Partido Comunista de Cuba; quitándole así por completo la careta de ONG con que se presenta la UNEAC fuera de Cuba.

Durante una reciente visita a Roma, Barnet expresó, sin ningún reparo, que en Cuba existe libertad de expresión y que decir lo contrario es abordar el tema con prejuicios; que él “nunca” ha sido maniatado.

Definitivamente, el presidente de la UNEAC, padece de grave amnesia que seguramente le impide recordar los tiempos de la UMAP y el terrible “quinquenio gris”, cuando muchos intelectuales homosexuales y “desviados” como José Lezama Lima, Antón Arrufat, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas y él mismo, entre muchos otros, sufrieron los mayores escarnios y ostracismo.

Caso Celso Daniel: o primeiro condenado e uma fila de cadáveres

Reinaldo Azevedo
18/11/2010 às 20:08


Marcos Roberto Bispo dos Santos, o Marquinhos, um dos acusados pelo assassinato do prefeito de Santo André Celso Daniel, ocorrido em janeiro de 2002, foi condenado a 18 anos de prisão. O julgamento aconteceu no Fórum de Itapecerica da Serra. Santos, que é réu confesso, não compareceu. Adriano Marreiro dos Santos, seu advogado, diz que seu cliente confessou sob tortura. O Ministério Público reuniu evidências de que ele dirigiu um dos carros que abalroou a picape em que Celso estava, encomendou o roubo de outro veículo que participou da operação e conduziu a vitima da favela Pantanal, em Diadema, para Juquitiba, onde foi assassinada.

A tese do Ministério Público é a de que Celso foi vítima de um crime de encomenda, desdobramento de um esquema de desvio de recursos instalado na própria Prefeitura, que Celso não ignorava, destinado a desviar recursos para o PT. Membro do grupo, Sérgio Sombra seria o mandante.

Bruno Daniel, um dos irmãos de Celso, concedeu hoje uma entrevista à rádio CBN (aqui). Ele e sua família são os únicos brasileiros na França que gozam do estatuto oficial de “exilados”. Tiveram de deixar o país, ameaçados de morte. Francisco Daniel, o outro irmão, também teve de se mandar. Motivo: não aceitam a tese de que o irmão foi vítima de um crime comum. Bruno e sua mulher, Marilena Nakano, eram militantes do PT.

Na entrevista, Bruno voltou a afirmar que, no dia da Missa de Sétimo Dia de Celso, Gilberto Carvalho, hoje chefe de gabinete de Lula, confessou que levava dinheiro do esquema montado na Prefeitura para a direção do PT. Carvalho lhe teria dito que chegou a entregar R$ 1,2 milhão ao então presidente do partido, José Dirceu. Carvalho e Dirceu negam.

Bruno acusa os petistas de terem feito pressão para que a morte fosse considerada crime comum. Outro alvo seu é o advogado Luiz Eduardo Greenhalgh, então deputado federal pelo partido. Ele acompanhou a necropsia do corpo e assegurou à família que Celso não tinha sido torturado, o que foi desmentido pelo legista Carlos Delmonte Printes em relato feito à família nas conversas que manteve com os Daniel. A tortura é um indício de que os algozes de Daniel queriam algo mais do que simplesmente seqüestrá-lo. Por que Greenhalgh afirmou uma coisa, e o legista, outra? Difícil saber: no dia 12 de outubro de 2005, Printes foi encontrado morto em seu escritório. A perícia descartou morte natural e não encontrou sinais de violência. A hipótese de envenenamento não se confirmou. Não se conhece até agora o motivo.

Todos os mortos
A lista de mortos ligados ao caso impressiona impressiona. Além do próprio Celso, há mais sete. Uma é o garçom Antônio Palácio de Oliveira, que serviu o prefeito e Sérgio Sombra no restaurante Rubaiyat em 18 de janeiro de 2002, noite do seqüestro. Foi assassinado em fevereiro de 2003. Trazia consigo documentos falsos, com um novo nome. Membros da família disseram que ele havia recebido R$ 60 mil, de fonte desconhecida, em sua conta bancária. O garçom ganhava R$ 400 por mês. De acordo com seus colegas de trabalho, na noite do seqüestro do prefeito, ele teria ouvido uma conversa sobre qual teria sido orientado a silenciar.

Quando foi convocado a depor, disse à Polícia que tanto Celso quanto Sombra pareciam tranqüilos e que não tinha ouvido nada de estranho. O garçom chegou a ser assunto de um telefonema gravado pela Polícia Federal entre Sombra e o então vereador de Santo André Klinger Luiz de Oliveira Souza (PT), oito dias depois de o corpo de Celso ter sido encontrado. “Você se lembra se o garçom que te serviu lá no dia do jantar é o que sempre te servia ou era um cara diferente?”, indagou Klinger. “Era o cara de costume”, respondeu Sombra.

Vinte dias depois da morte de Oliveira, Paulo Henrique Brito, a única testemunha desse assassinato, foi morto no mesmo lugar com um tiro nas costas. Em dezembro de 2003, o agente funerário Iran Moraes Rédua foi assassinado com dois tiros quando estava trabalhando. Rédua foi a primeira pessoa que reconheceu o corpo de Daniel na estrada e chamou a polícia.

Dionízio Severo, detento apontado pelo Ministério Público como o elo entre Sérgio Sombra, acusado de ser o mandante do crime, e a quadrilha que matou o prefeito, foi assassinado na cadeia, na frente de seu advogado. Abriu a fila. Sua morte se deu três meses depois da de Daniel e dois dias depois de ter dito que teria informações sobre o episódio. Ele havia sido resgatado do presídio dois dias antes do seqüestro. Foi recapturado. O homem que o abrigou no período em que a operação teria sido organizada, Sérgio Orelha, também foi assassinado. Outro preso, Airton Feitosa, disse que Severo lhe relatou ter conhecimento do esquema para matar Celso e que um “amigo” (de Celso) seria o responsável por atrair o prefeito para uma armadilha.

O investigador do Denarc Otávio Mercier, que ligou para Severo na véspera do seqüestro, morreu em troca de tiros com homens que tinham invadido seu apartamento. O último cadáver foi o do legista Carlos Delmonte Printes. Perdeu a conta? Então anote aí:
1) Celso Daniel : prefeito. Assassinado - 19 de janeiro de 2002
2) Antonio Palacio de Oliveira : garçom. Assassinado em fevereiro de 2003
3) Paulo Henrique Brito : testemunha da morte do garçom. Assassinado em março de 2003
4) Iran Moraes Rédia: reconheceu o corpo de Daniel. Assassinado - dezembro de 2003
5) Dionizio Severo: suposto elo entre quadrilha e Sombra. Assassinado - abril de 2002
6) Sérgio Orelha: Amigo de Severo. Assassinado em 2002
7) Otávio Mercier: investigador que ligou para Severo. Morto em julho de 2003.
8 ) Carlos Delmonte Printes: legista encontrado morto em 12 de outubro de 2005.

Vocês sabem o que dá e o que não para publicar em comentários, certo?

Os executores de Celso Daniel começaram a ser castigados. Chegou a hora de identificar e punir os mandantes do assassinato


Augusto Nunes

18/11/2010 às 20:37


Com o silencioso aval da oposição e o endosso explícito do governo, o PT decidiu que o assassinato do prefeito Celso Daniel foi um crime comum. Esqueceram de combinar com a imprensa, que continuou investigando o caso, com a família da vítima, que desafiou as pressões dos interessados em enterrar a história, e sobretudo com o Ministério Público, comprovou nesta quinta-feira o julgamento de Marcos Roberto Bispo dos Santos no foro de Itapecerica da Serra. O promotor Francisco Cembranelli provou que o crime foi político e acusou o réu de participação no sequestro seguido de assassinato encomendado pela quadrilha de políticos corruptos que agia na prefeitura de Santo André.

Os jurados avalizaram a argumentação de Cembranelli e condenaram Bispo dos Santos, foragido, a 18 anos de reclusão em regime fechado. O Ministério Público não está sob o controle do Executivo, reiteraram o destemor e a objetividade de Cembranelli. Não são poucos os brasileiros capazes de enxergar as coisas como as coisas são, reafirmou a decisão do júri. E ainda há juízes no Brasil, mostrou Antonio Augusto Galvão de França Hristov, que presidiu o julgamento e determinou a duração do castigo imposto ao homicida.

O país que presta espera que seja só o começo. Bispo dos Santos foi o motorista de um dos dois carros mobilizados para a captura de Celso Daniel. Faltam os outros integrantes do grupo de assassinos de aluguel. E faltam os mandantes. Por enquanto, o único formalmente acusado de figurar entre os autores da encomenda é Sérgio Gomes da Silva, vulgo Sombra, ex-assessor do prefeito executado e empresário do setor de transportes ligado ao PT, que aguarda o julgamento em liberdade.

Em janeiro de 2002, os supostos amigos voltavam do jantar num restaurante em São Paulo quando ─ segundo o relato de Sombra ─ um grupo de bandidos interceptou o carro blindado que dirigia e arrancou Celso Daniel do banco ao lado. Horas depois, o corpo foi encontrado numa estrada de terra no município de Itapecerica da Serra, desfigurado por marcas de tortura e inúmeras perfurações a bala.

O depoimento de Sombra na delegacia deixou intrigada a mais crédula das carmelitas descalças. Ele diz que não tentou escapar porque o câmbio hidramático emperrou. O fabricante do veículo rejeitou a versão com veemência. Nem o depoente nem os policiais que o interrogaram souberam explicar por que os sequestradores permitiram que uma testemunha ocular sobrevivesse ─ para contar uma história muito mal contada.

Por que Sombra e Celso Daniel, por exemplo, não permaneceram no interior do carro blindado? Como foi destravada a porta do passageiro? Por que Sombra não pediu socorro assim que os bandidos se afastaram? Se aquilo não passara de um assalto, por que nenhum dinheiro, nada de valioso foi levado? Por que Celso Daniel foi torturado antes da morte? O que os torturadores desejavam saber? O que procuravam?

Logo se juntaram as peças do mosaico. Na segunda metade dos anos 90, empresários da área de transportes e pelo menos um secretário municipal, todos vinculados ao PT, haviam forjado em Santo André o embrião do esquema do mensalão, desvendado três anos mais tarde. Recorrendo a extorsões ou desviando dinheiro público, a quadrilha infiltrada na administração municipal garantia parte da gastança com as campanhas do partido. Em 2002, escolhido para coordenar a campanha presidencial, Celso Daniel resolveu desativar o esquema criminoso. Foi punido com a morte.

Em julho de 2005, a TV Bandeirantes divulgou o escabroso conteúdo de conversas telefônicas entre Sombra, Gilberto Carvalho, secretário particular de Lula, e o advogado Luiz Eduardo Greenhalgh, encarregado pelo PT de impedir que as investigações avançassem. As gravações (reproduzidas abaixo), feitas por solicitação do Ministério Público, pilharam o trio em tratativas destinadas a enterrar de vez a história. Na hipótese menos inquietante, comprovam que Altos Companheiros tentaram obstruir a ação da polícia e da Justiça desde fevereiro de 2002, quando o cadáver do prefeito de Santo André ainda esfriava na sepultura.

Numa das fitas, Gilberto Carvalho procura amainar a inquietação de Sombra. “Marcamos às três horas na casa do José Dirceu”, informa o secretário do presidente da República. “Vamos conversar um pouco sobre nossa tática da semana, né? Porque nós temos que ir para a contra-ofensiva”. A voz de Sombra revela que o suspeito ficou menos intranquilo ao saber da movimentação fraternal. “Vou falar com meus advogados amanhã, nossa ideia é colocar essa investigação sob suspeição”. Carvalho concorda com a manobra: “Acho que é um bom caminho”.

Em outra conversa, a inquietação de Sombra fora berrada ao parceiro Klinger Oliveira Souza, secretário de Assuntos Municipais de Santo André. “Fala com o Gilberto aí, tem que armar alguma coisa!”, exalta-se. “Só quero que as coisas sejam resolvidas!” Além do nervosismo de Sombra, causava preocupação à equipe especializada em socorrer suspeitos o comportamento do médico João Francisco Daniel, irmão do assassinado. Ele estava convencido de que Celso se condenara à morte ao resolver desmontar a máquina de fazer dinheiro instalada nos porões da prefeitura.

É provável que Celso tenha aprovado a institucionalização da gatunagem. Ao notar que fora longe demais, decidiu encerrar as patifarias, documentadas no dossiê que pretendia entregar a dirigentes do PT. Ele contara a história toda ao irmão. E João Francisco se transformou em testemunha de alto risco para os padrinhos de Sombra. Como neutralizar o homem-bomba?

A interrogação anima uma das conversas entre Gilberto Carvalho e Greenhalgh. “Está chegando a hora do João Francisco ir depor”, alerta o advogado do PT. “Antes do depoimento preciso falar com você para ele não destilar ressentimentos lá”. Gilberto se alarma com o perigo iminente. “Pelo amor de Deus, isso vai ser fundamental. Tem que preparar bem isso aí, cara, porque esse cara vai… Tudo bem”. Os donos das vozes nas fitas recitam há oito anos que houve um crime comum. Se foi assim, por que tirou o sono de tantos figurões da política brasileira?

O promotor Francisco Cembranelli provou que Celso Daniel foi vítima de uma conspiração tramada por bandidos vinculados ao PT de Santo André e consumada por um grupo de matadores profissionais. O Brasil quer ver esclarecidos tanto a eliminação de Celso Daniel quanto a sequência de mortes misteriores de que trata o excelente post de Reinaldo Azevedo. E quer ver na cadeia todos os culpados ─ incluídos os mandantes. As gravações podem ajudar a identificá-los. As conversas entre Sombra, Greenhalgh e Carvalho não se limitam a escancarar uma mobilização política. Documentam a movimentação de comparsas.

sexta-feira, 19 de novembro de 2010

Brasil tem 194,4 milhões de celulares. É esta a "herança maldita" das privatizações?

Digeo Casagrande, http://diegoreporter.blogspot.com/, 18/11/2010

A privatização não é uma das "heranças malditas" do PSDB de FHC, segundo o PT afirma em sucessivas campanhas eleitorais? Pois é. Leia abaixo o resultado da privatização da telefonia, ocorrida há 12 anos. O lamentável de tudo isso é que o pai da criança, o PSDB, até bem pouco tempo tinha problemas em defender um dos seus maiores feitos: ter privatizado setores ineficientes e caros para o país.

Deu no Estadão:
O Brasil acaba de ultrapassar a marca de um celular por habitante. O anúncio foi feito nesta quinta-feira, 18, pelo presidente da Agência Nacional de Telecomunicações (Anatel), Ronaldo Sardenberg. Segundo Sardenberg, essa conquista ocorreu em 31 de outubro, quando foram recebidos os dados sobre os celulares em operação no Brasil naquele mês e dados do Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) sobre a população brasileira: 194,439 milhões de celulares para uma população de 193,585 milhões de habitantes.

"No plano mundial, o Brasil ocupa a oitava posição (no ranking de celulares por habitante). Abaixo do Brasil está a França. Estados Unidos, Japão, Paquistão, México e a Índia. É motivo de festa na Anatel", ressaltou Sardenberg. Entre os benefícios da expansão da telefonia celular para a população, ele enumerou segurança, conforto, acesso à informação, geração de renda e empregos, economia de tempo e pagamentos eletrônicos.

quinta-feira, 18 de novembro de 2010

E no Paraíso da saúde, está faltando leite...


No hay leche para todos


SANTA CLARA, Cuba, 18 de noviembre (Yoel Espinosa / www.cubanet.org) -
Niños entre 7 y 13 años, residentes en varios municipios de Villa Clara, no reciben leche desde el pasado 11 de noviembre, debido a la baja producción del alimento en el territorio.

Santa Clara, Manicaragua, Ranchuelo, Remedios, Camajuaní, Caibarién y Placetas, son los municipios afectados por la escasez. Alberto Ramírez, jefe de distribución de la empresa láctea de Santa Clara, anunció que se venderá para los niños una bolsa de yogurt de soya dos veces a la semana.

Según el directivo, la decisión se tomó debido a los bajos índices de producción de leche, tanto en el sector estatal como el particular. “La medida –dijo Ramírez- no afectará a los menores de 7 años, mujeres embarazadas, ni a personas enfermas con dietas médicas.

quarta-feira, 17 de novembro de 2010

¿Es progresista un marxista?


Sociopolítica

¿Es progresista un marxista?

¿Es revolucionario un proyecto social que remonta la sociedad a los tiempos de las monarquías absolutas?

Roberto Álvarez Quiñones, Los Angeles | 09/11/2010
Publicado en CubaEncuentro


Tanto en Cuba, como en Venezuela o en el planeta Marte, todo marxista-leninista se percibe a sí mismo como un revolucionario que lucha por alcanzar un modelo de sociedad superior y perfecta, sin clases sociales antagónicas, altamente desarrollada y sin desigualdades entre ricos.

En pocas palabras, un comunista —porque eso es— se presenta como un promotor del paraíso en la Tierra que menciona el himno de “La Internacional”. No importa si ya ese sistema fue sepultado en Europa por inservible. Ahí tenemos a Hugo Chávez aplaudido por sus seguidores mientras estatiza más negocios privados para edificar en Venezuela el “Socialismo del siglo XXI”, cuando en la Isla vecina dicho experimento social agoniza.

Es de respetarse un marxista que de buena fe cree aún que el socialismo es el “futuro de la humanidad”. Hay otros en Latinoamérica y Estados Unidos que evitan la palabra comunista o marxista y se autodenominan socialistas. Eso es por dos motivos: 1) comunista es un vocablo muy devaluado, y que asusta, y 2) para meterse en el mismo saco de los socialdemócratas y pasar como lo que no son, pues la socialdemocracia y el socialismo marxista no son la misma cosa.

Para empezar, un proyecto social que conduce la sociedad al pasado y no al futuro no puede ser progresista. Resulta difícil hoy no percatarse de que el socialismo —del siglo XIX, el XX, o el del XXI—, no es un avance en lo social, económico, político y humanístico —que es el canto de sirenas que atrae a millones—, sino todo lo contrario: una regresión al absolutismo estatista de las monarquías europeas del siglo XVI al XVIII.

Por entonces el Estado omnipresente lo controlaba todo y asfixiaba las libertades individuales. Era casi imposible hacer negocios, comerciar y crear riquezas de manera independiente. Nadie podía expresarse políticamente. Nada se sabía de derechos humanos y sólo unos pocos privilegiados conocían que los antiguos griegos habían inventado la palabra democracia (demos, pueblo y kratos, poder). Era, en fin, la época en la que el Rey Sol, Luis XIV de Francia, decía, y con toda razón: L’etat c’est moi (el Estado soy yo).

No había derechos civiles ni de ningún tipo. Era rampante el parasitismo de la nobleza y la aristocracia vinculada a la corona —conformaban el Estado—, que no producían nada y le chupaban la sangre a la gente con astronómicos impuestos —rezago de las gabelas medievales—, sin darle nada a cambio. Aquel modelo social inhumano constreñía a las fuerzas productivas. Por algo estalló la revolución burguesa en Francia en 1789.

Pues bien, el socialismo marxista convierte nuevamente en estatal a la propiedad privada y prohíbe las libertades individuales que hicieron realidad en el Viejo Continente y en Norteamérica la consigna liberal de laissez faire (dejar hacer) que los fisiócratas franceses lanzaron 40 años antes de la toma de la Bastilla, y que los ingleses —con Adam Smith de abanderado— y un poco antes en los Países Bajos empezaron a aplicar primero que los franceses.

Son suprimidos los partidos políticos excepto el marxista, que queda como partido único poseedor de la verdad absoluta que según el propio Marx no existe, y que decían ostentar las monarquías absolutas. Los medios de comunicación son convertidos en libelos de propaganda gubernamental.

Es decir, por su vocación estatista, controladora y centralizadora, el marxismo es retrógrado por naturaleza, es la negación del movimiento liberal que sepultó al absolutismo y la aristocracia europeos y desenterró a burgueses, agricultores, artesanos, comerciantes, inversionistas, es decir, al “sector privado” que erigió el mundo moderno que hoy conocemos y la democracia plural en la que se afinca.

Aquel avance hacia el libre mercado, la competencia, las libertades individuales y los preceptos democráticos que hundieron al Ancien Regime, como dicen los franceses, fue un proceso largo y difícil, de intensas luchas políticas, religiosas y sociales, algunas de las cuales fueron revoluciones, todas muy sangrientas excepto la Revolución Gloriosa en Inglaterra (muy pocos muertos) que restringió fuertemente los poderes del rey en favor del Parlamento e instauró la actual monarquía constitucional británica en 1688. Una de las más sangrientas fue la revolución independentista de las 13 colonias inglesas en Norteamérica iniciada en 1776.

El socialismo, que hace trizas esa lucha secular por las libertades del hombre, es la combinación actualizada del absolutismo monárquico con el despotismo ilustrado y su paternalismo, que se resumía en la consigna de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo” que tanto gustaba a la fogosa zarina Catalina la Grande de Rusia.

Pero el comunismo va más allá que los Luises del “Viejo Régimen”. En plena revolución de la Internet y las comunicaciones prohíbe el acceso libre a la información, succiona la capacidad de los ciudadanos para razonar o disentir del Gobierno y los transforma en los animalitos de la Animal Farm de George Orwell.

Como “papá Estado” es el único productor y empleador, la corrupción deviene cultura nacional y quien no roba, engaña o evade el trabajo duro no es decente, sino morón. Quien lo dude que vaya a La Habana y hable con el cubano de a pie.

Al no hacer nada por sí mismo y depender del Estado para todo, desde que nace hasta que muere, al individuo se le atrofian las neuronas, pierde la conciencia de sí mismo y se convierte en zombi de propiedad estatal.

Como dijo Mijail Gorbachov en un arranque de honestidad soviética inédita hasta entonces, la propiedad social —léase estatal— “es la propiedad de nadie”. Aunque siendo más audaz debió haber dicho que la propiedad social le pertenece a la “Nueva Clase” de que habla el libro del yugoslavo Milovan Djilas.

En fin, ¿es progresista el defensor de un proyecto social que remonta la sociedad a los tiempos de las monarquías absolutas y suprime las libertades que hicieron posible la modernidad?

© cubaencuentro.com

terça-feira, 16 de novembro de 2010

Meritocracia en lugar de ideologías


Opinión

El verdadero camino del desarrollo y la equidad

Carlos Alberto Montaner, San Salvador, 22-10-2010 - 4:17 am.
Publicado en Diario de Cuba

Meritocracia en lugar de ideologías. Carlos Alberto Montaner analiza en DDC los retos presentes y futuros de América Latina.

No hay duda de que muchas naciones latinoamericanas se encuentran en medio de una difícil encrucijada. La sociedad está dividida en aproximadamente dos mitades en torno a una cuestión nada fácil de solucionar: cómo lograr unos niveles aceptables de prosperidad y desarrollo. Cómo establecer unas pautas de comportamiento justas y equitativas. Cómo crear un modelo económico y social en el que las personas perciban que tienen oportunidades reales de superarse y ascender por sus méritos y esfuerzos en condiciones de igualdad con los otros ciudadanos.

La primera observación que debo hacer es que este desacuerdo forma parte del problema. Las sociedades más justas, prósperas y desarrolladas del planeta se caracterizan, precisamente, por poseer una cierta visión compartida de la economía y de la forma de gobierno.

En Europa occidental, recientemente, cuando les abrieron la puerta a varias naciones que habían abandonado el comunismo, con el objeto de aceptarlas en la Unión Europea, les impusieron como condición lo que ellos llaman los Criterios de Copenhague, tres sencillos requisitos ineludibles, precisados en 1993 en la capital de Dinamarca:

* la existencia de un marco institucional plural y democrático, basado en el imperio de leyes justas aplicadas a todos, que preserve los Derechos Humanos;
* economía de mercado, en la que los actores principales pertenezcan al sector privado, dado que la experiencia con las empresas públicas ha sido funesta;
* y el compromiso de cumplir con las obligaciones económicas que conlleva formar parte de la Unión Europea.

La inmensa mayoría de los electores consultados estuvo de acuerdo en aceptar esas condiciones para integrarse al mundo occidental. Sencillamente, se rinden ante la evidencia y no discuten, como muchos latinoamericanos, el modelo de Estado.

En efecto, en Estados Unidos, Canadá, y en los 27 países de la Unión Europea, el 90% de los electores coinciden en algunos temas fundamentales que definen el tipo de Estado que los ciudadanos desean tener, unidad de criterio que no poseemos en América Latina. ¿En qué coinciden? Coinciden en lo que me gusta llamar los siete mandamientos del Primer Mundo:

* Primero. La democracia representativa es el sistema más eficaz para organizar el espacio público. De acuerdo con la experiencia, es el modo menos imperfecto de enfrentar los retos comunes.
* Segundo. La economía de mercado es el método superior de crear y asignar riquezas para beneficio del conjunto de la sociedad. Así funcionan los veinte países más prósperos y justos del mundo. No es perfecto, pero es mucho mejor que el modelo económico colectivista basado en las decisiones de los burócratas y en la planificación centralizada.
* Tercero. La existencia y preservación de los derechos humanos y civiles es la condición legitimadora del Estado. Los Estados son un conjunto de instituciones al servicio de los individuos y no al revés.
* Cuarto. El respeto por los derechos de propiedad es un elemento esencial de la convivencia. Los individuos tienen derecho a conservar las riquezas producidas con su esfuerzo, imaginación o creatividad y el Estado no puede arrebatarles arbitrariamente el fruto de su trabajo.
* Quinto. Todos los ciudadanos tienen que someterse a la autoridad de la ley, y los gobernantes en primer término. No puede haber impunidad para los poderosos o para los mejor relacionados.
* Sexto. Los funcionarios tienen que dar cuenta de sus actos de manera frecuente y permanente. Han sido electos o designados para obedecer a la sociedad en calidad de servidores públicos, no para mandar sobre ella. Son los individuos, organizados en esa fórmula muy laxa que llaman “sociedad civil”, los que deben vigilar a los gobernantes, y no al revés.
* Séptimo. Para corregir los errores del anterior gobierno, es fundamental la oposición constructiva, el pluralismo político y la alternancia en el poder con garantías para todos los actores nacionales que se sujeten a las reglas del juego político.

En el mundo desarrollado y democrático hay varias familias políticas que debaten apasionadamente y luchan por ocupar el gobierno —fundamentalmente, liberales, conservadores, socialdemócratas y democristianos—, pero lo que discuten no es la demolición y reemplazo del sistema por otro diametralmente opuesto, sino el tipo de administración, el peso de la carga fiscal y otros factores laterales. En lo esencial, todos los partidos democráticos están de acuerdo, y esa coincidencia le proporciona estabilidad y predictibilidad al desempeño colectivo.

Es verdad que en el llamado primer mundo no todos los electores comparten esta visión del Estado o del modelo económico, pero quienes se apartan radicalmente de ella constituyen una exigua minoría. Probablemente, entre los extremistas de la izquierda, generalmente seducidos por las ideas marxistas, y los de la derecha, captados por el fascismo y el ultranacionalismo, ni siquiera alcancen el 10% del censo electoral.

Sociedades de acceso abierto

¿Cómo se forjó este amplio consenso en las sociedades desarrolladas? En realidad, esta coincidencia no es el resultado de una decisión dictada por una postura ideológica de carácter teórico, como ocurre entre los marxistas, sino del fruto de la experiencia.

Como consecuencia del éxito y de la imitación de los países triunfadores —liderados por Estados Unidos de manera no siempre consciente—, arribaron paulatinamente a la conclusión de que el mejor modo de forjar un estado razonablemente eficiente y satisfactorio era la democracia representativa, mientras la forma más inteligente de estructurar la economía se daba dentro de los parámetros de las normas del mercado.

De acuerdo con el análisis del premio Nobel de economía Douglass North, el proceso ocurrió de una manera imprevista. A fines del siglo XVIII, los norteamericanos decidieron sustituir el antiguo régimen colonial británico y crearon la primera República moderna, consagrada a proteger los derechos individuales y a garantizar la neutralidad del Estado ante ciudadanos que tenían los mismos derechos y deberes.

Ese peculiar Estado, plasmado en la Constitución de 1787 y en las Enmiendas inmediatamente incorporadas, fue generando una moral basada en la meritocracia y la competencia, muy crítica del compadrazgo y de los privilegios, actitud que coincidía con la ética de trabajo que ha dado en llamarse "protestante" o "calvinista", y con la creencia firmemente arraigada en que cada persona era responsable de su propia vida y debía luchar por su bienestar y el de su familia. A ese tipo de sociedad que fue surgiendo en Estados Unidos, Douglass North le llama de "acceso abierto".

Las sociedades de acceso abierto, regidas por la meritocracia y la competencia, organizadas mediante la democracia o regla de la mayoría, dotadas de sólidas instituciones de Derecho, muy pronto demostraron su superioridad relativa. A lo largo del siglo XIX, Estados Unidos fue estableciéndose, poco a poco, como la primera economía del planeta y el destino deseado por millones de inmigrantes que llegaban al país desde distintos puntos del mundo en busca de lo que pronto se llamó "el sueño americano".

¿Qué era ese sueño americano? Era algo bastante simple y muy cercano a la "búsqueda de la felicidad" que se menciona en la Declaración de Independencia de Estados Unidos: una sociedad en la que los individuos y las familias, dentro de un clima de libertad, si trabajaban con tesón y cumplían las reglas, podían alcanzar las metas personales que se fijaban y prosperar en el terreno material. Esa posibilidad fue la que llenó de esperanzas y de energía a los inmigrantes.

No es de extrañar, pues, que lo que se hacía en Estados Unidos, y cómo se hacía, luego se convirtiera parcial y paulatinamente en el modelo por el que se regirían naciones como Holanda, Francia, Inglaterra o Canadá. Podían ser monarquías parlamentarias o repúblicas —dos expresiones legítimas y parecidas del mismo Estado de Derecho—, pero en cuanto a libertades individuales, división de poderes y sistema económico, seguían de cerca el patrón de conducta norteamericano. Aunque Estados Unidos no se proponía como modelo: su éxito convertía al país en un paradigma para el resto de un mundo que comenzó a imitarlo.

La visión marxista

Sin embargo, no todas las personas fueron persuadidas por el éxito de Estados Unidos y de las democracias capitalistas. Desde mediados del siglo XIX un pensador alemán, Karl Marx, basado en la influencia de Hegel y en sus propias elucubraciones teóricas, propuso una manera diferente de entender el desarrollo y de establecer la justicia entre los hombres.

No es éste el lugar para resumir las teorías marxistas, pero la esencia de esa corriente ideológica descansa en la hipótesis de que en las sociedades en las que existe la propiedad privada de los medios de producción, la prosperidad de la clase dirigente depende de la explotación de los más débiles y de la expropiación de la plusvalía.

De acuerdo con la cosmovisión del pensador alemán, secundado por Engels y por un pequeño grupo de seguidores, sólo se lograría crear sociedades justas, prósperas y armoniosas cuando hubiera desaparecido la propiedad privada y los medios de producción fueran colectivos.

Para llegar a ese punto y tutelar la violenta transición —la violencia era la partera de la historia de acuerdo con el análisis fatalista de Marx—, el ideólogo alemán propuso la dictadura del proletariado, que sería ejercida por el Partido Comunista, supuesta vanguardia y guía de los trabajadores, hasta el momento en que se forjara sobre la tierra un armonioso paraíso en el que el Estado no sería necesario porque todos contribuirían gustosos y voluntariamente al bienestar colectivo. En ese maravilloso mundo, ni siquiera serían necesarios las leyes y los tribunales, porque el comportamiento antisocial habría sido eliminado del corazón de la especie humana de una manera natural.

El siglo XX fue el campo de prueba donde se enfrentaron las sociedades de acceso abierto, democráticas y capitalistas, y las sociedades comunistas basadas en el partido único y en la propiedad estatal de los medios de producción. Fue una batalla larga, tensa y, a ratos, sangrienta y, como todos sabemos, en 1989, tras el derribo del Muro de Berlín, la posterior desaparición de la URSS y la conversión de Europa del Este al modo occidental de organizar las sociedades, quedó demostrada la superioridad de la teoría y la práctica occidentales.

Es verdad que la transición del comunismo a la libertad y a la economía de mercado no ha sido fácil, pero no hay duda de que los pueblos que consiguieron sacudirse el yugo marxista-leninista, hoy, veinte años después de aquel episodio, son más ricos y felices de lo que eran durante la llamada "dictadura del proletariado". Y la prueba de esta afirmación está en que ninguna de esas sociedades ha querido regresar a la etapa del colectivismo socialista, aunque cuentan con partidos, muy minoritarios, que todavía defienden esas ideas y poseen representación parlamentaria y medios de comunicación a su servicio que insisten en defender esa polvorienta ideología.

Las ideas zombi

Esta circunstancia nos precipita a un enigma: ¿por qué, si el comunismo se hundió en prácticamente todos los países que habían experimentado con esas teorías y métodos de gobierno, en algunas sociedades de América Latina hay grandes sectores del mundo político que reivindican estas ideas y esa brutal forma de gobernar, en lugar de mirar hacia los países exitosos y libres del planeta? ¿Por qué Hugo Chávez en Venezuela quiere que su país se parezca a Cuba y no a Holanda, a España o a Canadá?

En primer lugar, estamos ante una de las llamadas "ideas zombi", expresión que acuñó la ex canciller española Ana Palacios. Como sabemos, los zombis, en la mitología religiosa del Caribe africano, son esos muertos que los brujos, en cierta medida, han logrado revitalizar y deambulan entre los vivos en medio de un extraño sopor.

En todo caso, no hay una respuesta, sino varias, ante esta idea zombi. Los defensores del colectivismo estatista, sostenedores en última instancia de las fallidas ideas marxistas, siempre creen que ellos van a gobernar acertadamente y no como sucedió entre los comunistas europeos y asiáticos. Están convencidos de que el problema no radicó en las ideas de Marx, sino en la práctica de quienes se decían sus discípulos.

Estos optimistas camaradas no se dan cuenta de que el comunismo fracasó en todas las latitudes, con todos los pueblos y culturas que lo intentaron, en todas las circunstancias, y bajo la dirección de todo tipo de líderes, desde Stalin a Mao, pasando por Fidel Castro o Pol Pot.

* Fracasó en la enorme Rusia, el país más grande de la tierra, dotado de fabulosas riquezas naturales.
* Fracasó en la disciplinada y culta Alemania del Este, mientras la del Oeste se convertía, otra vez, tras la Segunda guerra mundial, en una de las admirables locomotoras del mundo.
* Fracasó y fracasa en Corea del Norte, uno de los manicomios más pobres y lamentables de Asia, mientras Corea del Sur se convertía en un país del Primer Mundo.
* Fracasó en pueblos de tradición ortodoxa griega, como Rusia y Bulgaria y en países de tradición católica como Polonia y Hungría.
* Fracasó en sociedades islámicas como Bosnia y Albania y en los de raíces confucianas y budistas como Corea.
* Fracasó en pueblos eslavos como Checoslovaquia, Serbia o Eslovenia y en naciones latinas como Rumanía.
* Fracasó en África cuando los etíopes y los angoleños trataron de erigir estados comunistas y acabaron organizando mataderos.
* Fracasó con pueblos turcomanos, mongólicos y árabes en el sur de la desaparecida URSS.
* Fracasó en Nicaragua durante el primer gobierno sandinista, y fracasa en Cuba donde lleva más de medio siglo de desastres.

En suma: fracasó siempre, lo que nos hace presumir que el inevitable destino de ese tipo de gobierno es la miseria, la opresión y la desesperación de la sociedad.

En realidad, no hay un solo caso de un gobierno comunista que le haya traído al pueblo la prosperidad, la paz y esa mínima felicidad que se requiere para no pensar en la emigración como única salida ante la desventura. Incluso, cuando vemos casos de estados comunistas que alcanzan ciertas cotas de desarrollo, como sucede con China o Vietnam, es porque han abandonado los dogmas de la secta y han aceptado al menos una parte de las reglas de las economías desarrolladas de Occidente.

China y Vietnam dejaron de ser dos países miserables y sin esperanzas cuando permitieron la existencia de empresas en manos privadas, abrieron sus economías al exterior y se sometieron a las normas del mercado en lugar de depender exclusivamente de la planificación centralizada por el Estado. Hoy son dos lamentables dictaduras de partido único y capitalismo salvaje, pero, al menos en el terreno económico, han permitido unos espacios de libertad que son los que han acrecentado notablemente la prosperidad de ambas naciones.

En nuestros días, cuando Raúl Castro intenta salvar la maltrecha economía de Cuba, recurre al capitalismo y a la empresa privada porque ya entendió, tras medio siglo de lento aprendizaje, que el colectivismo y la economía planificada por los burócratas del Estado, lejos de generar desarrollo, lo que produce es miseria, mediocridad y falta de entusiasmo en la población.

La otra razón

La otra razón por la que muchos radicales de izquierda todavía se afilian al comunismo en nuestras tierras latinoamericanas y acaban proponiendo "soluciones" contraproducentes a nuestros males, es porque observan que la democracia y la economía de mercado no han resuelto el problema de la pobreza y el subdesarrollo en nuestros países.

Asimismo, les parece obscena la desigualdad económica entre los distintos estratos sociales y creen que pueden combatirla mediante una constante transferencia de recursos captados de los grupos más productivos de la sociedad, entregándolos a los grupos más débiles, con el gobierno como intermediario, práctica que suele conducir a la creación de una dependiente clientela política, conformada por estómagos agradecidos que se acostumbran a aplaudir, no a producir, con lo cual perpetúan los problemas que originalmente pretendían solventar.

Sin embargo, no es falso lo que denuncian: América Latina, es, en efecto, una de las regiones más desiguales del planeta. El problema es que esta izquierda carnívora —la de Castro, la de Hugo Chávez—, como la hemos llamado en otros papeles contraponiéndola a la izquierda vegetariana, la de Lula, la del uruguayo José Pepe Mujica—, no entiende cómo se crea la riqueza, cómo se malgasta, y mucho menos cuál es el principal origen de la pésima distribución de la riqueza que se observa en nuestras sociedades latinoamericanas.

Lo que se niegan a admitir estos fogosos revolucionarios es que el camino para superar esos males no se encuentra en las ideas colectivistas, que han demostrado mil veces su inferioridad, sino en la práctica de los países de acceso abierto. Al propio Douglass North, mencionado al inicio de este trabajo, se le debe otra clasificación: los países de acceso limitado.

Esos son los nuestros: países en los que prevalecen el clientelismo, el capitalismo cortesano o mercantilista, siempre en beneficio de los mejor conectados con el poder político. Países en los que imperan el irrespeto a la ley por parte de la clase dirigente, la corrupción y la impunidad; países dotados de una estructura social que no facilita el ascenso de quienes más saben y más se esfuerzan —la necesaria meritocracia—, sino el de aquellos que están mejor relacionados con los mandamases. Así, obviamente, no se asciende al pelotón de naciones que conforman el Primer Mundo. Así se perpetúan las hondas diferencias de clase que caracterizan a nuestras sociedades.

Países de acceso limitado

¿Cómo fue que Taiwán, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong, cada país con sus propios matices, se convirtieron en naciones desarrolladas y razonablemente ricas? No fue por medio de la creación de comunas o por colocar el aparato productivo en el ámbito estatal. Tampoco por entregar las iniciativas a una junta de planificación regida por una cúpula partidista. Por el contrario, el salto al primer mundo dado por los llamados tigres o dragones asiáticos fue posible por la imitación del modelo japonés, por alentar la educación y la creatividad individual, por crear instituciones de Derecho que protegían la propiedad privada y solucionaban los inevitables conflictos con cierta destreza.

¿Cómo fue que Chile se transformó en la sociedad que más riqueza per cápita crea en América Latina y la que registra mayor reducción de los índices de pobreza en las últimas décadas? Fue renunciando a la mentalidad estatista y dirigista, respetando la separación tradicional de los poderes, y colocando el banco de emisión, usualmente llamado Banco Central, lejos de la manipulación de los políticos y de las servidumbres electorales. Fue abriéndose al mercado, estableciendo nexos con los centros internacionales de inversión, eliminando el viejo proteccionismo arancelario, y dejando que la competencia y la meritocracia fueran transformando el perfil de la sociedad chilena.

¿Por qué el Perú de Alan García y el Brasil de Lula da Silva crecen en torno al 8% anual y sacan de la pobreza a un número notable de personas? Fue porque García continuó el modelo económico abierto dejado por Alejandro Toledo, y fue porque Lula da Silva no alteró las líneas maestras del gobierno legado por Fernando Henrique Cardoso, basado en las reglas de las naciones democráticas y capitalistas del Primer Mundo.

Alan García procedía de un partido nacionalista-populista, el APRA, y en su desastroso primer gobierno, hasta cierto punto, había sido intervencionista, pero durante su segunda residencia en el palacio de Pizarro tuvo la inteligencia de rectificar y se ha comportado como un gobernante responsable del mundo desarrollado y no como un demagogo populista del Tercer Mundo.

Lula da Silva, por su parte, que hace varias décadas creó un partido de corte marxista, el Partido del Trabajo, y a principios de los años 90, junto a Fidel Castro, echó las bases del Foro de Sao Paulo, una especie de truculenta internacional en donde se dan cita los grupos más radicales del espectro político latinoamericano, incluidas las narcoguerrillas de las FARC, cuando llegó al poder abandonó la retórica tercermundista, al menos dentro de las fronteras brasileras.

Lula da Silva, pese a sus devaneos con Irán y su respaldo político a gobiernos como los de Chávez, Fidel Castro y Evo Morales, ha gobernado con sensatez, sin intentar aventuras estatistas o autoritarias que hubieran podido descarrilar la magnífica experiencia brasilera de los últimos 15 años, surgida a partir del momento en que Fernando Henrique Cardoso, entonces presidente de Brasil, también renunció a los disparates consignados en su libro Teoría de la Dependencia, equivocado diagnóstico de los orígenes de la pobreza en el Tercer Mundo.

La distribución desigual de la riqueza

En cuanto a la falta de equidad, es lamentable que la mayor parte de las personas que se quejan de la diferencia de ingresos en América Latina, como se refleja en el Coeficiente Gini, invocando este incómodo dato como el gran pretexto para hacer la revolución, no perciban que ese fenómeno es la consecuencia del tipo de producción que se lleva a cabo en nuestras tierras, más que de la codicia de los empleadores o del designio malvado del capitalismo.

Para disminuir la diferencia de ingresos en nuestras sociedades es fundamental agregarle valor a la producción. La razón por la que un obrero finlandés gana treinta dólares la hora y un recogedor de café, un cortador de caña o el empleado de una bananera tienen que conformarse con diez dólares al día, o menos, es porque el obrero finlandés construye teléfonos portátiles que tienen un gran valor en el mercado, mientras nuestro tejido empresarial continúa produciendo y exportando productos primarios.

Naturalmente, agregarle valor a la producción significa invertir seriamente en educación, estimular la transferencia de capitales y tecnología, dar lugar al surgimiento de clusters de diversos tipos en los que se congregan los conocimientos y los impulsos creativos, y contar con una sociedad y un Estado hospitalarios con el proceso productivo, lo que implica la existencia de una legislación adecuada y un sistema de administración de justicia imparcial, eficiente y razonablemente expedito.

Por supuesto, ese proceso de industrialización creciente y de adquisición de las destrezas tecnológicas y científicas del Primer Mundo es lento y de crecimiento paulatino. No se pueden dar saltos espectaculares porque en él se mezclan las personas, las instituciones y los recursos de forma progresiva. Es casi imposible pasar velozmente de una sociedad rural basada en la explotación de la producción agrícola o agropecuaria, a lo que hoy llamamos una sociedad del conocimiento, dedicada a elaborar bienes o servicios altamente sofisticados y con gran valor agregado.

Sin embargo, hoy, a la vertiginosa velocidad con que podemos recibir la información, el tiempo que se necesita para este tipo de transformación no es tan extenso como pudiera parecer a simple vista.

El proceso productivo contempla tres pasos perfectamente conocidos: la imitación de las sociedades más competentes; la innovación a partir del modelo adoptado y, por último, la creación original. Por los ejemplos que conocemos del pasado siglo XX, en el curso de veinte años, más o menos en el plazo de una generación, es posible dar ese salto, como demostraron los cuatro dragones de Asia, España e Irlanda, y como parece que hace el Chile de nuestro tiempo.

El precio de no entender y de no hacer la reforma

Si suscribimos lo que hasta aquí llevo dicho, hay que darles respuestas a tres preguntas ineludibles: ¿qué ocurre si no conseguimos que nuestros países se conviertan en sociedades orientadas hacia la modernidad y el desarrollo, cómo pueden llevarse a cabo los cambios y quiénes pueden efectuarlos?

La primera pregunta tiene una respuesta bastante obvia: si no se hace la reforma de manera que las masas perciban que tienen oportunidades reales de prosperar, y si no conseguimos que nuestros Estados sean razonablemente justos, eficientes y equitativos, persistirá el divorcio entre la sociedad y el Estado y estaremos permanentemente expuestos a la aparición de caudillos populares, salvadores de la patria dispuestos a crear gobiernos autoritarios con el apoyo electoral de una parte sustancial del electorado. Esa situación, genera un clima de inestabilidad que se traduce en más miseria, emigración y atraso relativo, con lo cual la crisis se retroalimenta incesantemente.

Los cambios, por supuesto, sólo pueden venir de un aumento en la calidad y la intensidad de la educación, mientras se potencia el desarrollo empresarial a todos los niveles. Nunca nos cansaremos de repetir esta verdad elemental, pero frecuentemente olvidada: la riqueza sólo se genera en las empresas. Mientras más tengamos, y mientras más sofisticadas y diversificadas sean, y mientras más utilidades produzcan, más oportunidades habrá para todos y más satisfechas estarán las personas con el país en que nacieron y con el sistema político que libremente se han dado.

La tercera pregunta —quiénes pueden efectuar esos cambios— nos remite a los políticos, pero tiene que haber un catalizador que los precipite en esa dirección, y ese papel sólo pueden jugarlo los empresarios.

Son los empresarios los que pueden educar a la sociedad sobre las verdaderas causas de la pobreza en América Latina. Son los empresarios los que deben señalar cuáles son los defectos de nuestro sistema de educación. Son los empresarios quienes tienen la formación intelectual y los recursos económicos para diseminar información confiable y para crear un clima propicio para la libertad y el desarrollo.

Podrá decirse que ésa, en puridad, no es la tarea de unas personas que deberían dedicarse a producir o negociar bienes y servicios, pero eso es como renunciar a salvar vidas en medio de un incendio porque uno no es bombero ni médico, sino abogado o economista.

Estamos en mitad de un incendio social y los empresarios tienen la obligación moral y la necesidad práctica de mejorar y consolidar el medio político y social en el que viven porque en ello les van sus intereses, el bienestar de su familia y hasta la vida misma. No tienen espacio para ser indiferentes o para marginarse de sus responsabilidades.

De muy poco sirve esforzarse para emprender y levantar un negocio si el terreno en que se implanta no es firme, predecible y confiable. Esa es la atmósfera que hay que conquistar. La de la libertad económica. La de la libertad política. La de la libertad para siempre. Cuando lo logremos, podremos decir que hemos cumplido con nuestro deber.


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* Esta conferencia fue pronunciada por el autor en San Salvador, el 21 de octubre de 2010.

Informática, cohetes y elecciones


ensayo
Informática, cohetes y elecciones


Antonio José Ponte
Diario de Cuba, Madrid, 11-11-2010 - 3:37 pm.


La UCI es, según la Wikipedia en su edición en español, la Unión Ciclista Internacional, asociación de federaciones nacionales de ciclismo fundada en París en 1900 con sede actual en Ginebra.

Es, dentro de cualquier hospital, la unidad de cuidados intensivos, sección para pacientes en estado crítico.

Es la Unión de Cortes Islámicas o Unión de Tribunales Islámicos, llamada en somalí Midowga Maxkamadaha Islaamiga, un grupo de tribunales congregados como oposición política en Somalia, con regiones bajo su control que pierden y que ganan.

Es también la Universal Chess Interface y la Unión de Créditos Inmobiliarios S.A., entidad financiera del Grupo Santander.

Y es la Universidad de las Ciencias Informáticas de La Habana, fundada en el año 2002. La primera universidad cubana creada bajo los planes de la Batalla de Ideas, tal como dice su portal en internet, con el objetivo de informatizar el país y desarrollar la industria del software. Construida en 106 días, situada a 15 kilómetros de autopista de La Habana, extendida en 72 hectáreas, con 80 edificios de cuatro o cinco plantas, y acceso imposible a quien no sea estudiante o no cuente con la correspondiente autorización. Alrededor de 10.000 estudiantes venidos de todos los municipios del país forman la matrícula de este proyecto del Comandante en Jefe.

La Universidad de las Ciencias Informáticas es un regalo compensatorio que se hizo el propio Fidel Castro luego de haber perdido la base de radares soviéticos emplazada en ese mismo lugar desde 1964. Según avisan Wikipedia y el portal de la universidad, su fundación prolonga la tradición revolucionaria de abrir centros de estudios en antiguos sitios militares.

La sublimación de espacios incluía el encubrimiento de ignominias del propio régimen revolucionario. Como toda dictadura longeva, la cubana no dejaba de renovar sus topografías. Escondía y museificaba. Y en los terrenos donde antes se encontrara la Base Lourdes produjo otro episodio de volatilización de la memoria. Sublimar, volatizar: transformar las sólidas aristas de la realidad en gas.

Luego de los atentados terroristas a las Torres Gemelas, el gobierno ruso decidió desmontar el parque de radares instalado en las cercanías de La Habana. Tan inconsultamente como había sido la retirada de misiles soviéticos en 1962. Entendiéndose a solas con Washington, dejando fuera de las negociaciones a Fidel Castro. Este podría quejarse de no haber sido tomado en cuenta ahora tampoco, cuando ya no existía Unión Soviética. La historia mayúscula, la que él había pretendido con campañas africanas e infiltraciones en tantas políticas ajenas, volvía a serle esquiva. Y, si la rima hubiese sido posible, la cólera de todo un pueblo habría reclamado esos radares igual que hiciera con Jrushchov ante la retirada de los misiles.

“¡Nikita, mariquita, lo que se da no se quita!”

El Centro de Exploración y Escucha Radiolectrónicas construido por los soviéticos había constituido una decisiva variación en la batalla contra Estados Unidos. El parque de radares permitió al gobierno cubano olvidar un poco la decepción que significaran los misiles. Estableció, además, una réplica a la base naval estadounidense de Guantánamo. Lourdes servía de contrapeso a Gitmo, garantizaba el equilibrio de la isla. No era entonces sólo ferretería pesada lo que recogían de allí los rusos al marcharse, sino los remanentes de una historia complicada. Y aquel desmantelamiento avivaba en Fidel Castro viejas impotencias, tal como se transparentó en varias de sus intervenciones televisivas.

Para olvidar un fracaso montado sobre otros fracaso, ¿qué mejor empeño que levantar un campus cuanto antes? Si los misiles de San Cristóbal alguna vez se convirtieron en los radares de Lourdes, que la desaparición de éstos diera paso a una universidad dedicada, entre otras cosas, al espionaje cibernético.

Antes de que llegaran los soviéticos, antes del gobierno revolucionario, el sitio había sido un reformatorio de menores. El Campamento de Orientación Infantil de Torrens, inaugurado en 1942, recluyó a niños y adolescentes problemáticos. Bajo el pretexto de enseñarles un oficio, los obligaba a trabajos agrícolas y la cría de animales de corral. Y luego, en los primeros tiempos revolucionarios, aquel campamento pudo convertirse en un centro de rehabilitación de menores. De manera que el sitio no estaba exento de fueros pedagógicos.

Se trataba de continuar por otra vía las mismas actividades que realizaban allí los radares soviéticos y rusos: entrometerse en las señales extranjeras y sacar lecciones de ellas. Era imprescindible propiciar la investigación, formar profesionales prestos a participar en la guerra cibernética. Estudiantes y profesores y egresados de la Universidad de las Ciencias Informáticas perfeccionarían el bloqueo sobre la información, refinarían los sistemas de filtrado. Formarían allí a una nueva clase de guardafronteras.

Todavía sin concluir la retirada de los militares rusos, sin haberse completado la retirada de la logística, comenzó el curso inaugural. Tres meses y medio bastaron para garantizar un habilitamiento suficiente. Fueron remodelados los edificios de la base de radioescucha, se construyeron nuevos edificios. Diversos escultores y pintores recibieron encargos de piezas para esquinas y plazas. En enero de 2008 llegó a ser dispuesta en la plaza principal del campus una escultura de Óscar Niemeyer, regalo del arquitecto brasileño a Fidel Castro.


Alarcón en la UCI


El sábado 19 de enero de 2008, un día antes de las elecciones de delegados a las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón visitó la Universidad de las Ciencias Informáticas. Se reunió allí con profesores y representantes de la decena de miles de estudiantes del centro.

El diario Granma había publicado un “Llamamiento al pueblo de Cuba” que pedía el voto unido.

“Y eso es lo que se le sugiere, lo que se recomienda a un pueblo que dispone de un privilegio: que puede votar fácilmente si así lo desea”, propuso Alarcón en su comparecencia ante profesores y estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas.

Todos eran votantes. Aproximadamente 2.200 estudiantes ejercerían por primera vez su voto. Ricardo Alarcón se extendió en las virtudes del sistema electoral. Avisó de que no quería atosigarlos, sino persuadirlos de la necesidad del voto unido. Por supuesto, dejaba esta decisión a la conciencia de cada uno.

Agotada su intervención, creyó deberles alguna que otra respuesta o aclaración. Así que ya podían preguntarle.

Seguramente él no esperaba de los asistentes, en su mayoría militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, objeciones tan fuertes al sistema electoral. Debieron sorprenderlo mucho aquellas objeciones. Porque no se trataba de inconformidad por el voto unido que les reclamara, sino de un estado de malestar por el procedimiento acostumbrado. Por lo poco representativos que eran delegados y diputados dentro de ese procedimiento. Por la ausencia de un mecanismo efectivo de rendición de cuentas.

El primero en pedir turno de palabra fue un estudiante de segundo año, Rolando Pérez Rebollo, que quiso saber dónde estaba el límite entre el atosigamiento y la persuasión.

Planteó un dilema electoral.

“¿Y qué sucede cuando tú estás con tu conciencia ahí, a la hora de votar, y el hombre que te hizo ser revolucionario a ti, que te dio esa ideología, que es Fidel Castro para todos nosotros, te está aconsejando que des el voto unido y tu conciencia te dicta hacer otra cosa?”

Pérez Rebollo se atrevió a hacer una comparación con las recientes elecciones venezolanas sobre la reforma constitucional. Él había discutido el tema en muchos foros, y en ellos encontró a seguidores de Hugo Chávez que votaban en contra de la reforma constitucional, en contra de la propuesta chavista, porque así se lo dictaban sus conciencias.

Un joven profesor, Abel Meneses Abad, se refirió a la falta de argumentos con que a veces contaban en las discusiones con usuarios de otros países. Explicó en que consistía la Operación Verdad, un equipo de treinta estudiantes en cada facultad, trescientos compañeros en total, dedicados al proselitismo revolucionario en los foros cibernéticos. La idea original para la creación de este equipo había sido del ministro de Cultura Abel Prieto, en una reunión con dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas de la Universidad de las Ciencias Informáticas.

Los trescientos integrantes de la Operación Verdad se encargaban de convencer a cibernautas de otras latitudes. Obraban contra la leyenda negra del régimen revolucionario cubana, buscaban imponer la verdad oficial sobre Cuba. Tenían la tenacidad de los verdaderos comunistas, la insistencia de los predicadores que van de puerta en puerta. Pero, así y todo, les faltaba maquinaria sofística. Muchas veces se encontraban faltos de argumentos en medio de la pelea, descubrían su desconocimiento del punto de vista oficial. Meneses Abad mencionó la falta de documentos sobre legalidad socialista.

Alejandro Hernández, estudiante de primer año, narró su impresión ante las biografías de los candidatos expuestas a la entrada del comedor de la universidad.

“Veía las fotos y las biografías de todos los delegados y diputados, y decía: ¿quiénes son? Yo no sé quiénes son. Simplemente estoy leyendo la autobiografía, simplemente estoy leyendo la biografía, los posibles méritos que tiene ese ciudadano, pero que nunca lo he visto, que nunca ha visitado la UCI… Ese ciudadano que yo no sé quién es, de dónde salió.”

Eran los candidatos por los que tendrían que decidirse al día siguiente. Los que se beneficiarían del voto unido.

“Ah, el voto unido”, lamentó Alejandro Hernández. “¿Cómo voy a ir a votar por cada uno de ellos si yo no sé quién es. En la libertad hay ladrones, como expresara José Martí. En la libertad hay personas que no son totalmente concientes, que no son totalmente revolucionarias”.

“Déjeme presentarme”, dijo un tercer estudiante. “Eliécer Ávila, facultad número dos, líder del Proyecto de Vigilancia Tecnológica y Política que es una de las, digamos, especialidades de Operación Verdad, que en este caso se dedica al monitoreo constante de internet y a misión de reporte y combate como tal en esta área”.

Estudiaba cuarto año de Ingeniería Informática. Un mulato hijo de agricultores, nacido en el batey Yarey de Vázquez, en Puerto Padre, al oriente de la isla. Militante de la Unión de Jóvenes Comunistas y practicante de taekwondo, como luego se supo. Sería él quien más tiempo ocuparía con su intervención y quien más interrogantes dirigiría a la mesa.

“¿Por qué el comercio interior de todo el país ha emigrado al peso convertible cuando nuestros obreros, nuestros trabajadores, nuestros campesinos cobran su salario en moneda nacional que tiene 25 veces menos poder adquisitivo?”, preguntó.

Un obrero, según cálculos suyos, tenía que trabajar dos o tres jornadas laborales para adquirir un cepillo de dientes.

“¿Por qué el pueblo de Cuba […] no cuenta con la posibilidad viable de ir a hoteles o viajar a determinados lugares del mundo? Digamos, yo. No quiero morirme sin ir al lugar donde cayó el Che, allí a Bolivia, y me dedico toda mi vida a sembrar ajos, digamos. Allá en un municipio de Las Tunas y tengo, no sé, 30.000 pesos en el banco. Eso, convertido, son 1.000 dólares. El pasaje de ida y vuelta a Bolivia vale 200 para allá y 200 para acá. Y yo quiero ir con mi familia, y llevar a mis hijos allí, a homenajear el lugar donde cayó el Che..."

Eliécer Ávila habló también de un viaje a Egipto, de no morirse sin ver las pirámides. Citó temerariamente los viajes de José Martí y de Fidel Castro, cuánto habían podido viajar ambos.

Pero no sólo se trataba de los países extranjeros, sino que resultaba imposible visitar ciertos rincones del país.

“Hace unos meses, yo estaba en una discusión, y lo tenía…”, dijo de su antagonista, “lo estaba matando”.

Sostenía una discusión a través de internet. Con un extranjero. Como parte de su trabajo en la Operación Verdad.

Preguntó a ese interlocutor por qué si su país marchaba tan bien y contaban con tan buen gobierno, tenían que venir a Cuba tantos compatriotas suyos a hacerse médicos. Por qué no podían estudiar en su país.

Andaban enzarzados en tremenda discusión. Su contrincante le contestó que él instalaba cables de teléfono, que en su familia habían doctores y graduados en ciencias en Cuba y que él los mantenía desde allí. Y devolvió el golpe a Eliécer Ávila con la pregunta de si acaso conocía Varadero.

El joven estudiante de Ingeniería Informática tuvo que reconocer que no.

¿Viñales?

Tampoco.

¿Tropicana?

No le quedó otra salida a Ávila, tal como reconoció en aquella asamblea, que pretextar un fallo técnico y dar por terminada una discusión que podía haber ganado.

La asamblea de estudiantes y profesores premió la anécdota con risas y con aplausos.

“¿Por qué no existe un intercambio más abierto y más constante entre, por ejemplo, el Consejo de Ministros y el pueblo?”, continuó con sus interrogantes. “Donde cada uno de ellos explique cuál es el proyecto que existe para resolver los problemas objetivos de su área, y el pueblo sepa en cada momento por qué y cómo y cuándo se van a resolver los problemas. Y así pueda ayudar más y de manera consciente”.

Puso como ejemplo los tremendos problemas del transporte público. Él consideraba indispensable que el ministro de Transporte se parara ante el pueblo y emprendieran entre todos una discusión sobre ese tema.

Había seguido por televisión las anteriores sesiones plenarias de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Fueron transmitidas a lo largo de seis días, y él se mantuvo ante el televisor sin perder detalle. En una de esas sesiones se ocuparon del transporte público, y él le avisó a su padre que viniera a sentarse. Sin embargo, el primer diputado en tomar la palabra habló de los niños que morían en América Latina de enfermedades prevenibles, habló de los niños estadounidenses que no contaban con seguro médico, y apenas de los problemas del transporte público. Y así por el estilo, y así el resto de los tres diputados con turno de palabra. De modo que padre e hijo se quedaron con las ganas de oír alguna verdad sobre el tema.

“Nosotros aspiramos, nuestros jóvenes en cada uno de los debates, a que ese debate que ocurre al más alto nivel se parezca un poco más al debate que ocurre en los parques, en la tienda, en los pasillos, en los hogares, en las escuelas, en todos los lugares. Que es un debate un poco mil veces más aterrizado sobre problemas acuciantes.”

“¿Mil veces más qué?”, lo interrumpió Alarcón.

“Un poco más aterrizado. Aterrizado.”

No se trataba del mal funcionamiento de una sesión plenaria, sino del funcionamiento en sí del órgano de gobierno. Y Eliécer Ávila tenía allí, al alcance de sus palabras, a su presidente.

“Todo esto que estoy diciendo es más socialismo. Que a nadie le quepa duda”, advirtió.

“A nosotros nos parece que una revolución, un proyecto socialista no puede avanzar sin proyecto. Y nosotros estamos seguros de que existe, lo que queremos es saber cuál es. Y no nosotros, que tenemos esta oportunidad de estar hoy aquí con usted, una oportunidad tan buena. Lo digo por mi papá, lo digo por mi abuelo. Lo digo por un grupo de gente a la que se le han caído los dientes en el barrio mío trabajando de sol a sol detrás de una yunta de bueyes, y todavía no saben realmente cómo es la cosa, si se van a hacer realidad muchos de los sueños que se propusieron cuando niños.”

Su intervención no podía ser más esencial. Pedía, no ya instrucciones para ciertos temas como había hecho el profesor que lo antecediera en el micrófono. Pedía un sentido, saber a dónde se encaminaba todo.

En alguna asamblea, en alguna oficina, en algún documento oficial tendría que haber noticias del proyecto. Una explicación valedera, no sólo para él, que al fin y al cabo tenía sus privilegios de estudiante, sino para su padre y su abuelo. Para toda la gente que había gastado lo mejor de su vida por una idea que no sabían bien de qué trataba.

Gente que había perdido, no los dientes, sino la posibilidad de ver.

“Una oscuridad en todos los sentidos”, admitió Ávila, “no conocemos hacia dónde vamos”.

Había, por último, una cuestión que preocupaba especialmente a los 10.000 estudiantes de ese centro de estudios. Era un cuestión técnica, que afectaba a sus estudios y tareas. Él conocía bien lo dificultoso y caro que se hacía el servicio de internet para el país. Conocía del pobre ancho de banda con que contaban, pero un buen día habían cortado de raíz los dos servicios más usados por ellos, servicios que no encontraban sustitución posible por ahora. Se refería a Google y Yahoo!.

Existía una resolución ministerial al respecto, oyó decir. A él le llegaron noticias de que la razón estaba en que la información guardada en esos dos servidores quedaba fuera del alcance de Seguridad del Estado. Y le gustaría que alguien explicara la verdad acerca de todo esto.

Fue aplaudido fuertemente por sus compañeros.


Una prisión de menores


La extensa respuesta de Ricardo Alarcón volvió sobre el pasado prerrevolucionario, sobre la situación latinoamericana y estadounidense, sobre la dura política de Estados Unidos a soportar entre todos. Se vio obligado a reconocer su ignorancia en diversos temas de gobierno, y pretendió esquivar con ingenio los escollos que se le presentaban. Avisó enseguida que no podía responder a la pregunta acerca de los recortes de servicios de internet, porque era un lego en tales temas.

En cuanto a la falta de información reinante, él estaba completamente de acuerdo.

“Los que quieran criticar de los medios de información de nuestro país, me apuntan ahí, que yo voy a estar con las dos manos.”

Apeló a lo personal, a su experiencia. Cuando él tenía la edad que ellos tenían, y estudiaba en la Universidad de La Habana, tampoco había conocido Varadero y Tropicana. Venía de una familia burguesa, descendía de la aristocracia camagüeyana, pero no conocía esos lugares porque su padre no contaba con el dinero para pagarle vacaciones o diversión allí.

A la alusión a las pirámides egipcias, respondió con el recuerdo de una película basada en una novela de Agatha Christie.

Su Egipto era el de Monsieur Poirot.

El de Peter Ustinov en el papel del detective.

Y su utopía era la pesadilla de un controlador aéreo.

“Si todo el mundo, los 6.000 millones de habitantes, pudieran viajar a donde quisieran, la trabazón que habría en los aires del planeta sería enorme, ¿no es así?”

Habló de cuánta gente en el mundo no tenía presupuesto suficiente para viajar. Convirtió una violación de los derechos humanos en un asunto de imposibilidad económica. ¿No había escuchado que el ejemplo hipotético brindado por el estudiante contemplaba ahorros suficientes a partir de la siembra de ajos?

“Ojalá, ojalá todos los cubanos pudieran salir y conocer el mundo exterior”, extremó su hipocresía. “Yo creo que ese sería el fin de la batalla ideológica en este país. Cuando la gente viera de verdad cómo es la vida, cómo es el mundo real, cómo viven otros”.

La vida de verdad, el mundo real, estaba fuera, lejos. La vivían los otros. Ellos no, los controlados por permisos de salida y cartas ministeriales y pasaportes y visados a pagar en una moneda distinta a la de sus empleos, vivían una vida falsa, irreal. Demasiado mimados por el Estado revolucionario. Demasiado ingenuos, faltos siempre de escarmiento aunque hubiesen perdido ya los dientes.

En versión de Ricardo Alarcón la batalla ideológica quedaba reducida a reprimir las fantasías de la población cubana.

“No es verdad que el mundo sea tan sencillo, tan fácil”, avisó a la asamblea.

Sus contestaciones hicieron evidente que, en caso de tener que rendir cuentas públicas de su gestión como se exigió allí de los diputados, tendría que abandonar su puesto. Aunque también sería preciso reconocer que ningún otro dirigente cubano, ni siquiera de más alto nivel, habría conseguido enfrentarse a aquella batería de interrogaciones sin echar mano a subterfugios, sofismas e infantilidades.

Al contestarle al primero de los estudiantes que tomara el micrófono, Alarcón ejecutó un extraño ejercicio de marcha atrás que borró la escultura donada por Niemeyer, los edificios del campus, todo cuanto se alzaba allí. Habló de que cada generación tenía sus cometidos y que ellos, los más viejos, darían paso a los jóvenes.

“Y después, lo que hagan las generaciones futuras con lo que le vamos a dejar…”, abrió los brazos para significar lo ancho de aquella posibilidad.

Le faltaron palabras para imaginar qué podía ser del legado de los iniciadores revolucionarios, en que pararían tantos desvelos.

“Es un derecho también de ustedes”, aceptó. “Es el ejercicio de la libertad. Ahora, los más viejos tenemos la obligación moral de alertar, de prever, para que este lugar, por ejemplo, que es un centro increíble que sólo puede existir en Cuba, no vuelva a ser lo que era antes.”

No hablaba del campo de radares de tecnología soviética, ninguna alusión hubo sobre él en su discurso. Dirigía sus suposiciones a un tiempo anterior, al Campamento de Orientación Infantil de Torrens.

Una prisión de menores, reveló. Habían estado encarcelados allí varios condiscípulos suyos del Instituto de Segunda Enseñanza.

Opositores políticos del régimen de Fulgencio Batista, pese a su minoría de edad.

“Y estuvieron aquí […] encerrados en este lugar donde nadie se imaginaba que habría un día una universidad como esta.”

Retornaron la escultura de Niemeyer, las aulas, los dormitorios, las áreas deportivas. La desaparición momentánea de aquella esquina del legado revolucionario constituía una amenaza velada, un chantaje, la proyección de miedo propio.

Por suerte, el socialismo era irrevocable. El Campamento de Orientación Infantil de Torrens, luego Base Lourdes, era Universidad de las Ciencias Informáticas.

Por suerte, casi nadie tenía internet. Ni siquiera los estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas tenían internet del todo.

En pocas horas quedarían abiertos todos los colegios electorales del país.



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Antonio José Ponte nació en Matanzas, 1964. Su libro más reciente, al cual pertenece este fragmento, Villa Marista en plata. Arte, política, nuevas tecnologías (Colibrí, Madrid, 2010), se presentará el domingo 21 de noviembre a las 10:30 am en la Feria del Libro de Miami, Salón 2106, Edificio 2, Miami Dade College, Wolfson Campus, 300 NE 2nd. Ave, Downtown Miami.

Agitação no Paraíso: agora vai!!!


Agora vai!!! O Máximo Lider pensou e o Mínimo Lider realizará!


El gobernante cubano Raúl Castro asegura que a la isla "no le queda más alternativa'' que adoptar los cambios económicos que ha propuesto y que éstos se basan en las ideas de su hermano Fidel, afirmó el diario oficial Granma el lunes.

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Cuba: otra reforma, otro fracaso


By CARLOS ALBERTO MONTANER
El Nuevo Herald, 14/11/2010


Raúl Castro está empeñado en que el comunismo cubano sea eficiente y productivo. Sus reformas no están encaminadas a crear libertades políticas y económicas, como esperaban los más ilusos, sino a salvar y relanzar el modelo socialista de economía planificada, dirigido por los sabios y bienintencionados burócratas del Partido, donde predomine la propiedad estatal de los medios de producción, ahora acompañado de cooperativas y de un tenue tejido microempresarial privado, también sujeto a los objetivos generales del Estado y bajo la estricta vigilancia del gobierno para que la acumulación de riquezas no sea excesiva. O sea, el mismo monstruo, pero ligeramente mutado.

Para lograr sus propósitos, Raúl ha puesto en circulación un documento de 32 páginas titulado ``Lineamientos de la política económica y social'', que será el foco de las discusiones hasta llegar al VI Congreso del Partido Comunista convocado para abril del 2011. Nada de exámenes políticos de fondo. Nada de cuestionamientos esenciales al sistema dictatorial que mantiene a los cubanos en una creciente miseria desde hace más de medio siglo. La discusión se limita al tema estrictamente económico.

Era previsible. Raúl no es un ideólogo. Ni siquiera se considera un político. Se ve como un gerente. Se considera un tipo pragmático, organizado, capaz de armar un equipo de trabajo, asignar responsabilidades, establecer calendarios y hacer cumplir las metas con mano dura. Siempre ha percibido a su hermano como un ser superior, genial, más inteligente que él, pero caótico, arbitrario, torpe en la elección de sus subalternos e incapaz de desarrollar planes a largo plazo. Piensa que sin Fidel no hubiera habido revolución, pero estima, como muchos cubanos, que por culpa de Fidel y de sus arrebatos anarcolocos la revolución es un desastre.

Raúl cree que él puede arreglar ese desastre. Sería su gran victoria personal en la secreta competencia que mantiene con su hermano mayor. Durante toda su vida ha sido un segundón, un apéndice a veces humillado del Máximo Líder (a Raúl le llaman, en voz baja, el Mínimo Líder), pero ésta es su oportunidad histórica de ganarle esa batalla íntima y dolorosa y demostrar que él es capaz de triunfar donde el otro fracasó estrepitosamente.

Aunque la reforma es económica, el objetivo de medio y largo plazo es de carácter político. Raúl sabe que el fracaso material del gobierno es de tal magnitud que difícilmente el régimen sobreviva cuando él y Fidel no estén al frente de los cuarteles. Ya casi nadie cree en el sistema porque, como se le escapó a Fidel, ``no funciona''. Para poder transmitir ordenadamente la autoridad dentro de las instituciones del Partido y evitar el derrumbe post mortem, hay que legitimar a la clase dominante aportando comida, vivienda, agua potable, comunicaciones, electricidad, transporte, ropa, salud, educación y un mínimo de diversión.

Hasta ahora han podido sobrevivir gracias a la caridad soviética, primero, y luego a la venezolana, pero Hugo Chávez es un tipo impredecible que puede desaparecer mañana, como ocurrió con la URSS. El sistema comunista cubano tiene que ser autosuficiente, especialmente si se mantiene el propósito de entronizar la dinastía dejando en el poder a Alejandro Castro Espín, coronel de los servicios de inteligencia e hijo y mano derecha de Raúl.

Pero todo eso es una fantasía. Su reforma del aparato productivo fracasará, como ocurrió con las otras seis anteriores que ha implementado el gobierno a lo largo de más de cincuenta años. Raúl cree que el sistema se salva si las empresas en poder del Estado se vuelven eficientes y rinden beneficios. Las va a operar con métodos comunistas, pero va a juzgar sus resultados con categorías del capitalismo. Eso es un disparate. Quiere que las empresas produzcan cada vez más con cada vez menos, que es la esencia de la productividad capitalista, y por eso en el plazo de dos años va a lanzar al desempleo a un millón trescientas mil personas, una cuarta parte de la fuerza laboral, incapaz de advertir que el pecado original del modelo comunista está, precisamente, en la propiedad estatal de los medios de producción y en la existencia de un poder central planificador manejado por burócratas que determinan los precios artificialmente y aplastan la creatividad y el espíritu emprendedor de la sociedad.

Raúl supone que el modelo comunista se basa en ideas correctas hasta ahora mal ejecutadas. Morirá sin entender que las enormes deficiencias del comunismo real son la consecuencia natural de las ideas disparatadas de Marx, Lenin y el resto de los corifeos. Ya está muy viejo para aprender nada.

www.firmaspress.com

(C) Firmas Press



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quinta-feira, 11 de novembro de 2010

E a vida quotidiana segue no Paraíso...


No se cocinan las respuestas…


Juventudo Rebelde
José Alejandro RodríguezJosé Alejandro Rodríguez • pepe@juventudrebelde.cu
5 de Noviembre del 2010 21:37:32 CDT


La sustitución de efectos electrodomésticos ha sido eficaz para la economía cubana, pero también ha dejado insatisfacciones en ciertos segmentos de familias, como la de Enrique Cino, en calle 9na. No. 10, entre 2da. y Calzada de Managua, reparto Parcelación Moderna, municipio capitalino de Arroyo Naranjo.

Apunta Enrique que, cuando se hizo el censo preliminar en su barrio para la sustitución, no se tuvo en cuenta a los núcleos divididos. Y a la larga se quedaron muchos sin adquirir los módulos de cocción. Así, luego de entregarse estos, se limitó la distribución de las balitas de gas licuado a una por año. Pero él, quien fue cliente de la Empresa de Gas Licuado por muchos años, no fue beneficiado con cocina eléctrica ni con olla Reina. Resultado: no tuvo otra alternativa que comprar el gas a 120 pesos la bala. Y aunque actualmente se distribuyen tres de ellas al año, ni así le alcanza.

Las cocinas eléctricas y otros componentes del módulo, señala, se desgastan con el intenso régimen de cocinar a diario, lo que les limita la vida útil. A ello se suma la escasez de piezas de repuesto para las ollas arroceras y Reina, y que las reparaciones resultan costosas.

A su vez, Irma Martín (Edificio 6, apto. C-3, reparto Hermanos Cruz, Pinar del Río), refiere que las primeras cocinas eléctricas duraron poco por su baja calidad. Y de las posteriores, una gran parte ha tenido que recibir nuevas resistencias. Ya ni siquiera alude a aquellas jarras y calentadores eléctricos, que apenas funcionaron y representaron un gasto para el país, porque al final, a los clientes se les devolvió el dinero pagado por ellos.

Incluso de la olla Reina, la más elogiada del set, ya una parte de ellas se ha averiado por el uso, según ha podido apreciar. Y los repuestos, cuando aparecen en los talleres estatales, tienen precios altos. «El gas licuado —refiere— se oferta en muy baja cobertura. Por tanto, con los equipos ya de baja, ¿con qué cocinan las familias?».

Si bien es cierto que el país ha disminuido su consumo eléctrico con estas sustituciones, no se puede soslayar que con el decursar del tiempo, ante este programa han surgido nuevos problemas, que ameritan ser evaluados para encontrar soluciones.

¿Garantía?


Israel C. García (General García 477, Bayamo, Granma) cuenta que, gracias a la Revolución Energética, en el 2008 pudo sustituir su viejo equipo acondicionador de aire soviético por un flamante LG.

Pero, transcurridos dos años, y aún en garantía el LG dejó de funcionar, y él lo reportó a Servi-hogar. El 23 de marzo pasado, el técnico enviado dictaminó que la máquina estaba quemada. Y le orientó que la empresa DIVEP era la que tenía que ver con la garantía.

Ahí comenzó la odisea: «Que si es DIVEP —refiere—, que si una entidad de nueva creación que se subordina a aquella… En eso estuve desde marzo hasta julio de este año sin que se me diera una solución, no obstante que sigo pagando al Banco el equipo roto».

Actualmente, precisa, la «responsabilidad» pasa a la Empresa Provincial de Servicios en Granma. Pero allí le responden que podrán resolverle «cuando DIVEP nos venda la máquina…».

A fines de septiembre, retomaron el cambio de acondicionadores de aire. Pero el director de la Empresa Provincial de Servicios le dijo que en casos como el suyo lo orientado no es cambiar el equipo, sino la pieza que se rompe, de la cual no tiene en existencia.

Israel cuestiona: «Ya llevo siete meses con el aire roto y sigo pagándolo. ¿Cuánto más debo esperar? ¿No estaremos creando nuevos y mayores problemas al cambiar más equipos sin solucionar antes aquellos que están en garantía? ¿Por qué no se admite el recambio del equipo completo cuando se trata de una rotura mayor y no existe posibilidad de reparación, en plena garantía? ¿Cuántas nuevas excusas y trabas tecnicistas y burocráticas tendré que enfrentar para solucionar mi problema?»

Tá difícil morrer no Paraíso...


Burocratismo... ¿hasta después de muertos?


Juventud Rebelde
Jesús Arencibia LorenzoJesús Arencibia Lorenzo • jesus@juventudrebelde.cu
23 de Octubre del 2010 22:59:24 CDT


Era el momento más doloroso que había pasado en su vida. A esa hora, cuando su mamá acababa de morir, nada debía suceder que enrareciera más el ambiente. Pero sucedió. Y la capitalina Matilde Prieto Carreras (Salud, No. 503, Apto.1 bajos, entre Santiago y Marqués González, Centro Habana) lo cuenta porque el absurdo que la golpeó encima de la llaga el domingo 10 de octubre no debe quedar en el silencio.

«Cuando ocurrió el deceso —narra la remitente—, poco después de las 6:00 p.m., me dirigí al Cuerpo de Guardia del policlínico Nguyen Van Troi, en el municipio de Centro Habana, para solicitar un médico que certificara la defunción».

El médico se personó en la casa solo con el estetoscopio. Según le habían informado a la familia con anterioridad, el procedimiento debía ser así: el facultativo debía ir con el Certificado de Defunción, comprobar la muerte, llenarlo y entregárselo a la familia para hacer los trámites en la funeraria. Al no llevar ningún documento, no se pudo realizar la certificación. El galeno solo informó que debían volver al policlínico a recoger el papel legal, evoca la lectora.

Hasta allá se fue Matilde con su hija. Mas el muro burocrático siguió creciendo. En el centro de salud no tenían modelos de certificado porque, según les explicaron, «a los compañeros de Estadísticas se les había olvidado sacarlos; que irían a ver si los resolvían».

Enviaron a dos trabajadoras a tratar de encontrar los imprescindibles papeles. Matilde cree que, por la cercanía, debieron ir hasta el Hospital Freyre Andrade (Emergencias).

«Yo, que me encontraba afuera esperando, las vi regresar con las manos vacías. Nadie, ni las compañeras ni el médico, fue capaz de darnos una explicación sobre la forma en que se iba a solucionar el asunto», se duele la capitalina.

En ese momento, una amiga de la familia acudió en su carro al policlínico a ver en qué podía ayudar. Al enterarse de lo que sucedía, llamó por teléfono a su hija, que es médica, para indagar sobre las posibles soluciones. Preguntaron entonces al galeno que había ido a reportar el fallecimiento si él firmaría un modelo similar que fuesen a buscar a otro policlínico. El doctor asintió.

«Tuvimos que ir a casa de la compañera, recoger a su hija, ir a otro policlínico donde sí había modelos, regresar al Van Troi y así poder resolver el problema», relata la capitalina.

Ya con el esperado pliego en mano, Matilde manifestó su inconformidad y le preguntó al facultativo si ella hubiese tenido que esperar hasta el próximo día laborable —martes 12 de octubre— para que aparecieran los modelos. No era poca su insatisfacción al ver que nadie en la entidad, sabiendo el amargo trance por el que ellas pasaban, se acordó de ir a darles las razones correspondientes y brindarles alternativas para sortear el bache.

«El médico nos informó que él podía salir del policlínico solo a confirmar un fallecimiento, que él no era responsable que los compañeros de Estadísticas no dejaran modelos, y que había llamado al Director y este les dijo que no podía hacer nada para resolver el problema».

Y Matilde, aún consternada, se hace las siguientes preguntas: «¿Qué hubiera pasado con el cadáver que reposaba en mi hogar si no hubiera encontrado a la compañera que consiguió el documento? ¿Quién controla este tan delicado trabajo de los compañeros de Estadísticas? ¿El médico de guardia no debe asegurarse de contar con los documentos necesarios para atender al pueblo, dígase: recetas, certificados, etc.? Si el Director del Policlínico no puede remediar una dificultad de este tipo y se desentiende, ¿qué pueden hacer los demás? ¿Quién puede exigir entonces? La calidad de los servicios médicos tiene que ver con el inicio de la vida, pero también con su final».

Sorvete em Santa Clara (Cuba)? Só no ano que vem...


Se acabó el helado

SANTA CLARA, Cuba, 11 de noviembre (José Guillén / www.cubanet.org) -

El complejo lácteo Escambray, en el municipio Cumanayagua, provincia de Cienfuegos, paralizó el pasado lunes la producción de helados, porque ya cumplió con el plan asignado para el presente año.

Según los trabajadores del centro, el complejo produjo ya los 12 mil galones de helado que tenía asignados para el año, y no se les permite utilizar la materia prima existente, ni siquiera para producir los helados destinados al turismo extranjero.

“Esto es inexplicable. La fábrica está reconocida como una de las mejores del país; tenemos materia prima, el pueblo quiere helados y no podemos producirlos, por eso es que la economía no avanza. Para comerse un helado hay que esperar hasta el año que viene” -expresó a este reportero Roberto García, trabajador del complejo.

La fábrica, actualmente, está produciendo yogurt de soya, queso y mantequilla.